Economía

Edita Vokral, directora de Cosude: vivir sin agua perpetúa la pobreza

Suiza: más agua y prevención

Cosude

Cooperación se incrementa a US$14 millones anuales para enfrentar efectos del cambio climático en las zonas rurales



El monto de la cooperación suiza pasará de un promedio de menos de dos millones de dólares anuales durante los últimos 35 años, hasta US$15 millones anuales durante los próximos cuatro. El objetivo es apoyar la implementación de una estrategia para enfrentar el cambio climático en las zonas rurales y trabajar más para reducir los riesgos ante desastres naturales.

La mayor parte de esa inversión ha estado concentrada –y seguirá estándolo- en el acceso al agua potable, el saneamiento y la higiene, principalmente en toda la zona norte del mapa de Nicaragua, que comprende siete departamentos donde se encuentra el corredor seco del país, y en la Región Autónoma del Caribe Norte.

“Todavía hay necesidades en la cobertura de agua y saneamiento. El gobierno desea que sigamos en ese tema, y vamos a continuar en la nueva estrategia pero con un cambio de enfoque, más ligado con el cambio climático, con la protección de las cuencas, de las fuentes de agua, y la transferencia de nuevas tecnologías”, detalló Edita Vokral, directora regional de la Cooperación Suiza en América Central.

Vivir sin agua es una pesadilla que solo pueden comprender quienes la han sufrido, y aunque no es el caso de la directora Vokral, ella sabe definir muy bien el ‘costo’ de vivir sin agua.

La carencia del vital líquido somete a las personas al círculo de la pobreza, es fuente de diarrea, eleva la mortalidad infantil; obliga a las mujeres y a los niños a cargar agua; los pequeños no van a clase, y así, se reportan altos niveles de deserción escolar.

Citando datos del Banco Mundial, Vokral recuerda que en Nicaragua se pierden US$9 millones por el tiempo que se destina para transportarla, y US$70 millones anuales para enfrentar las enfermedades que se generan por no tener agua limpia a mano.

Por el contrario, tener agua limpia disponible “libera el tiempo de las mujeres, permite vivir una vida más saludable, incentiva la permanencia escolar, disminuye los gastos en salud, incrementa las oportunidades de negocios, y aumenta la autoestima”, asegura.

Menos sed, mejor vida

Gracias a una combinación de esfuerzos comunales, municipales, nacionales e internacionales, la cobertura de agua potable y saneamiento rural pasó del 17% en 1980, al 69% en 2016, lo que equivale a unos dos millones de personas, de las que 360,000 (el 18%), puede agradecérselo a la cooperación suiza.

Pero al haber más gente consumiendo agua, conjugado con la escasez de agua en algunas regiones y periodos, está llevando a pensar en cómo hacer para que la gente que ahora tiene agua y comenzó a gastarla a borbotones, recuerde lo que es vivir sin ella.

José Toruño, jefe del Programa Aguasan Regional, explica que hay una conjugación de factores. El primero es que “en occidente la población está consumiendo hasta el triple de agua de lo que se esperaba, mientras que en la zona norte y centro, el consumo es el doble”.

Como se sabe, “los pozos se secan por falta de lluvia. Las sequías -que han sido recurrentes en los últimos años- han afectado los acuíferos, de modo que hay menos disponibilidad de agua, pero también la demanda de agua de la población es mayor al tener acceso a nuevos servicios, incluyendo los inodoros, que consumen un poco más de agua”, señala el experto.

Y hay más: los pozos excavados a mano son más susceptibles a bajar su caudal, porque no están hechos con una tecnología adecuada que le permita mantenerlo.

Entre las soluciones disponibles están “como medida de adaptación, usar la tecnología de pozos perforados, que son más confiables en cuanto a caudal, para que puedan suplir la demanda”.

“También hemos encontrado que los micro medidores ayudan mucho a la gestión de los comités de agua potable, porque la gente, al pagar por lo que consume trata de consumir menos, y eso ayuda a que otra gente pueda tener agua. A veces, el mal uso del agua afecta a otras familias”, en especial, a las que están en zonas críticas de los proyectos, refirió.

Tecnología para aprovechar la lluvia

María Antonia Zelaya, Oficial Nacional de Programa, observa que “con el cambio climático y la degradación ambiental, el problema ya no es solo de cobertura, sino también de oferta de agua para la población pobre, y eso pone el acento en ver de qué manera usamos de manera eficiente los recursos que ahora tenemos para el próximo periodo, que no son grandísimos”.

“Tenemos que concentrarnos más en preservar lo que ya hicimos en agua potable, saneamiento e infraestructura, para que un nuevo evento climático no afecte como lo hizo el huracán ‘Mitch’, o para que la gente organizada pueda invertir también, de sus propios recursos, para que los sistemas funcionen, de modo que si un pozo se seca, la población esté en capacidad de buscar cómo restablecer las fuentes de agua”, refirió.

Explicó que, considerando el ámbito de cambio climático, vulnerabilidad ambiental, y reducción de riesgos de desastres, trabajarán más en transferencia de tecnología tal como la cosecha de agua, o buscar cómo aumentar los niveles de infiltración del agua de lluvia en el suelo, sembrando árboles, haciendo zanjas de infiltración, curvas a nivel, manejando bien el rastrojo, etc.

“Vamos a tratar que el agua de lluvia sea mejor aprovechada, porque dos tercios del agua de lluvia se pierde por escorrentía. Esa agua se va hacia los mares, y la idea es que con tecnología, podamos infiltrar, infiltrar e infiltrar agua”, enfatizó.

Un elemento más de la estrategia a implementar es hacer un manejo integrado de la cuenca, que será uno de sus enfoques principales.

“En ese manejo integrado, van elementos como la organización de todos los actores, de todos los tamaños y todos los orígenes, para dialogar, coordinarse, aportar sus recursos humanos y materiales, para que esa cuenca sea bien manejada, para que no haya deforestación, para que se siembren árboles, y para mantener las fuentes de agua. Este no es un asunto de corto plazo, sino de mediano y muy largo plazo”, aseveró.

Más agua, más institucionalidad

Después de 36 años de colaborar con el gobierno de Nicaragua, la cooperación suiza encuentra que seguir trabajando de esa manera también ayuda que Nicaragua sea un mejor país.

“El 80% de nuestra cartera está con instituciones que son del gobierno, porque creemos que hay que fortalecer la institucionalidad de un país”, aseguró la directora regional de la Cooperación Suiza para América Central, Edita Vokral.

Además de trabajar con Marena y el Mefcca, la organización de origen europeo también opera junto con el Enacal e INAA en lo que respecta al agua potable, y con los municipios.

“En nuestro modelo, el FISE transfiere los fondos a los municipios, y estos ejecutan los proyectos bajo dos modalidades: una centralizada, donde el municipio contrata los proyectos con participación de la comunidad, y otra a la que llamamos municipal descentralizada de proyectos guiados por la comunidad, donde la plata se pasa de FISE al municipio, y del municipio a la comunidad”, asegura José Toruño.

En este último caso, la comunidad contrata a las empresas para que ejecuten los proyectos, obteniendo “buenos resultados porque este modelo empodera a las comunidades como administradores del proyecto, y luego rinden cuentas a la alcaldía, y esta al FISE”, añadió.

Hay varias entidades estatales más que participan del proceso, entre ellas la Dirección de Contrataciones del Estado y la Dirección de Inversiones Públicas, ambas del Ministerio de Hacienda y Crédito Público; Inifom, en la implementación de los proyectos, y hasta la Contraloría General de la República, que audita a las instituciones públicas y a las municipalidades.