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Rosario Murillo llama “criminales de odio” y “diablos” a opositores

En un nuevo rosario de insultos contra opositores, Murillo los culpa de los asesinatos, el desempleo y los llama traidores

La vicepresidenta del régimen, Rosario Murillo, volvió a enfilar su discurso de odio contra opositores a la dictadura que preside junto a su esposo, Daniel Ortega, y entre mensajes bíblicos los tildó de “malévolos”, “ridículos diablos”, “desalmados” y “avaros”.

En su alocución del 24 de febrero, transmitida por los medios oficialistas, arremetió contra empresarios, miembros de la Alianza Cívica, sacerdotes y contra opositores y advirtió que “no olvidarán”, culpándolos del desempleo y de los asesinatos ocurridos desde el inicio de la rebelión cívica.

Murillo afirmó que los empresarios, con los que el régimen mantuvo una alianza de consenso antes del estallido social que comenzó el 18 abril de 2018, “emboscaron a la confianza” y participaron en un “carnaval satánico”.

“Los forajidos se agazaparon en los cruces de camino, incapaces de buscar rumbos buenos, en las encrucijadas, o ante las dificultades de la vida, saludaban, con una mano, y enterraban cuchillos, con la otra”, reprochó.

Criticó el uso de la bandera azul y blanco en las protestas. “Los cien puñales afilados, abusaron, manosearon, profanaron y violaron los sagrados colores y emblemas de la patria”, expresó.

“Mascaradas de odio y apetitos inmorales”

En tono intimidatorio, la también primera dama de la dictadura, afirmó conocerlos perfectamente y los acusó de usar diferentes rostros para ocultar sus verdaderas identidades.

“Sabemos perfectamente quiénes son, y a su feria de vanidades y mascaradas de odio, no olvidamos, ni olvidaremos jamás”, agregó.

central eléctrica de gas, Daniel Ortega y Rosario Murillo
Daniel Ortega y Rosario Murillo, en una foto de mediados de enero de 2020. // Foto: Presidencia

Según Murillo, la crisis sociopolítica que vive Nicaragua desde hace 22 meses dejó “tantos disfraces malévolos”, así como “rostros que no podían ocultar la perfidia”, y “ávidas y depravadas miradas, apetitos inmorales, voracidad, descompuesta insolencia, maquinaciones criminales”.

También los tildó de “egoístas” y “avaros”, y que pertenecen a la “historia de la infamia”.

Niega sus propios crímenes

Murillo trató nuevamente de responsabilizar a la oposición de los crímenes cometidos por órdenes del régimen contra manifestantes y los acusó de cometer crímenes de odio.

“Sabemos de sus aberraciones, del dolor, de la tragedia que impusieron a nuestra Nicaragua linda, porque jugaron con la paz, porque mataron, violaron, violentaron, secuestraron, torturaron, trancaron, porque abusaron de la confianza, porque tocaron a Dios, que es amor, con las manos sucias”, manifestó.

Rosario Murillo

En su monólogo sostuvo que no olvidarán sus “crímenes imperdonables” ni “se borrarán las imágenes de la depravación del alma”.

“Con perfidia, con odio, con ambición desmesurada, con despiadada conducta. Hermano contra hermano nos lanzaron. ¡Qué desalmados! Con la misma y atroz indiferencia que lanzó a la calle, al hambre, al desamparo, a más de 160 000 familias (que perdieron su empleo)”, insistió.

Comparó la crisis sociopolítica que vive Nicaragua con un “diluvio”, el cual, dijo, fue “creado, preparado y dirigido por los fuegos del infierno”.

“Carnaval satánico de ridículos diablos”

De acuerdo a Murillo, el régimen fue víctima de una traición promovida por grupos con los que mantenían alianzas “que se revelaron”.

“Y el arca sagrada naufragó. Como la tal Alianza (Cívica por la Justicia y la Democracia) que presentó su rostro verdadero, entre falsificados crucifijos y más falsas plegarias. La tal Alianza explotó, estalló, presentando el rostro vivo de lo despreciable, de la indignidad”, criticó.

“Llegó el diluvio. Pura egolatría y perversión. Se declaró la tormenta. Sonaron las furias y salieron todos los diablos de sus escondites, en un oxidado carnaval satánico, obtuso, grotesco, real, pero irreal, malvado, ensayado, fabricado, con su cargamento de falsedades, en los oscuros, oscurísimos corredores de la extravagancia y la locura”, añadió.

En su alocución de mediodía calificó a los miembros de la Alianza Cívica como “ridículos diablos, demonios rojos, negros, incoloros, con lanzas, calderos, y llamaradas, entrenados para asaltar, y matar, en nombre de un dios desconocido”.

También contra los sacerdotes

En su prédica de odio también acusó a sacerdotes y obispos de la Iglesia católica de bendecir lo que calificó como “terrorismo criminal” y de realizar “manipulación de la fe”.

Manifestó que “nunca se borrará el sonido de las campanas al vuelo, curiosamente, llamando a matarnos”, en referencia a los sonidos de alertas de ataques de policías y paramilitares que se hicieron desde varios templos religiosos durante las protestas.

Advirtió que no olvidarán “las bendiciones que increíblemente santificaron maldades”.

“No se irán de nuestras memorias, las imágenes trágicas del dolor, las lágrimas, el sufrimiento del pueblo bueno, creyente y atónito, ante la manipulación de la fe, y entre tantos calumniosos y falsos mensajes, desde estaciones de redes extranjeras, donde instruían y reproducían códigos infernales”, apuntó.

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