Opinión

¿Cuál es el balance del Diálogo Nacional?

Nicaragua diálogo tregua

¿Quién sacó más ventaja del Diálogo Nacional? Indiscutiblemente que el pueblo



El Diálogo Nacional (DN) que se instaló el 16 de mayo y se suspendió por falta de acuerdo este miércoles 23, ha dejado dividendos tanto al pueblo en rebelión desde el 18 de abril, como a la dictadura orteguista. Pero todo indica que ya está muerto y que hay que pasar a una etapa superior de la insurrección cívica del pueblo nicaragüense.

La parálisis ocurrida en la tercera sesión del DN le ha dado argumentos legítimos a quienes desde un primer momento no creían en esta opción y más bien planteaban realizar un paro nacional con todo tipo de acciones de desobediencia civil e intensificar la movilización popular en las calles.

La mañana del jueves 24, un grupo de manifestantes, la mayoría estudiantes, demandó frente a las oficinas del gremio de los grandes empresarios, Cosep, un “paro nacional”, en vista del fracaso del miércoles en el Diálogo Nacional. Paralelamente, aunque varios tranques fueron suprimidos por la fuerza de los paramilitares la noche del miércoles, este jueves han surgido más y los otros se han fortalecido.

La instalación del DN fue una victoria neta del pueblo porque dejó en evidencia a un dictador insensible, con falta de empatía, incapacitado de reconocer la matanza que causó y que parecía que vivía en otro planeta, además, se mostró hipócrita, mentiroso y cínico. En cambio, los jóvenes aparecieron como un nuevo liderazgo muy firme, claro y directo, que le dijo sus cuatro verdades en su propia cara a Daniel Ortega. Ahí surgieron nuevos héroes populares, en particular Lesther Alemán.

Gobierno saca ventaja para su proyección internacional

Pero también el gobierno sacó réditos, sobre todo a nivel internacional, porque apareció como un Estado dialogante, como argumentara días después el secretario general de la OEA, Luis Almagro, quien ha dado varias declaraciones con posiciones sospechosamente cercanas al régimen orteguista.

La dictadura también logró que se iniciara el DN sin cumplir con las cuatro precondiciones exigidas el 11 de mayo por los obispos católicos, mediadores y testigos, excepto la invitación a la CIDH, pues no tuvo que cesar la represión, ni suprimir a los paramilitares, ni guardar a la Policía en sus cuarteles ni dejar de utilizar a los trabajadores del Estado para sus operaciones políticas y represivas

Los resultados de la primera sesión del DN, el viernes 18 de mayo, fueron sustantivos: acuerdo de retirar a sus cuarteles a la Policía y las fuerzas de choque del gobierno. También respetar el derecho a reunión y manifestaciones públicas. Por otro lado, agradecer y respaldar la labor de la CIDH en Nicaragua, particularmente en cuanto a las investigaciones y esclarecimientos de los sucesos de abril y la adopción de urgentes medidas cautelares para la seguridad de los jóvenes y de la población.

Es cuestionable que se haya aceptado utilizar la palabra “tregua” porque da a entender que dos bandos están combatiendo, cuando lo real es que uno dispara y el otro protesta de modo pacífico, y se defiende solo con piedras y morteros. Tampoco se utilizó el concepto “paramilitares”, como corresponde, sino “fuerzas de choque”. Sin embargo fue una ganancia que el gobierno hubiera aceptado que tiene fuerzas irregulares a su cargo y que las utiliza para reprimir.

Aceptan la palabra “tregua” y no logran que se admita “paramilitares”

Siendo el principal derecho humano el de la vida y que el fin de semana de la “tregua” no hubo ningún muerto, incluso hasta el día miércoles 23,  se puede afirmar a partir de los resultados, que este acuerdo fue exitoso, aunque se hubiera violado cuando policías y paramilitares atacaron a estudiantes de la UNA, en Carretera Norte, ocasionándoles cuatro heridos.

No hubo transmisión en vivo sino hasta la segunda y tercera sesiones del DN, satisfaciendo así una extendida demanda popular y de la misma delegación de la Alianza, para transparentar su sólida y firme actuación. Quizás esto distrae porque los interlocutores hablan también para el público –este decide a quién creerle, no hay problema–, y se pierde eficacia y eficiencia.

La segunda sesión del DN, el lunes 21 de mayo tuvo como único acuerdo asumir las recomendaciones precisas y categóricas del contundente Informe preliminar de la CIDH que estableció que se produjeron gravísimas violaciones a los derechos humanos de parte del régimen. Fue un día perdido para la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia –estudiantes, sociedad civil y empresarios—y de ganancia para la dictadura, que siguió tomando aire, porque en la práctica no ha cumplido con lo que le sugirió la CIDH.

Algunos celebran que el gobierno haya “aceptado” el Informe, pero en la realidad no acepta nada, porque la represión ha continuado, por ejemplo este miércoles. La dictadura no ha cumplido con las recomendaciones de cesar la represión; garantizar el derecho a la protesta; crear un mecanismos internacional de investigación de la matanza; garantizar la vida, etcétera. Son 15 planteamientos.

Ruta para la democracia: un mensaje a la población

La tercera sesión y probablemente la final del DN, el miércoles 23 de mayo, no tuvo ningún acuerdo pues el gobierno se empeñó en que se suspendieran los tranques y la Alianza Cívica en discutir una ruta para la democratización. Conocer esto último, fue lo más importante del día, porque permitió que el pueblo nicaragüense se diera cuenta del camino propuesto para alcanzar un régimen de libertad y democracia.

Fue visible para la población que sus representantes en el DN no están jugando. La ruta incluye una reforma parcial a la Constitución para adelantar cuanto antes las elecciones presidenciales, municipales, legislativas y de las regiones autónomas, lo que implica reducir los períodos para los funcionarios electos y para los del Consejo Supremo Electoral, Corte Suprema de Justicia y Contraloría. Son 40 puntos en total que implican una reforma total del Estado.

Después de todo un día de verborrea gubernamental para desmontar los tranques, el régimen se ensaña la tarde y noche del miércoles 23 y asesina a dos jóvenes en León y Chinandega y causa más de cien heridos, para poder disolver sendos obstáculos en las carreteras, utilizando para ello a fuerzas paramilitares armadas.

La respuesta fue aumentar los tranques

La respuesta popular a la represión en Occidente fue el levantamiento de más obstáculos carreteros en La Concha, Chontales y el Norte del país. Doña Francisca –parecía emular a Mao Tse Tung y su teoría de la Guerra Popular Prolongada–, llama a avanzar los tranques hacia Managua, es decir, que el campesinado rodee y haga rendir a la ciudad; y solicita a campesinos de Occidente y Oriente que se integren a los mismos en sus lugares.

La persistencia de los delegados del gobierno en el DN de que deberían ser desmontados los tranques, dio a entender a la población de que esta es una de sus debilidades, por lo que respondió consolidando los puntos cerrados en las carreteras y abriendo otros, con lo que de hecho se empiezan a dar manifestaciones de paro o al menos ralentización de múltiples actividades económicas.

¿Quién sacó más ventaja del Diálogo Nacional? Indiscutiblemente que el pueblo. Es cierto que el gobierno compró una semana de tiempo, pero no fue suficiente para que estudiantes y pobladores se cansaran y así desmontaran la rebelión; más bien la insurrección popular cívica tiende a radicalizarse con  el surgimiento como hierbas en invierno, de tranques por todo el país, lo que le va restando territorio y poder a la dictadura.