Confidencial

Conmoción mundial por los “Papeles de Panamá”

El escándalo provocado por la publicación de millones de documentos que revelan la existencia de miles de cuentas opacas pertenecientes a personas de todo el mundo, gestionadas por el despacho panameño Mossack Fonseca, podría salpicar a Nicaragua. Confidencial es parte de la red de 120 medios de comunicación que tienen acceso a la mayor filtración en la historia del periodismo —de 11.5 millones de documentos expuestos— en la que han resultado enredados desde Leonel Messi hasta Mauricio Macri. Desde amigos íntimos de Vladimir Putin hasta Jackie Chan. Y que provocó la dimisión de Sigmundur Davíð Gunnlaugsso, Primer Ministro de Islandia.

La periodista de Confidencial, Arlen Cerda, reveló en la edición de este lunes del programa Esta Noche, que el bufete panameño de abogados Mossack Fonseca (embarrado en el caso de la Guaca del ex presidente Arnoldo Alemán) tuvo comunicación con diversos despachos nicaragüenses buscando entablar vínculos con ellos. Las respuestas de estos últimos a la firma, de la que se extrajo toda la información difundida desde este domingo, serán contadas en un reportaje en el que se dirá cuánto está involucrada Nicaragua en esta historia de creaciones de empresas de papel, fraudes, sobornos y uso de paraísos fiscales.

“Es una mega filtración de documentos, son 11.5 millones de archivos que para darte una idea son 46 veces más grandes que la filtración de Wikileaks que puso de cabeza al mundo hace cinco años”, recalcó Cerda. Mossack Fonseca ha sido tachada como “la mayor plataforma de testaferros de América Latina y una gran lavadora de dinero”. Pero no la única.

Todo empezó con una base de datos entregada a periodistas del diario alemán Süddeutsche Zeitung. Una base de datos que hace un año fue compartida con el Consorcio Internacional de Periodistas Investigadores que le dio acceso a 370 periodistas de casi 100 países, entre ellos Arlen Cerda de Confidencial.

En Esta Noche ella explicó que hay un cronograma de trabajo que especifica el orden en el que se publicarán los hallazgos de cada medio que se zambulló en los archivos digitales que incluyen fotos, correos, cuentas, contratos. Hay también, entre los periodistas, un intercambio secreto de información, de pistas. De Nicaragua se han encontrado al menos diez mil menciones, que resultan pocas en comparación a las de Venezuela, que rozan las 240 mil.

Se trata de unir millones de piezas dispersas. Confidencial aún está en el proceso de análisis de las mismas. Faltan escándalos por desvelar, confesó Cerda.

La polémica de Mossack Fonseca, además de un vaivén de anomalías, es un hecho clave en el periodismo. En la forma de hacerlo. “Habiendo sido formados los periodistas con la primicia como algo fundamental a veces no quieren soltarlo, yo creo que estamos entrando en una nueva etapa”, recalcó el director del Observatorio de Medios, Guillermo Rothschuh.

Arlen Cerda, por su parte, consideró que “la investigación no solamente es histórica por la cantidad de documentos que se filtraron y que sea la mayor hasta la fecha, sino que también es un hito porque se trata de la mayor colaboración global de periodistas que se ha hecho hasta el momento”.

Los involucrados

El primer ministro islandés, Sigmundur David Gunnlaugsson, es hasta ahora el personaje más sacudido por la filtración. Él usó una firma offshore para tapar millones de dólares en inversiones durante la crisis financiera.

El descontento fue inmediato. Este lunes durante una manifestación en la que exigían la renuncia del funcionario miles de islandeses tiraron al parlamento huevos y yogures. El domingo Gunnlaugsson abandonó una entrevista en la que fue interrogado por la empresa fantasma que creó junto a su esposa. Los que lo eligieron lo acusaron de traidor y pidieron su dimisión.

En Argentina, la oposición ha cargado contra el presidente Mauricio Macri y la familia de la estrella del fútbol, Leonel Messi, ya salió en su defensa.

México, España, Chile, empiezan a investigar mientras Panamá se ofrece a iniciar sus indagaciones. El gobierno lamentó que se identifique al país con este escándalo.

