Emergencia Coronavirus

Persiste silencio de Daniel Ortega ante amenaza del coronavirus

Presidentes, en todo el mundo, lideran la respuesta de sus países ante la pandemia, mientras Ortega sigue sin dar la cara en 2020

Desde el pasado doce de marzo, cuando el comandante Daniel Ortega participó junto a los presidentes del Sistema de Integración Centroamericana (SICA) en una reunión virtual para abordar la epidemia del covid-19, el mandatario sandinista no ha vuelto a dar la cara públicamente. La Administración de la amenaza del coronavirus continúa a cargo de su esposa y vicepresidenta Rosario Murillo, mientras el silencio de un Daniel Ortega ausente es cada vez más evidente en comparación a sus homólogos regionales, que se han situado en la primera línea de la contención de la pandemia mundial.

De hecho, en la reunión virtual de los presidentes del SICA, Ortega tuvo una breve intervención en la que no habló a los nicaragüenses.

La ausencia del mandatario también ha sido notada por ciudadanos, quienes en las redes sociales parodian su ausencia. “Sé como Ortega”, dice un campaña lanzada en redes sociales, que hace referencia a el comandante no ha dado la cara en público desde que el coronavirus pasó de epidemia a pandemia. Ese el mensaje que se ha hecho viral en este país para que los nicaragüenses no salgan de sus casas.

Silencio de Ortega es excepción mundial

En todos los países del mundo, incluyendo la región centroamericana, los  presidentes se han colocado en la primera fila de sus Estados para enfrentar la amenaza del coronavirus que con rapidez contagia al mundo cientos de miles de casos positivos y más de decenas de miles de muertos en más de 160 países. Sin embargo, la excepción ha sido el comandante Daniel Ortega, un gobernante ausente ante la pandemia del covid-19, que en sus escasas cuatro apariciones públicas en lo que va del año 2020, no ha hecho ningún pronunciamiento a la nación sobre el coronavirus.

Mientras Ortega calla y no da la cara, la gestión gubernamental ante la pandemia la ha asumido su esposa y vicepresidenta Rosario Murillo, quien a través de sus monólogos en medios oficiales y circulares escritas, ha dado directrices contrarias a las indicaciones para contener el virus, como promover las aglomeraciones de personas y negarse a declarar una cuarentena preventiva.

El coronavirus apareció en la ciudad china de Wuhan en diciembre de 2019, y se ha vuelto una preocupación planetaria, que ya tiene cercada a Nicaragua a los dos lados de sus fronteras con cincuenta casos positivos en Costa Rica y ocho en Honduras. Pese a la inminencia de la peste, el comandante Ortega no ha hecho ninguna comparecencia pública para abordar la crisis del coronavirus, y los planes preventivos que su régimen tiene preparados.

Lo más cerca que el comandante Ortega ha estado del tema del covid-19 sucedió el pasado doce de marzo, cuando participó en una reunión virtual organizada por el Sistema de Integración Centroamericana (SICA) con el resto de presidentes de la región. Sin embargo, durante su corta intervención de un minuto con quince segundos, al final de la reunión, Ortega no le habló a los nicaragüenses, quienes durante semanas han seguido expectantes, con temor e incertidumbre, la amenaza del coronavirus.

En cambio, Ortega se refirió a un documento elaborado por el SICA que tiene un enfoque regional. “Este documento que ha sido presentado, es un plan de acción con medidas que le dan una señal clara a nuestros pueblos que estamos definiendo el plan de acción para atender esta situación de emergencia”, dijo Ortega sin precisar las acciones para Nicaragua.

Se ha enriquecido la propuesta a medida que escuchamos las intervenciones y de cómo implementar los fondos. (Escuchamos) los planteamientos del presidente (Alejandro) Giammattei, del presidente de Costa Rica (Carlos Alvarado)… tenemos elementos que enriquecen el documento, y que, por lo tanto, no le restan validez, sino que estamos seguros que vamos a lograr sacar este documento. Es una palabra de compromiso y de aliento para los pueblos centroamericanos”, agregó vagamente el mandatario sandinista.

Cuatro intervenciones públicas en 85 días

Antes de esta intervención en la reunión virtual del SICA, Ortega solo había tenido cuatro intervenciones públicas en lo que va del año 2020. El 22 de enero durante las honras fúnebres del combatiente histórico originario de Estelí, Juan Ramón Ramos; el 10 de febrero, cuando sostuvo un encuentro con una “delegación de alto nivel” de Vietnam; el 21 de febrero, durante un acto de Ejército de Nicaragua para entronizar al general Julio César Avilés, y el 27 de febrero, cuando recibió las cartas credenciales de cinco embajadores concurrentes.

