Economía

Tasa de interés en Nicaragua es la más alta de la región centroamericana

Crece endeudamiento por tarjetas de crédito personal

Tarjetas de Crédito

¿Quién defiende a los consumidores? Entidades bancarias ofrecen tarjetas de crédito a pesar de que las personas tienen otras deudas



Un informe del Banco Central (BCN) basado en datos de la Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones Financieras (Siboif), reveló que en Nicaragua hasta abril de este año el crédito personal lideró el crecimiento del consumo con un 22%, y en segundo lugar se ubicaron las tarjetas de crédito con una tasa del 19.8%.

“Las tasas de interés en córdobas para las tarjetas ordinarias son del 50% más el deslizamiento. Si vos le ponés un 30% en concepto de intereses a esos 120 millones de dólares (que han destinado las instituciones financieras a este negocio), significa que los bancos perciben alrededor de 40 millones de dólares solo en concepto de intereses. En consecuencia se trata de un negocio lucrativo”, dijo el exdiputado y economista Enrique Sáenz.

El impacto en la economía de las familias es directo. Al adquirir una tarjeta de crédito las personas piensan que tienen mayor poder adquisitivo. El servicio financiero tiene una capacidad de límites de endeudamientos bien laxos y poco a poco someten al usuario a una deuda eterna.

La apuesta de las instituciones bancarias por el negocio de las tarjetas de crédito se debe a la facilidad al momento de otorgarlo a los asalariados. Enrique Sáenz, economista y exdiputado de la Asamblea Nacional, dijo en el programa televisivo Esta Noche, que el alto costo de los intereses convierte este servicio financiero en un negocio altamente rentable.

Esta Noche consultó a los directores de crédito personal de al menos cuatro entidades financieras privadas, pero no respondieron nuestras preguntas sobre el crecimiento del endeudamiento a través de tarjetas de crédito.

“Para las familias significa endeudamiento y una capacidad de consumo menor. Los bancos tienen tasas de rentabilidad elevadas. A nivel macro el consumo es un elemento de crecimiento económico que por la vía del endeudamiento puede estar abonando a una burbuja que en cualquier momento puede ser pinchada”, expresó el economista.

¿Quién protege a los consumidores?

Juan Carlos López, director del Centro Jurídico Social de Ayuda al Consumidor, explicó que el usuario de las tarjetas de crédito debe estar informado antes de adquirir este servicio financiero. La ley 842, Ley de Defensa al Consumidor, creó un mecanismo en el que el Estado de Nicaragua a través de la Diprodec, defiende al consumidor.

“Iba a existir una oficina de revisión de procesos financieros que estaría conformada por el BCN, la Diprodec, la Siboif. Estos iban a crear una supervisión antes de expedir los contratos que llegarían a las manos de los usuarios”, destacó López.

Sin embargo, aunque esto sucediera, el usuario de tarjetas de crédito tiene la costumbre de revisar siquiera el interés que va a pagar al mes o al año. Tampoco conoce el pago mínimo de su tarjeta de crédito y esto en muchas ocasiones crea un remanente que no permite que la deuda disminuya.

“La Siboif emitió una normativa que obliga a los bancos a verificar el nivel de riesgo de cada usuario y determinar cuál es el comportamiento de cada individuo. En pocas palabras ver la capacidad crediticia que cada persona tiene”, continuó López.

La normativa también indica que si el emisor de este servicio financiero no realiza una evaluación exhaustiva del deudor, podría tener una multa de parte de la Siboif. No obstante, algunas entidades bancarias ofrecen tarjetas de crédito a pesar de que las personas tengan otras deudas.

“Aquí se habla mucho de que nuestra economía crece, pero lo que realmente sucede es que las personas están consumiendo constantemente pero no tiene que ver con una paridad salarial. No tienen un modelo para poder saldar una deuda”, reitera López.

FMI llama la atención

Los reportes del FMI demuestran que existe una dinámica particular con el otorgamiento de créditos al que se debe poner atención, pues la tasa de crecimiento de los créditos marchan a un ritmo mayor que las de los depósitos, lo cual se traduce en un nivel de endeudamiento creciente.

“Si por alguna razón las tasas de interés a nivel internacional se elevan, tu deuda crece sin que vos te des cuenta. Eso puede pinchar tu capacidad de pago y si eso se generaliza puede tener una repercusión en la economía a nivel global”, manifestó el exdiputado.

Sáenz afirmó que el pago de intereses en las tarjetas de crédito es perverso, pues se castiga a los pobres y se establecen condiciones para quienes tienen un mejor nivel económico.

“Si vos tenés una tarjeta de crédito de pobre pagás el 50 por ciento de interés en córdobas, pero si vos tenés otro nivel de ingresos tu tasa de interés se reduce al 30 por ciento”, aseguró el exdiputado, quien aseveró que según el Consejo Monetario Centroamericano, el sistema bancario que opera en Nicaragua tiene la tasa de interés más alta de la región.

“Aquí la gente penaliza mucho al deudor, pero realmente se debe analizar qué hay detrás de las mamparas que obedecen la voluntad de quiénes tienen el poder para imponerlo, el cual reproduce más pobreza, castiga a los pobres y enriquece a unos pocos”, manifestó Sáenz.

Una responsabilidad de todos

Para el director del Centro Jurídico Social de Ayuda al Consumidor, el endeudamiento por tarjetas de crédito tiene que ver con la educación del consumidor.

López consideró que en este punto la responsabilidad es compartida pero que subyace primero en el Estado, pues es el que establece y autoriza las normas de los bancos.

“Luego está un sistema educativo que no educa. La Ley de Defensa al Consumidor establece un modelo de revisión a la educación pero desde el 2009 este tema no se ha revisado. Y no sucede porque el nivel de endeudamiento de las personas con los créditos es lo que más les interesa a los bancos”, argumentó López.

El director del Centro Jurídico Social de Ayuda al Consumidor recomendó a las personas que piensan adquirir una tarjeta de crédito que lean el contrato, corroboren con los promotores y analicen si tienen la capacidad económica para poder tener este servicio financiero.

“También tienen que segmentar el uso de la tarjeta de crédito. Si va a ser para los servicios básicos u otros gastos. Lo importante es limitar para no endeudarse”, finalizó López.