“Preferiría llamar The Mossack-Fonseca papers”, a la revelación periodística, conocida como los Papeles de Panamá, dijo hoy la embajadora del país centroamericano en Madrid, María Mercedes de la Guardia de Corró, informó EFE.

“Estos no son los Papeles de Panamá. Estos son los papeles de un actor en una industria global, muchos de cuyos usuarios son personas decentes que buscan discreción, no opacidad”, afirmó la diplomática.

Ese bufete, fundado en Panamá, tiene oficinas en 42 países y sociedades inscritas en veinte jurisdicciones a nivel mundial, recordó De la Guardia, quien dijo: ” en primera instancia, es acerca de la clientela de un despacho; en segunda, acerca del uso que dicha clientela pudo haber dado a las sociedades inscritas a través de este”.

Ella lamentó que su país “se ha llevado la peor parte” en cuestión de imagen, pese a que solo el 20 por ciento de las más de 200.000 sociedades investigadas fueron inscritas en Panamá.

Si se analiza positivamente, según la embajadora, este “escándalo” contribuirá a que todas las medidas tomadas por Panamá para mejorar la transparencia de los sectores de servicios, “se implementen con mayor velocidad y ahínco”.

A Mossack Fonseca no le ha quedado más que disculparse con sus clientes por la exposición y el vapuleo de la opinión pública.

Son casi cuatro décadas de información confidencial, que ya no lo es, más de 214 mil sociedades fantasmas y personalidades de al menos 21 países envueltas en el escándalo.

Centroamericanos involucrados en “Panamá Papers”

En el 2009 en Guatemala, el bufete panameño vendió una sociedad y ofreció servicios a un grupo de personas que tenía antecedentes penales y vínculos con escándalos financieros públicamente conocidos en ambos países. Se trata de la empresa que presidía la guatemalteca Marllory Chacón Rossel, quien posteriormente fue identificada como la más activa lavadora de dinero en su país y líder de una célula del cartel de Sinaloa.

En un reportaje publicado por Univisión Noticias, y reproducido por varios medios guatemaltecos, se destaca que pese a que en el momento de la creación de la empresa no se sabía públicamente de las actividades ilícitas de Chacón, una simple investigación le habría permitido a la firma de abogados enterarse de que otros dos integrantes de la empresa arrastraban problemas legales.

Sin embargo, la alerta de que Mossack Fonseca tenía al frente una posible infiltración de intereses del narcotráfico no provino de su oficina interna de prevención de lavado, sino del gobierno de Estados Unidos que en el 2012 identificó a Chacón como la líder de un grupo narco que operaba en Guatemala, Honduras y Panamá.

En Costa Rica, la megafiltración conocida como Los Papeles de Panamá, fueron investigados por el Semanario Universidad y el sitio www.ameliarueda.com.

“La filtración desnuda el enorme esfuerzo legal, económico, intelectual y logístico que realiza un grupo de políticos, empresarios y banqueros de Costa Rica para transferir su capital al extranjero, aprovechar ventajas fiscales domésticas y sortear al máximo el pago de impuestos en territorio costarricense”, destacó el Semanario Universidad.

En las informaciones aparece señalado el diputado Otto Guevara, del derechista Movimiento Libertario, quien ha bloqueado la votación de un proyecto de ley contra el fraude tributario y fue el notario que registró la filial de Mossack Fonseca en San José en julio de 1989.

Guevara dijo a Universidad que el hecho ocurrió hace 23 años y que no recordaba quiénes registraron la filiar. “No lo conozco (a Mossack Fonseca)”, afirmó.

Entre las empresas citadas también aparece la extinta atunera Borda Azul, del expresidente de la Federación Costarricense de Fútbol, Hermes Navarro (1999-2006) y el cubanoestadounidense Ted Brink. Esta atunera instaló una empresa fantasma en las Islas Vírgenes Británicas que servía para fingir exportaciones y obtener incentivos monetarios otorgados por el gobierno a empresas exportadoras.

Por su parte, en El Salvador, el diario digital El Faro publicó que “más de 220 empresas offshore fueron creadas bajo la sombrilla de la firma panameña de abogados Mossack Fonseca, que entre 2000 y 2015 trabajó con al menos 33 clientes salvadoreños”, para realizar transacciones fuera del control de las autoridades.