Política

Aún con las cifras oficiales, la baja participación en las elecciones es mayor a la indicada por el CSE

CSE “maquilla” abstención

Manipulación de registro electoral sirve para "maquillar" abstención y en el futuro también permitiría eliminar a más de 2 millones de nicas del padrón



Si dos más dos son cuatro, el presidente del Consejo Supremo Electoral (CSE), Roberto Rivas, no lo sabe. Los datos oficiales aseguran que el nivel de participación en las votaciones de este domingo fue de un 68.2%, pero aun partiendo de esos resultados, las cifras de Rivas no cuadran. Analistas y opositores sostienen que la errada matemática del presidente del CSE obedece a objetivos partidarios premeditados.

En la mañana siguiente a las votaciones, Rivas presentó el tercer informe preliminar, con el 99.8% de las Juntas Receptoras de Votos (JRV) escrutadas. El conteo oficial afirma que 2 millones 578 mil 445 nicaragüenses salieron de sus casas a marcar y depositar su voto. “Tenemos un nivel de participación del 68.2%”, afirmó Rivas. Las fotos de la jornada revelan lo contrario, y también sus cifras.

Según el CSE, para este seis de noviembre el universo total de votantes era de 4 millones 990 mil 20 nicaragüenses. De estos, 4 millones 345 mil 161 ciudadanos están en el “padrón activo”, es decir que están aptos para votar; y otros 644 mil 859 están en el “padrón pasivo”, o sea, una lista “fría” donde el registro electoral ha enviado a aquellos ciudadanos que no han votado en las últimas dos o tres elecciones, sin importar sus motivos.

Desde el 2012, el CSE decidió diferenciar estas listas con el argumento de depurar el padrón, aunque en cuatro años nunca ha rendido cuenta del proceso.

A mediados de octubre, en un reportaje de Confidencial sobre el sello del FSLN en el padrón electoral, el analista político José Antonio Peraza ya había advertido que “si no tenemos claro cuáles son las personas que van a votar a nivel general, y si no tenemos claro cuántas son las personas que van a votar en una Junta Receptora de Votos en particular, cualquier cosa puede ser alterada sin que nos demos cuenta”.

El 68.2% no da por ningún lado

Cartel de resultados que muestra baja participación en Jinotega.
Cartel de resultados que muestra baja participación en Jinotega.

Con un universo de 4.9 millones de votantes y un total de 2.5 millones de votos depositados (según las cifras del CSE), un simple cálculo revela que el nivel de abstención no es el 31.8% que dice el tribunal electoral, sino del 48.3%.

Esa cifra también es seis puntos más que el 42% de abstención registrado en las elecciones de 2011, cuando el comandante Daniel Ortega impuso su reelección presidencial consecutiva, rompiendo los candados de la Constitución Política que se lo impedían.

Si en lugar del universo de 4.9 millones se parte del “padrón activo” de 4.3 millones, el porcentaje de abstención baja a 40.6%, o sea, todavía casi nueve puntos por encima de la cifra del CSE.

Sin dar explicaciones sobre el origen de otro tipo de padrón, a mediados de octubre el magistrado Rivas mencionó que además del padrón total, el padrón activo y el padrón pasivo, había un “padrón real” de 3.8 millones de nicaragüenses, que según el funcionario es la cantidad de votantes que realmente estarían convocados a votar.

Aun con ese “padrón real”, el porcentaje de abstención según la cantidad de votos que el CSE asegura que fueron depositados este seis de noviembre es ligeramente mayor.

¿Borrarán del padrón a 2.4 millones de nicaragüenses?

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En su quinto informe de observación, el consorcio Panorama Electoral subrayó este lunes que “es inaceptable el procedimiento que utiliza el Consejo Supremo Electoral para depurar el padrón”.

“Este mecanismo pone en peligro el derecho al voto de un alto porcentaje de la ciudadanía que reside en el exterior o que por otras razones no ha votado en dos elecciones consecutivas”, indicó el grupo que ha observado el proceso sin acreditación, porque el gobierno ha conculcado ese derecho.