Antes de estas cuatro intervenciones públicas en 2020, la última vez que Ortega participó en un acto fue el 16 de diciembre de 2019, durante una graduación de cadetes de la Policía Nacional. Es decir que, en un plazo de 85 días, a Daniel Ortega se le vio en solo cuatro ocasiones.

A pesar de que la imagen de Ortega está presente en casi cualquier parte de Nicaragua, al mandatario se le ve muy poco afuera de su residencia y despacho en Reparto El Carmen, donde ocasionalmente recibe a algunos visitantes extranjeros. Una investigación de CONFIDENCIAL, en abril de 2017, reveló que entre enero de 2012 y abril de 2017, Ortega solo había tenido 296 actos o intervenciones públicas, y únicamente en dieciocho de esas ocasiones había salido de la capital rumbo a otros municipios del país, exactamente a ocho de los 153 en que se divide Nicaragua. El comportamiento de Ortega no ha variado desde entonces, excepto para disminuir aún más.

Las acciones de Murillo frente al coronavirus

Ha sido la vicepresidenta Murillo quien ha dicho todo sobre el coronavirus en Nicaragua, sin brindar información pública de interés nacional. La primera dama y vicepresidenta ha anunciado tibios planes de prevención que han sido opacados por sus órdenes de la marcha “Amor en tiempos del covid-19”, y su insistencia de “ampliar y desarrollar” su plan “Nicaragua Toda Dulce, con Amor para Vos, verano 2020”, mismo que incluye misas campales, conciertos, bailongos, ferias, pasarelas y hasta un maratón en el turístico puerto Salvador Allende. Toda una contradicción frente a la urgencia de los países de Centroamérica y el mundo por declarar cuarentenas, cerrar fronteras y suspender calendarios lectivos para evitar, a toda costa, la propagación del covid-19.

Aunque el Ministerio de Salud (Minsa) emitió un protocolo para atender la llegada del coronavirus, el Gobierno Ortega-Murillo no ha tomado con seriedad –al menos de forma pública– la advertencia de esos especialistas, que según la misma proyección del Minsa podría contagiar a más de 30 000 personas y provocar 800 muertos en un período de seis meses, según una porcentaje de letalidad del 2.5%, que en realidad ha incrementado en los últimos quince días y que suele ser mayor según las medidas de emergencia y las condiciones sanitarias de cada país.

El protocolo del Minsa, revelado por CONFIDENCIAL, para que la población lo conociera, y hasta ahora ha comenzado a ser presentado ante las instituciones del Estado. El Ministerio de Educación (Mined) elaboró otro documento basado en el del Minsa y lo envió a los colegios, pero hasta ahora se ha descartado la suspensión de las clases presenciales.

Todas estas decisiones han sido esbozadas sobre la negativa del Gobierno para declarar una cuarentena preventiva, bajo el argumento de que “gracias a Dios no tenemos un caso positivo”, mientras universidades, bancos, negocios y la misma Iglesia católica han emitido sus propias medidas preventivas.

Expertos en Salud Pública y epidemiólogos han criticado la postura del régimen Ortega-Murillo ante la pandemia. Sin embargo, una vez más ha sido la vicepresidenta Murillo quien ha salido a defender su “modelo”. “Nicaragua es un modelo exitoso de presencia directa en las comunidades”, resaltó Murillo este martes en su alocución diaria.

El silencio de la OPS

Según Murillo, el “modelo” nicaragüense fue reconocido este martes por la directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Carissa F. Etienne. “Esta mañana la doctora Carissa Etienne, nos llamó y reconoció los esfuerzos que hace nuestro país desde nuestro modelo de salud, que está reforzando todo el trabajo que cotidianamente hacemos”, dijo.

CONFIDENCIAL solicitó una entrevista con la representante de la OPS en Nicaragua, la señora Ana Solís Ortega, para hablar sobre los planes de prevención ante la inminencia del covid-19. Sin embargo, la oficina de prensa del organismo declaró que la agenda de la funcionaria estaba llena. “Como usted comprenderá, en estos momentos nos encontramos abocados a la emergencia y la agenda de nuestra representante está complicada, por lo que le agradecemos su comprensión, cuando se disponga de tiempo le estaremos contactando”, dijo la oficina de la OPS.

El SICA ha afirmado que Nicaragua es el país más rezagado de la región en el cumplimiento de las medidas establecidas en el Reglamento Sanitario Internacional de la Organización Mundial de la Salud (OMS). El Gobierno de Ortega solamente ha cumplido con dos de las siete medidas sanitarias reglamentarias: los controles en fronteras y vigilancia epidemiológica local.

