Opinion

Con las vitrinas rotas

En América Latina Perú y Chile, y en Estados Unidos Trump rompe su propia vitrina

Al final de este segundo decenio del nuevo Siglo XXI, las vitrinas del progreso económico y del desarrollo técnico de un grupo de países capitalistas, se las rompió sorpresivamente la pandemia del coronavirus. Ninguno de esos países pudo evitar que su sistema de salud “de primer mundo” se comportara tan mal como el peor de los sistemas de salud tercermundistas.  Para los habitantes de este lado, visto como del submundo, y que soportamos todos los males que la naturaleza produce –más los producidos por la naturaleza del capitalismo—, el covid-19 forma parte del menú de todas las enfermedades que del Estado reciben igual desatención.

Los dueños de las vitrinas europeas y la estadounidense, tienen suficientes recursos para disimular sus rupturas causadas por la pandemia, pero solo en términos publicitarios, porque a los muertos no los pueden retornar a casa.  Y ahí está la gente todavía agarrándose las posaderas a dos manos ante el repunte de la pandemia.

I

En América Latina, con su tan vejada población, la mejor vitrina neoliberal chilena tiene más de un año de haberse roto y saltado en pedazos toda su estructura social y política injusta, en donde desde el agua vital hasta las vitales pensiones de los jubilados siguen siendo dos de los tantos lucrativos negocios privados.

El remedio, o más bien el paño tibio a esas otras enfermedades, el pueblo lo sigue buscando con su victoria en el pasado referéndum, pero expuestos en las calles a los manguerazos de agua y a los gases lacrimógenos de los guardias y guardianes del sistema, los matones Carabineros, hechuras del dictador Augusto Pinochet.  Chile, como vitrina del capitalismo neoliberal latinoamericano, aún está muy distante de poder ser una auténtica democracia, porque no es fácil, sino imposible, armar su rompecabezas con las esquirlas de los vidrios de la vitrina.

II

Perú, la otra vitrina latinoamericana, aunque menos publicitada que la chilena, está rompiéndose no ahora, sino desde muchos años antes del corrupto Alberto Fujimori, quien está formalmente preso, pero el fujimurismo dirigido por sus hijos senadores, sigue vivito y robando. Pasado el período reformista de los años 1945-1948, vino otra etapa de conflictos causados por la represión militar, cuando surgió un movimiento guerrillero entre los años 1963-1968. Luego llegaron al poder militares nacionalistas encabezados por el general Velazco Alvarado, quien fue desplazado por militares reaccionarios en 1975.

De ahí en adelante, comenzando con el gobierno de Allan García, vino una cadena de políticos corruptos en la presidencia y en el congreso: Alberto Fujimori, Alejandro Toledo, Allan García (otra vez y terminó suicidándose), un activista indígena pseudo revolucionario (de cuyo nombre no puedo acordarme) a quien su mujer lo acompañó en actos de corrupción y ambos fueron declarados culpables; y el penúltimo, un tal Kuczynski, lo hicieron renunciar por su evidente corrupción y fue sustituido por Vizcarra, a quien un congreso de corruptos le causó vacancia acusado de lo que es endémico en Perú: corrupción.

Desde hace una semana el pueblo peruano está en las calles protestando no tanto por la destitución de Vizcarra, sino en contra de los senadores corruptos del podrido sistema neoliberal peruano. Ni siquiera hay que recurrir a las muchas desigualdades sociales de ese país, para verle su podredumbre: en Lima, la capital, existe un largo muro que separa a los barrios pobres de las zonas residenciales burguesas. Esa muralla podrían justificarla diciendo que es para evitar robos; pero los vecinos pobres, saben que, con la muralla, no se pueden evitar los robos de los políticos ni de los grandes empresarios mañosos, quienes, de hecho, hacen una sola robadera.

Sin embargo, la hipocresía de los políticos corruptos peruanos, encabezan el “Grupo de Lima” para “liberar” a los venezolanos, y en cuyos “esfuerzos” les acompañan gobiernos como el de Chile y de Brasil.

III

Hablemos un poco del país fabricante de las vitrinas y él mismo constituido en la gran vitrina mundial de la “democracia”, los Estados Unidos.  Ya se sabe –y muchos fingen ignorar— que este país tiene un histórico y pésimo sistema electoral, pero convertido en uno de sus mitos más grandes, y que en la propaganda lo han presentado como digno de adoración: por siglos les negó el derecho de votar a negros y a mujeres.

Y algo para lo cual no hay que gastar muchas palabras para ser descrito: todas las elecciones y los candidatos presidentes forman parte de las élites plutócratas (en su defecto, hacen a sus políticos idóneos) y ninguna candidatura tiene posibilidades de llegar a disputarse en las convenciones de los partidos Demócrata y Republicano.  Les cantan cero, si antes no logran agenciarse de grandes sumas millonarias para su propaganda, llamadas contribuciones, de partea de los círculos financieros, de las grandes empresas comerciales, de los fabricantes de armas interesados en la promoción de guerras limitadas e ilimitadas contra cualquier país que a sus ojos interesados lo merezca. Estas contribuciones, es como decir que se compran de antemano –comprando a los potenciales triunfadores—, el derecho de orientar la política exterior de su gobierno, conforme a sus macro intereses económicos.

El pleito como gato panza arriba que está protagonizando Donald Trump, argumentando que hubo fraude, al estilo latinoamericano que los estadunidenses bien conocer, porque son gobiernos por ellos instituidos.  De hecho, Trump está rompiendo su propia vitrina.

Las consecuencias para sus gobernantes amigos, como el chileno Piñeira, son los lamentos dirigidos a Trumpkenstein: con ese mal ejemplo que con usted está dando, mi señor… ¿cómo vamos a reconstruir nuestra vitrina neoliberal, para que siga atrayendo clientela?

Al margen de estas cuartillas

*A la neoliberal Colombia, país miembro del “Grupo de Lima”, bajo el gobierno de Iván Duque, sigue la cadena de asesinatos de su predecesor y padrino Álvaro Uribe, hace muchos años le rompieron la vitrina.

*Solo en lo que va de 2020, se han cometido 70 masacres de campesinos, se ha matado a 250 activistas sociales (maestros, defensores de derechos humanos, candidatos a concejales y alcaldes) y más de 50 desmovilizados de las FARC.

*El acuerdo de paz firmado por el expresidente Juan Manuel Santos con la FARC, el uribismo fascista y su afiliado Duque, lo han metido dentro de una vitrina funeraria.

*Pero Colombia está a la cabeza de las “democracias”, que van a “rescatar” a Venezuela, para lo que cuenta con no menos de nueve bases militares y miles de guardias estadounidenses en su territorio.

*¿Hace falta decir algo más para demostrar que en Colombia, ya no tiene vitrina que romper?

*Mejor dicho, colombiana ya no tiene vitrina de vidrio, sino de plástico… ¡y está montada sobre una enorme base de hierro, protegida por un círculo de a fuego militar!

*Sin embargo, hago esta ingenua pregunta: ¿cuándo vamos a ver, oír o leer en nuestros medios alguna noticia sobre los muertos cotidianos de Colombia?

*Si es que no tienen espacio, ¿por qué no le dan siquiera un pinochito de los muchos que tienen dedicados a las “noticias” contra los países “no democráticos”, como Colombia?

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