En ese colador de “depuración”, previo a las votaciones de este domingo, el CSE ya había enviado a 1.2 millones de ciudadanos al excluirlos del “padrón real” con el que Rivas anunció que sería su registro de partida para contar los votos.

Tras el seis de noviembre, y solo partiendo de los resultados oficiales y no de la abstención masiva que según la oposición el CSE intenta “maquillar”, el número de nicaragüenses que sería excluido con los argumentos del “padrón real” de Rivas, aumentaría a más de 2.4 millones de nicaragüenses que no han votado en las últimas dos o tres elecciones, incluyendo la de este año.

Los expertos en estadística electoral estiman que un porcentaje mínimo de esa cifra correspondería a nicaragüenses fallecidos, que incluso figuran en el “padrón activo”.

Sin embargo, la gran mayoría se trataría de ciudadanos que no han votado por vivir en el exterior o que por diferentes motivos, incluyendo la apatía o la abstención como recurso de protesta, no han votado en los comicios recientes.

Resultados de CSE “inauditables”

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Roberto Courtney, director ejecutivo de Ética y Transparencia (EyT) y miembro de Panorama Electoral, asegura que debido a la falta de transparencia del proceso, los resultados de la votación presentados por el CSE son “inauditables” y carecen de credibilidad.

“Las elecciones de 2016 no han cumplido con los estándares básicos relacionados con la integridad electoral, y han representando más bien un retroceso en comparación con las tres últimas elecciones pasadas, que carecieron de credibilidad. La transparencia electoral fue erosionada ya que se eliminaron casi todos los pesos y contrapesos, que generan confianza”, advirtió Panorama Electoral en su informe.

La jurista nicaragüense y experta en Derecho Constitucional, Azahálea Solís, afirmó este lunes en el programa de televisión Esta Noche que desde antes de que el CSE presentara los resultados preliminares y aun desde antes del día de la votación, el proceso electoral ya no tenía legitimidad.

Solís coincide en que tal como ha comentado la oposición ilegalizada por un fallo judicial a cinco meses de la votación, “la “masiva y evidente” abstención fue una respuesta “contundente” de los nicaragüenses en rechazo al colapso del sistema electoral.

En el mismo sentido, el miembro de la Coalición Nacional por la Democracia, José Dávila, afirma que el nivel de abstención en las votaciones es mayor a las cifras oficiales y subrayó que desde el principio el CSE se ha “empeñado” en el “maquillaje” de la abstención con el uso de varios registros.

Según Dávila, el monitoreo de los comandos de observación que organizó la Coalición Nacional por la Democracia arrojan un porcentaje de abstención entre el 71% y 74% y que poseen copias de actas de escrutinio que comprueban la tendencia de abstención y también la manipulación del escrutinio al aumentar deliberadamente el número de votos depositados.

Con un 0.2% de JRV pendientes de escrutinio en el Centro  Nacional de Computo, cuyos motivos de retraso no fueron expuestos por Rivas, el presidente del CSE afirmó ayer que ya no habrá más conferencias con informes preliminares.

Sin embargo, siguen pendientes los resultados que el tribunal asignará por departamentos, de manera que se pueda conocer cuántos diputados corresponderían a los partidos inscritos en la boleta. La página oficial del CSE no es por ahora una posibilidad porque no ha sido actualizada y Rivas se ha limitado a la lectura de una página con sus matemáticas.

Mientras tanto, en zonas como Bilwi, cabecera de la Región Autónoma del Caribe Norte y bastión de la etnia miskita representada por el partido regional indígena Yatama, las calles arden con llantas quemadas y protestas porque el partido regional reclama que “otra vez” el CSE intenta robarles una elección.

A la cabeza del reclamo está el exdiputado miskito Brooklyn Rivera, antiguo aliado del FSLN que intenta volver a la Asamblea, después de que la aplanadora oficialista lo destituyó el año pasado, por denunciar la invasión de colonos en los territorios miskitos, entre otros abusos.