Bukele, Alvarado, Hernández, Giammattei, Cortizo…

Contrario a la ausencia del comandante Ortega ante la pandemia del covid-19, sus colegas de la región han asumido un rol muy activo como jefes de Estado. Ya sea dando la cara a través de cadenas televisivas o constantes mensajes en las redes sociales, los mandatarios de Guatemala, El Salvador, Honduras, Costa Rica y Panamá han ordenado cuarentenas, cierres de fronteras, suspensión de clases, al mismo tiempo que informan sobre los casos confirmados de coronavirus, de pacientes sospechosos y el número de pruebas realizadas. Aunque en Nicaragua fuentes médicas afirman que han referido al Minsa varios pacientes sospechosos de coronavirus para la realización de pruebas, el Gobierno ni siquiera lo ha afirmado o negado.

En El Salvador, el presidente Nayib Bukele no le ha dado tregua a su Twitter para informar sobre las decisiones de su Gobierno ante el virus que todavía no contagia a ningún salvadoreño. Incluso, Bukele casi causa un incidente diplomático con México, cuando acusó al Gobierno de Andrés Manuel López Obrador de permitir a doce personas contagiadas abordar un vuelo comercial de Avianca con destino a San Salvador; algo que luego fue negado por los mexicanos.

En Costa Rica, el mandatario Carlos Alvarado ha comparecido en varias ocasiones en televisión acompañado por su gabinete. “Adoptamos las medidas para protegernos, es momento de cuidarnos unos a otros. Lo que se nos pide para protegernos es permanecer en las casas en la medida de lo posible, no exponernos, no generar tumultos y seguir las recomendaciones por las personas que amamos”, declaró el presidente de Costa Rica, Carlos Alvarado en una conferencia de prensa celebrada este lunes.

En Honduras, el presidente Juan Orlando Hernández decretó un toque de queda parcial tras confirmarse ocho casos de coronavirus. Honduras está bajo alerta roja y emergencia sanitaria por el covid-19.

“Tal como se había previsto la pandemia del coronavirus ha generado un impacto muy fuerte en la economía mundial y desde luego en nuestra economía hondureña”, dijo el gobernante en una comparecencia de prensa, acompañado de la vicepresidenta del país, María Antonia Rivera, el Gabinete Económico y otros altos funcionarios. “Como equipo de Gobierno estamos de lado de nuestra gente, estamos atendiéndoles con medidas inmediatas de mediano y largo plazo”, agregó.

Mientras que en Guatemala, el recién electo presidente Alejandro Giammattei ordenó este lunes la suspensión de todas las actividades laborales, públicas y privadas, hasta el próximo 31 de marzo para evitar que se propague el coronavirus. El gobernante anunció la disposición a través de una cadena nacional y explicó que la normativa entró en vigor a partir de este martes, con el objetivo de reducir las posibilidades de contagio.

Giammattei aseveró que el coronavirus “vino al mundo para quedarse” y que aún es posible “diseminar” al virus con su decisión, que incluye la suspensión del transporte público, la prohibición de eventos de todo tipo y el acaparamiento de artículos de primera necesidad. “Quédense en su casa. Salga a hacer solo lo necesario”, dijo Giammattei, quien advirtió de castigos penales para quienes esparcieran el virus, violen las medidas o promulgaran información falsa.

Y por último, en Panamá, el gobernante Laurentino Cortizo reunió este martes a sus ministros en un inédito consejo de gabinete virtual, en el marco de las medidas de contención del nuevo coronavirus, que en Panamá ha contagiado 69 personas, incluido un fallecido. Durante la reunión se compartió audio y video mediante 17 conexiones, y la plataforma tecnológica utilizada garantizó la confidencialidad del debate y de los temas tratados, al amparo del decreto que dictó el estado de emergencia nacional por el coronavirus el 13 de marzo pasado. “Panamá se adelanta así al uso de la tecnología como alternativa de prevención contra el covid-19 y celebra el primer gabinete virtual de Centroamérica”, destacó la Secretaría de Comunicación del Estado.

Entre tanto, en Nicaragua, el comandante Ortega sigue ausente frente a la pandemia mundial. Es su esposa, la vicepresidenta Murillo, la encargada de llevar las riendas del “amor en tiempos del covid-19”: “Estamos identificando y siempre tenemos identificado aquellos casos que ameritan atención especial, los enfermos crónicos, los diabéticos, los enfermos de insuficiencia renal que son numerosos, en Nicaragua los tenemos identificados por ese potente modelo de salud familiar y comunitario que tenemos en nuestro país, y agradecemos a Dios porque lo podemos tener”, dijo Murillo el martes 17 de marzo. Al día siguiente, Murillo confirmó el primero de los casos positivos que se registran en el país.

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