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“Costa Rica espera una transición democrática en Nicaragua”

Washington, Estados Unidos – Costa Rica fue uno de los primeros países en plantear la masacre de Nicaragua en la 48 Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), que se realizó esta semana en Washington. A través de su nueva vicepresidenta y cancillera, Epsy Campbell, Costa Rica incidió para que el tema lograra colarse en la agenda oficial, pese a que no estaba previsto.

Sin embargo, los intentos costarricenses por condenar de forma enfática y directa la represión del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, que ha cobrado 127 muertos según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), perdió fuerza ante una “declaración” que fue presentada sorpresivamente por Estados Unidos en conjunto con Nicaragua.

La “declaración” no señala la responsabilidad del régimen en la represión, aunque después Estados Unidos sí lo resaltó de forma verbal. La canciller Campbell trató de agregarle párrafos más contundentes a esa “declaración” aprobada por consenso por la Asamblea General, pero fue imposible.

“Consideramos que la sola declaración implica el reconocimiento de lo que está pasando en Nicaragua… aunque no con el tono que uno pudiera esperar ni la contundencia que la sociedad nicaragüense reclama”, valoró la vicepresidenta costarricense en entrevista con Confidencial, minutos antes que la “declaración” conjunta fue ratificada en el plenario de la OEA.

Campbell resalta el lado positivo de la “declaración”, aunque su voz, preclara y fresca, continúa apostando por “la ruta del diálogo, la negociación y una transición democrática” en Nicaragua, porque la crisis en el país vecino también involucra a Costa Rica. Esto fue lo que dijo a Confidencial la primera mujer afrodescendiente en ocupar la vicepresidencia de Costa Rica y de una nación latinoamericana.

Costa Rica fue uno de los primeros países en la OEA en alzar su voz de condena contra la masacre en Nicaragua que deja 127 muertos. ¿Qué los motiva?

Primero: Es una responsabilidad. Una situación que consideramos crítica. Al ser un país hermano y fronterizo, no podemos obviar ni ocultar la situación que está viviendo Nicaragua. Segundo: Porque ya hay una serie de recomendaciones hechas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que fue invitada incluso por el propio gobierno. Las recomendaciones son absolutamente contundentes. Y tercero porque la situación de Nicaragua afecta a Costa Rica y eso es una absoluta realidad que nos hace ser protagonistas. Creo que tanto Nicaragua como Costa Rica, como lo dije en mi discurso, tenemos derecho a vivir en paz, con justicia y un régimen democrático, donde haya espacios para todos los ciudadanos. Por eso hemos propuesto el tema aquí, en la OEA.

De forma sorpresiva se conoció una declaración firmada por Estados Unidos y Nicaragua. ¿Costa Rica conoció algo de eso, o tenía otra propuesta diferente?

Costa Rica conoció el borrador de declaración. Tuvimos algunas conversaciones con países para incorporar el tema de instar al gobierno para cumplir las recomendaciones de la CIDH. No hubo el espacio para modificar esa declaración. La declaración tal como está cuenta con los votos necesarios. Digamos que consideramos que si bien no refleja la realidad que vive Nicaragua, es un paso importante, porque la Asamblea General de la OEA ha tenido que incorporar en sus conclusiones una referencia a la situación crítica que vive Nicaragua.

Efectivamente esos son algunos de los cuestionamientos de organismos defensores de derechos humanos: Que la declaración no le pone nombre y apellido a responsable de la violencia que es el gobierno de Daniel Ortega. ¿Esa era la inquietud de Costa Rica también?

Las declaraciones de Costa Rica se explican en sí mismas. No hemos tenido ningún temor en plantear cómo estamos mirando la situación a lo interno de Nicaragua. Desde antes de llegar aquí, a la OEA, hemos instado directamente al gobierno para que cumpla las recomendaciones de la CIDH. Hemos solicitado que se generen las condiciones para que se vuelvan a instalar la mesa de diálogo. Hemos visto con mucha preocupación y lamentado las muertes violentas en el contexto de esta crisis. Y seguimos abogando por realmente darle una respuesta a decenas de miles de persona que en Nicaragua siguen en la calle. Esperamos que se pueda hacer por la vía que nosotros hemos entendido, que es la ruta del diálogo, la negociación y una transición democrática.

De hecho, usted llamó al gobierno de Ortega a cesar la represión. Pero esta declaración equipara la violencia del gobierno con la resistencia cívica que está en las calles. ¿Cómo lo ven?

Por eso le digo que nuestra posición ha sido otra. Ha sido claro. Pero de manera que hemos venido aquí a colocar el tema, consideramos que la sola declaración implica el reconocimiento de lo que está pasando en Nicaragua… no con el tono que uno pudiera esperar ni la contundencia que la sociedad nicaragüense reclama. Se consiguió un espacio en la OEA luego de los esfuerzos de Costa Rica que no consiguieron que se incorporara ningún párrafo a esa declaración.

¿Costa Rica ha podido tener contacto con la representación el gobierno de Nicaragua para expresarles su preocupación?

Hemos hecho nuestra intervención a toda la Asamblea. Hemos planteado desde el inicio unas relaciones que son constructivas, y creemos que las salida para estas crisis es una acción mucho más concertada del multilateralismo. Por eso hemos planteado el tema en la Asamblea General.

Usted dijo en sus intervenciones que la OEA debe hacer un cambio significativo en las decisiones que tomen. En el tema de Nicaragua, la población tienen un gran descontento con la reacción de la OEA ya que ven acciones muy atrasadas. Es decir, esta declaración se centra en temas institucionales cuando el país cambió con una masacre de más de 120 muertos desde el 19 de abril…

Sí, ustedes han visto. No tenemos más formas de demostrar el compromiso que ha tenido nuestro país y la responsabilidad que ha asumido el día uno con este temática. Nosotros usamos los recursos que tenemos y tratamos de instar a esta organización para que camine en la ruta correcta para que sea un elemento determinante para la solución de la crisis en Nicaragua.

Las relaciones de Nicaragua han sido bastante atropelladas. Ustedes, como nuevas autoridades electas, cómo ven o les gustaría que fueran las relaciones entre ambos países… Costa Rica ha sido, en muchos casos, una válvula de escape para los problemas de Nicaragua.

Nosotros hemos planteado que es urgente que tengamos relaciones y una agenda bilateral constructiva. Reconocemos el momento de crisis que se vive, pero entendemos la cantidad de coincidencias y las agendas centras en el desarrollo. En las oportunidades de ambos países deben tomar preponderancia en las relaciones entre Nicaragua y Costa Rica. Lo que esperamos es que cesen las hostilidades tremendas, la crisis. Que se acabe el baño de sangre y que Nicaragua pueda encontrar una salida.