Confidencial

Comunicar es “reducir barreras”

En mayo pasado, un par de semanas después del nacimiento de su tercera bebé, María Nelly Rivas recibió la invitación para dejar atrás la gerencia de Responsabilidad Social Corporativa de Cargill Centroamérica, y asumir la Dirección de Asuntos Corporativos de esa misma empresa en esta misma región.

La respuesta fue sí. Una respuesta que se constituyó en la última de las grandes decisiones que ha debido tomar a lo largo de su carrera profesional, como cuando al salir de la Queens College of the City University of New York, graduada en Comunicaciones y Administración de Empresas, aceptó trabajar en el área de medios internacionales de la agencia McCann Erickson, como parte del equipo que llevaba la cuenta de Coca Cola.

Tenía 21 años, y le correspondía ver cómo esa agencia global le daba servicio a ese cliente global, procurando estandarizar los servicios que las agencias de McCann Erickson le daban a Coca Cola en todo el mundo.

Dos años después –luego de viajar mucho por Latinoamérica, y de trabajar en Tailandia por un tiempo- tuvo que tomar otra decisión: hacerse cargo de la oficina en Buenos Aires que llevaba la millonaria cuenta de Coca Cola, lo que implicó hacerse cargo de un equipo de publicistas con mucha experiencia, casi todos mayores que ella, que para entonces tenía 23 años de edad.

De esa época recuerda que “me fue muy bien en Argentina: ganamos el premio a la mejor agencia con Coca Cola”.

Dos años después, una nueva decisión: dejar ese puesto, y cumplir el sueño de estudiar en Harvard, donde pasó los siguientes dos años, mientras también efectuaba una pasantía en el área de Mercadeo de Pfizer Venezuela.

Fue entonces cuando llegó la oportunidad de regresar a servir en Nicaragua.

Rivas recuerda que [el profesor del Incae] “Eduardo Montiel tenía un acuerdo con la Universidad de Harvard para que exalumnos de la maestría vinieran por un año. Podía haber sido cualquier persona, pero competí con varios, y yo gané”, recuerda.

“Fue un concurso bien competitivo, porque era una oportunidad de trabajar con un Gobierno. Tengo compañeros de esa clase que se fueron a trabajar con diputados, con senadores en Estados Unidos, con alcaldes”, detalla.

Buscando inversiones

Ella, por su parte, se vino a trabajar a la entonces nueva agencia de promoción de inversiones, PRONicaragua, donde se incorporó como subdirectora de Juan Carlos Pereira, otro graduado de Harvard que llegó de la misma forma.

Rememora que “nos dividíamos las áreas con el director. Yo entré a ver turismo, y la imagen de la agencia, aprovechando mi experiencia en el campo de la publicidad, así como la parte de comunicaciones, además de hacer las misiones con el presidente Bolaños”.

Aunque el compromiso inicial era quedarse un año, antes de enterarse ya tenía dos años en el puesto, y llegó otra vez la necesidad de hacer una elección.

Rivas explica que “cuando me gradué tenía una oferta para irme a trabajar con un grupo de medios bien importante en EE. UU.; me esperaron un año, me esperaron dos, y cuando ya estaba en el momento de decidir qué hacer, don Enrique [Bolaños, presidente de Nicaragua] me llamó a su oficina, y me preguntó si yo quería ser ministra de Turismo. Tenía 29 años”, y aceptó.

“Yo me fui a estudiar, pensando en volver a Nicaragua. Al surgir la oportunidad renuncié completamente a mis visas de trabajo y mis ofertas de trabajo en Estados Unidos, y me quedé aquí”, refiere.

Luego de otros dos años en el Ministerio, pasó a trabajar en la Organización Mundial de Turismo (OMT), de las Naciones Unidas, desarrollando proyectos en Centroamérica, y después en toda Latinoamérica. Ahí se quedó casi cinco años.

Pasó entonces al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) como representante auxiliar de programas, donde estuvo otros dos años, viendo temas de ambiente, gobernabilidad, género, desarrollo económico, etc.

Entonces, una empresa de reclutamiento la invitó a aplicar a Cargill, y llegó el momento de tomar otra decisión: regresar al sector privado, después de haber trabajado para un Gobierno y para Naciones Unidas… y aceptó pensando que podía tener un impacto positivo en la vida de muchas personas trabajando para Cargill, empresa con grandes inversiones en la región, asumiendo la gerencia de RSC para Centroamérica en junio 2015.

Su siguiente decisión ya está tomada: irá a Davos (Suiza) en 2018, para participar de una nueva edición del Foro Económico Mundial, del que es miembro.

Agroindustria y seguridad alimentaria

Como directora de Asuntos Corporativos de Cargill para Centroamérica, María Nelly Rivas se encarga de las relaciones de la empresa con los gobiernos (nacionales o municipales); además de coordinar los temas de responsabilidad social y la comunicación, “lo que es un paquete bien interesante, porque une las experiencias que he venido teniendo”, resumió.

Su esperanza es no solo ayudar a que la empresa cumpla sus planes de aumentar la productividad en los sectores agroindustriales con los que se relaciona, sino también, disminuir las barreras al comercio intrarregional, pensando en que esa eficiencia se transmita a todas las empresas de la región que hacen negocios transfronterizos.

¿Cuál es su nuevo rol en la Dirección de Asuntos Corporativos?

Asuntos Corporativos es más amplio que Responsabilidad Social Corporativa, así que tengo la responsabilidad de las relaciones gubernamentales, con un equipo en cada país. Básicamente, tiene que ver con cómo nosotros trabajamos y nos desarrollamos con los gobiernos nacionales y locales donde estamos funcionando.

Eso es importante, porque somos una empresa que está en un sector que tiene que ver con seguridad alimentaria, por lo que es necesario estar al tanto de lo que está pasando, cómo podemos contribuir con el desarrollo de los países, y fue una de las cosas que me atrajo a Cargill.

Centroamérica es una región en la que hay mucha pobreza, con inestabilidad política, expuesta al cambio climático, a desastres naturales… ¿cuáles son los principales retos para Cargill, y cómo los va a enfrentar usted?

Aquí entra en juego la forma en que trabajamos a través de las gremiales. Cargill participa en las principales gremiales que tienen que ver con la industria. ¿Cómo llevamos los mensajes de las necesidades y los compromisos que tenemos como empresa? Que no se vea como Cargill, sino que la agroindustria necesita que ciertas cosas se puedan resolver para que puedan crecer todas las empresas -no solo Cargill- para contribuir al sector y al país.

¿Qué tanto pesa el nombre Cargill para abrir puertas con un ministro o un alcalde en Centroamérica?

Cuando entramos a un país, tenemos el compromiso de hacer lo correcto siempre. Cuando tenemos un reto, somos muy abiertos para decirlo, porque tenemos un compromiso con la transparencia. Somos una empresa que tiene un principio guía. Para nosotros es muy importante hacer lo correcto, y esa es la mejor manera de tocar una puerta sabiendo que te la van a abrir.