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“Concussion”: la pasión de Will Smith

Historias específicas como "Concussion" corren el riesgo de procesarse como despachos desde otro mundo

Will Smith ocupó titulares al anunciar que no asistiría a la futura ceremonia de entrega de Óscares, en protesta porque las 20 categorías actorales están ocupadas, por segundo año consecutivo, exclusivamente por artistas de raza blanca. Irónicamente, esto sucede en el mismo año en el que ofrece una de las mejores actuaciones de su carrera en “La Verdad Oculta” (“Concussion”). El proyecto tiene los ingredientes que la Academia suele favorecer: un personaje noble, luchando contra obstáculos monumentales, en una historia de la vida real, y de remate, el actor debe asumir incluso un acento foráneo. Pero no hay nada cínico ni calculado en esta sólida pieza dramática.

La acción se desarrolla en el año 2002. El Dr. Bennet Omalu, migrante nigeriano, un talentoso patólogo que ha trabaja como forense para la ciudad de Pittsburgh, bajo la mentoría de; Dr. Cyril Wretch (Albert Brooks). Su estilo suave y compasivo lo aliena de la mayoría de sus colegas. Su única distracción es, también, trabajo: es servir ocasionalmente de experto en casos criminales. Asiste devotamente a la iglesia todos los domingos. Ahí, le encomiendan darle hospedaje a Prema (Gugu Mbatha-Raw), una recién llegada a EEUU. El romance florece, pero el principal hilo dramático de la película viene de un hombre que no conoce, sino hasta que llega sin vida a su mesa de operaciones. Se trata de Mike Webster (Robert Morse), veterana estrella del futbol americano que muere entre la locura y la indigencia. Al examinarlo, Omalu descubre un peligroso síndrome degenerativo asociado a los repetidos golpes en la cabeza que los deportistas sufren como parte del juego. Su bondad innata lo lleva a compartir la información sin malicia, pero la respuesta de la industria del deporte y la opinión pública resulta violenta.

El director Peter Landesman es una especie de activista cinematográfico, preocupado por dilemas éticos y políticos. Es el autor del guión de “Kill the Messenger” (Michael Cuesta, 2014), el thriller que dramatizó la persecución en contra del periodista Gary Webb, tras su denuncia de la colusión entre la CIA y el narcotráfico, para financiar a la “contra” nicaragüense en los años ochenta. Como Webb, Omalu es un apóstol de la verdad, que se sorprende al verse traicionado por el sistema, todo por compartir una verdad inconveniente.

“La Verdad Oculta”(“Concussion”) observa el peso que el deporte tiene en la identidad de la ciudad de Pittsburgh, y por extensión, los EEUU. La denuncia de Omalu es una amenaza a esta institución. Empresarios y fanáticos prefieren hacerse de la vista gorda, mientras hacen dinero o alimentan su hambre de entretenimiento. Los atletas son corderos de sacrificio. De la misma manera, el ideal americano que el protagonista atesora se ve retado por la realidad. Todos los personajes en su órbita – incluyendo a un médico retirado de la NFL (Alec Baldwin) – deben apropiarse de su sentido de decencia y asumir las consecuencias negativas. Rara vez, la bondad es premiada.

La sub-trama romántica adquiere sustancia y gravedad gracias a la actuación de Gugu Mbatha-Raw. A través de ella, se invocan ángulos alternativos de la experiencia migrante y la asimilación cultural. Es una excelente actriz, que hace maravillas con un rol limitado. Hágase el favor de buscar la película “Beyond the Lights” (Gyna Price-Bythewood, 2014), un hermoso melodrama musical que la puso en la mira de Hollywood.

Historias específicas como esta, tan entroncadas en la cultura de EE.UU., corren el riesgo de procesarse como despachos desde otro mundo. Es, más bien, una llamada de atención a problemas cercanos. Aquí, la crónica deportiva jamás ha bajado a nuestros boxeadores de su pedestal para examinar el costo que pagan por alimentar la auto-estima nacional. Y al igual que los fanáticos de los Steelers, los amantes del fútbol ejercitan su capacidad de negación para separar la gloria del juego de las marrullerías de la FIFA. La discordancia entre ideales y realidad es universal. Omalu es traicionado por la realidad de América, pero con sus acciones, ejemplifica él mismo lo mejor de ella. El africano se convierte en el “good american”. La película supone que esto, y no el bienestar material o un millonario negocio, es el genuino sueño americano.


 

“La Verdad Oculta” (“Concussion”)

(Concussion)
Dirección: Peter Landesman
Duración: 2 horas, 3 minutos
Clasificación: * * * (Buena)

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