Emergencia Coronavirus

Cuatro de cada diez entierros en mayo fueron “exprés”

Registro de tres cementerios de Managua analizados por Confidencial revelan: 250 de 667 fallecidos en mayo fueron enterrados el mismo día de su muerte

Sospechosos entierros nocturnos comenzaron a verse desde mayo en Managua y otros departamentos de Nicaragua. En las redes sociales se viralizaron videos de hombres cubiertos de pies a cabeza, a bordo de camionetas o camioncitos, resguardando ataúdes que llevaban directo a los cementerios. Este tipo de entierros exprés fueron frecuentes en mayo, durante el incremento exponencial del contagio y mortalidad por la covid-19, que se extendió hasta mediados de junio.

CONFIDENCIAL tuvo acceso a los registros de tres cementerios de Managua y construyó y analizó una base de datos en la que se revela que 250 de 667 muertos fueron enterrados el mismo día de su deceso, la mayoría por complicaciones respiratorias. Estos tres cementerios, cuyos nombres no identificamos para proteger a las diferentes fuentes que facilitaron los registros, son dos pequeños y un mediano camposanto de la capital. De manera que los datos son únicamente una muestra de la dimensión de estos entierros en una ciudad que tiene alrededor de doce cementerios autorizados.

De los 250 fallecidos que fueron enterrados el mismo día, según las causas oficiales de muerte, 54 fueron por insuficiencia respiratoria, 44 por algún tipo de neumonía (atípica, severa o adquirida en la comunidad) y 36 ocurrieron por tromboembolismo pulmonar. Otras 116 fueron atribuidas a paros cardíacos, paros cardiorrespiratorios, derrame paraneumónico, hipertensión severa, infartos de miocardio o accidentes cerebrovasculares, todas condiciones que el Gobierno califica de “comorbilidad”, pero que médicos y especialistas atribuyen a condiciones agravadas por la covid-19.

El protocolo del Minsa para el tratamiento de fallecidos por covid-19 establece el entierro inmediato, que en varias ocasiones se tornó incluso clandestino, al hacerse de noche o madrugada, sin ni siquiera reportar a los familiares.

Fallecidos provenían de hospitales covid-19

La mayoría de las 250 personas enterradas el mismo día de su deceso provenían de cinco de los diecinueve hospitales de referencia covid-19, anunciados por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo en el “Protocolo de Preparación y Respuesta ante el Riesgo 5 de Virus Coronavirus (covid-19) en Nicaragua”, detallado además en el “Libro Blanco” que publicaron en mayo.

“El Protocolo también designó 19 hospitales para ser especializados en covid-19, uno de ellos, el Alemán Nicaragüense, exclusivamente para enfermedades respiratorias”, reza parte del “Informe sobre el covid-19 y una estrategia singular – Libro Blanco”.

Otros de los fallecidos provenían de los hospitales Sermesa, Roberto Calderón, Bautista, Militar, Roberto Huembes y Vélez Páiz. Además, otros fueron remitidos directamente desde centros de salud de la capital, y uno de ellos del Hospital Humberto Alvarado, de Masaya, que se ubica entre los tres departamentos más afectados por la pandemia, según el monitoreo independiente del Observatorio Ciudadano COVID-19, pues el Gobierno no ofrece datos sobre el impacto en cada zona.

El registro de fallecidos provenientes de los centros de salud es más alto por otro tipo de enfermedades que causan muertes más inmediatas como los infartos.

Entierros antes de las 24 horas

Del registro de las 667 inhumaciones de los tres cementerios, CONFIDENCIAL identificó que 364 de ocurrieron en las primeras 24 horas del deceso, y entre estas personas también sobresalen causas como neumonías atípicas, graves o adquiridas en la comunidad (43), tromboembolismo pulmonar masivo (49), insuficiencia respiratoria crónica, aguda o de tipo 1 (58), infartos agudos al miocardio (72), hipertensión arterial (5), o algún tipo de diabetes.

De esas 364 muertes, solo 133 fueron por causas como cáncer, sumersión o hipoglucemia arterial. Es decir, menos del 37% de los decesos.

Los datos de inhumaciones también mostraron que los entierros que ocurrieron con 24 o más horas posteriores a la muerte fueron menos, aunque aún entre varios de esos casos también se identifican complicaciones respiratorias y no hay detalle sobre si hubo o no demora en la entrega de los cuerpos, o si obedece al tiempo trascurrido para las acostumbradas honras fúnebres de los nicaragüenses, que incluyen una vela en casa, algún servicio religioso y el camino al cementerio con el ataúd cargado en hombros por sus deudos.

De los 667 entierros registrados en estos tres cementerios de Managua durante mayo, solamente 38 entierros se dieron entre 24 y 48 horas después de la muerte. De ellos, cuatro fueron por tromboembolismo pulmonar, tres por neumonía atípica o adquirida en la comunidad, ocho por insuficiencia respiratoria (aguda o tipo 1), cinco por infarto agudo de miocardio, y 17 se debían a causas como: shock séptico, falla multiorgánica, cáncer, distrés respiratorio, insuficiencia hepática, u otros motivos.

 El avance oficial de la pandemia

En contraste, el régimen de Daniel Ortega, hasta el doce de mayo, nada más reconocía 25 personas con covid-19 y ocho fallecidos. Siete días más tarde, reportó un aumento de 254 nuevos contagios y nueve muertes, sumando así un total de 279 contagios y 17 muertes.

Otra semana después, del 19 al 26 de mayo, el Minsa reportó 480 nuevos casos positivos de covid-19 y 18 fallecidos, sumando así un total de 759 contagios y 35 decesos. Posteriormente, del 26 de mayo al dos de junio, las autoridades de Salud admitieron otros 359 caos y once fallecidos, acumulando hasta esa fecha 1118 casos y 46 fallecimientos, es decir: casi 45 veces más casos y seis veces más muertes que al principio del mes.

Pese al evidente repunte, las cifras oficiales también distaban mucho de los 3 784 casos y 985 muertes sospechosas de coronavirus registradas hasta el 31 de mayo, por el Observatorio Ciudadano COVID-19.

Específicamente en mayo, el Observatorio reportó a nivel nacional 881 muertes por neumonía y sospechosas de covid-19, de las cuales 442 se ubicaban en Managua.

El científico Jorge Huete, doctor en Biología Molecular y vicepresidente de la Academia de Ciencias de Nicaragua (ACN), en un reporte publicado por CONFIDENCIAL en junio, señaló que parte del actuar de las autoridades de Salud va encaminado a “ocultar la triste realidad” sobre el verdadero número de casos y mortalidad que ha generado la covid-19 en el país.

“Las autoridades de Salud buscan ocultar la triste realidad a la que han sometido a la ciudadanía, desconocimiento del número de casos reales. La negativa a que se autoricen las pruebas de diagnóstico en el sector privado pretende ocultar que Nicaragua presenta uno de los índices de mortalidad más altos del continente, más de 262 por millón, que significa un índice más alto que el de Brasil, la nación más afectada de la región”, apuntó Huete.

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