Opinión

Cuatro interrogantes a partir del discurso de la derrota #6D

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. EFE/PRENSA MIRAFLORES

En su discurso, Maduro se alejó de los preceptos que caracterizaron a Chávez. No asumió la responsabilidad de la derrota



1. El discurso contra las cuerdas. Hugo Chávez fracasó el 4 de febrero, pero un discurso atinado transformó una derrota en una oportunidad que luego no desaprovechó. Haber asumido la responsabilidad del fracaso y dejar abierta la posibilidad a nuevas oportunidades lo posicionó en el imaginario político por contraste. Los expertos dijeron que asumir la responsabilidad en un país donde todos rehuyen de la suya los conectó de inmediato con mucha gente en Venezuela.

Uno pensaría que aquellos que se llaman a sí mismos “hijos de Chávez” saben de la importancia de lo que se dice en el momento de la derrota. El domingo, Nicolás Maduro habló luego de que el CNE anunciara resultados parciales de la elección que dejaron claro que la Oposición había triunfado. En su discurso, Maduro se alejó radicalmente de aquellos preceptos que tan bien le funcionaron a Chávez. No asumió la responsabilidad de la derrota y trató de justificarla por la “guerra económica”, esa etiqueta que define una narrativa que pretende exculpar al gobierno de la crisis económica y que es creída por poca gente.

¿Fue ese discurso consecuencia de la ausencia de preparación ante el escenario de la derrota o es una señal de que el gobierno de Maduro no pretende iniciar un proceso de rectificación?

¿Cuál es la lectura política que desde el gobierno y el PSUV le dan a la derrota?

2. La derrota sí tiene un padre (y a veces varios). ¿A quién responsabilizan de la derrota el chavismo y sus dirigentes? ¿Cómo van a cobrarle? ¿O viene un todos contra todos?

¿Veremos a la gerencia culpar al mánager o el peso de la culpa será de los jugadores? ¿O vendrán segundas oportunidades?

¿Hay tiempo para segundas oportunidades?

3. ¿Ya no es más revolución o nunca lo fue? El chavismo había logrado controlar todos los poderes, pero de la noche a la mañana pierde uno fundamental: la Asamblea Nacional.

Es una situación que no está en ningún mapa revolucionario. No es el tipo de retroceso que aceptan las revoluciones.

Maduro calificó el triunfo de la oposición como “contrarrevolucionario”. Sin embargo, a pesar de la retórica, ¿eso significa la aceptación de la pérdida de un poder y el reconocimiento de la derrota? ¿Es el fin del proceso chavista como revolución y el inicio del chavismo como movimiento político?

4. Cuando despertó, la crisis económica seguía allí. La crisis económica requiere atención inmediata. La política de controles se ha combinado con la caída del precio del petróleo para llevar a la economía venezolana a un nivel de inoperancia y de empobrecimiento brutal.

¿Podrá Maduro tomar las medidas económicas de ajuste y reforma para comenzar a revertir esta situación?

¿Habrá un nuevo gabinete económico? ¿O preferirá intentar prorrogar el modelo con algunas medidas puntuales y parciales y continuar con el intervencionismo y estatización de la economía?

¿Deng Xioping, Stalin o ninguno de los dos?

Originalmente publicado en ProDavinci


1 Comentario


  1. Por favor “no insultes mi inteligencia”dijo el padrino Corleone, o no nos trates como si fuéramos estúpidos, el estudio honesto de lo que ha pasado en Venezuela y otros países en los que gobierna un delincuente,ya sea difrazado como un demócrata o un revolucionario,es que todo los abusos y hechos delictivos cometidos,no queden en la impunidad,que paguen con la cárcel y que devuelvan lo robado a los pueblos,y asi poner a esa basura parasitaria en el lugar que se merecen,la clave del asunto,es castigar de verdad la corrupción de estos demagogos,estafadores de la esperanza de todos nosotros,poner en la mesa una discusión ideológica de cualquier tendencia,para justificar acciones que de plano son hechos delincuenciales, de verdad me parece,que es para que miremos para otro lado,mientras nos sacan hasta la comida que ni siquiera nos hemos tragado.