Emergencia Coronavirus

Covid-19 rebasaría sistema de salud nacional en 23 días

Dr. Carlos Hernández, salubrista, proyecta que curva de la pandemia alcanzará su punto más alto 20 días después de comenzar a subir

Si el Gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo no implementa alguna medida efectiva para frenar la propagación del coronavirus covid-19, en el día 23 de la epidemia en Nicaragua, la capacidad hospitalaria instalada para responder a esta será insuficiente, y cinco días más tarde será rebasada totalmente, según la proyección del salubrista, doctor Carlos Hernández, miembro del recién integrado Comité Científico Multidisciplinario, que reúne a expertos en salud, epidemiólogos y médicos nacionales.

A mediados de marzo, CONFIDENCIAL reveló un Protocolo de Prevención y Respuesta del Ministerio de Salud (Minsa) ante la pandemia, en el cual las autoridades estiman un total de 32 500 infectados y unos 800 muertos en un plazo de 180 días. Sin embargo, Hernández alerta que, por la experiencia en otros de los más de 170 países ya afectados por la pandemia —donde además sí se han implementado medidas de prevención— la curva de contagio comienza a ascender a los 20 días después del primer contagio, alcanzando su pico más alto en el día 42.

“La diferencia es grande. No es lo mismo (tener) todos los casos en 42 días, que todos los casos distribuidos en 180 días, es decir seis meses”, advierte el médico.

En Nicaragua, el primer caso fue anunciado por el Gobierno exactamente hace catorce días, el pasado 18 de marzo. De manera que Nicaragua no estaría lejos de comenzar esta curva que ha provocado el colapso de los sistemas sanitarios en diferentes países aun del llamado primer mundo.

Hernández toma en cuenta los cálculos del profesor e investigador del Tecnológico de Monterrey, Víctor Tercero, quien estima que en el caso de un brote general del virus, en el escenario más extremo sin acciones preventivas del Estado, el número de muertes en Nicaragua rondaría las 49 000, ya que el sistema de salud y el nivel de vida de la población “son mucho más precarios” que en los países desarrollados donde comenzó la pandemia.

Hernández, agrega que en Nicaragua los recursos de salud tampoco son homogéneos, pues hay departamentos como Chinandega, Estelí o Carazo donde el promedio de camas hospitalarias es de 1.4 por cada 1000 habitantes; mientas que en Matagalpa, Río San Juan o el Triángulo Minero la tasa disminuye a 0.5 camas hospitalarias.

Vigilancia multiplicará casos sospechosos

Para el doctor Hernández es contradictorio que el Minsa esté apostando a la detección temprana de los casos sospechosos de covid-19, a través del modelo de salud familiar y comunitaria, cuando el sistema de salud no tiene las camas, hospitales, ventiladores ni pruebas disponibles, para atender rápidamente todos los casos que se puedan referir desde los barrios y comunidades.

El sistema de vigilancia “va a aumentar rápidamente las referencias desde el modelo comunitario hacia el Centro Nacional de Diagnóstico y Referencia, que es la única entidad autorizada en el país para realizar pruebas”, indicó el médico. Conforme aumenten las solicitudes de pruebas de laboratorio también se extenderá el tiempo de espera de los resultados.

Sin embargo, critica que “el sistema de vigilancia no es preventivo” porque “detecta el caso cuando ya hay síntomas” indicó Hernández. “La vigilancia más bien puede saturar la demanda de pruebas y los casos de enfermos comiencen a saturar las camas hospitalarias”, enfatizó.

El salubrista alertó que “ya no tenemos el tiempo” para que el mensaje del lavado de manos, que está llevando el Minsa a través del “modelo familiar y comunitario” tenga un impacto real en la reducción de casos, debido a que la epidemia ya está en el país y urgió la implementación de medidas más fuertes para evitar que el virus se siga diseminando.

Por tratarse de un virus nuevo, “nadie” tiene defensas inmunitarias; es decir, “el 100% de la población es susceptible”, puntualizó el doctor Hernández. Por lo que resulta difícil de creer que desde que el Minsa reportó el primer caso, el 18 de marzo, nadie se contagió del virus. Según los reportes oficiales, Nicaragua acumuló hasta el 30 de marzo cuatro casos confirmados, uno de ellos ya fallecido, todos, dice el Gobierno, fueron “importados”. Además, 15 personas que estuvieron en contacto con los infectados permanecen en vigilancia aunque “un contacto no necesariamente se convierte un contagio”, subrayó.

La proyección del Imperial College

Otra proyección sobre el impacto del coronavirus realizada por la Facultad de Medicina del Imperial College London, publicada el 26 de marzo, estima que si en Nicaragua no se aplican medidas de mitigación ni distanciamiento social, en un año el 91% de la población sería afecta por el coronavirus. Lo que representa 6 013 045 infectados, entre ellos 145 502 en estado graves y 32 232 en estado crítico, de los cuales fallecerían 24 304 personas.

El mismo estudio plantea que en un escenario más favorable, donde las autoridades nicaragüenses plantean medidas de distanciamiento social, el porcentaje de infectados en un año sería del 38% de la población.

Este estudio del Imperial College London obligó al primer ministro británico Boris Johnson a cambiar su estrategia frente a la pandemia. Hace una semana, el funcionario se vio obligado a ordenar la cuarentena, luego de que las proyecciones mostraran que el sistema de salud corría riesgo de verse colapsado ante el avance del coronavirus.

La investigación también predice “una menor incidencia de enfermedad grave, hospitalización y muertes en entornos de bajos ingresos”, debido a que la población es más joven. Sin embargo, advierte que las “diferencias sustanciales” en la salud general, la prevalencia de mortalidad infantil, el estándar de atención médica disponible podrían hacer que el impacto de la epidemia sea mucho más alta.

Aplanar la curva de la epidemia

El grupo científico al que pertenece el doctor Hernández urgió al Minsa a dialogar con los diferentes actores de la sociedad civil para aplanar la curva de la epidemia, “podemos conversar sobre cómo hacemos distanciamiento social para reducir la tasa de contagio y por lo tanto espaciar la curva”, reiteró el salubrista.

Las proyecciones de Hernández muestran que sin acción social los casos se incrementan rápidamente y en pocos días se sobrepasa la capacidad de los hospitales y ahí es donde empiezan a ocurrir las muertes.

Nicaragua es el único país de Centroamérica que no ha cerrado sus fronteras ni ha implementado medidas de distanciamiento social para frenar el coronavirus; sin embargo, la sociedad civil ha seguido por su propia iniciativa las recomendaciones básicas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) como quedarse en casa y evitar las aglomeraciones para no contagiarse del virus.

En las últimas 24 horas, el covid-19 ya supera los 740 370 contagiados, de las cuales más de 157 920 se han recuperado, pero otras 35 870 han fallecido.

A criterio del doctor Hernández, “el Minsa sí ha venido escuchando” las recomendaciones de la OMS y aunque de forma tardía han venido cambiando su discurso radical, que hasta hace algunos días “se centraba en el lavado de manos, el distanciamiento de metro y medio o más, desinfectar las cosas, cuidar a los viejitos, buenos mensajes, pero hoy escuché a una autoridad importante del Minsa diciendo eviten los grupos grandes y me llamó la atención porque ese mensaje sí es nuevo”, destacó el salubrista.

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