Política

Lo que se juega en las elecciones 2016

El debate por una agenda de cambio

Ante la incertidumbre electoral, ciudadanos demandan un amplio debate sobre los principales problemas del país



Tres reconocidas activistas nicaragüenses, entrevistadas para el segmento ‘Voz y Voto 2016’ del programa Esta Semana, analizaron el actual escenario político del país y la necesidad de debatir una agenda de cambio, cuando faltan siete meses para las elecciones presidenciales sin que el Consejo Supremo Electoral (CSE) convoque aún a los comicios.

Azahalea Solís, abogada y representante del Movimiento Autónomo de Mujeres (MAM) y Violeta Granera, directora del Movimiento por Nicaragua (MPN) aseguran que sí se debe ir a las elecciones, aún en las condiciones actuales, en las que el órgano electoral se encuentra controlado por el Frente Sandinista de Daniel Ortega y no se vislumbran posibilidades de observación nacional e internacional.

“Creo que es muy peligroso que se pierda la oportunidad que hemos tenido en los últimos treinta años, desde el año 84, que ha habido elecciones periódicas. No podemos volver a la historia pasada, este país no lo aguanta”, dijo Solís. “Nosotros no podemos renunciar, si es que llaman a elecciones. La siguiente discusión es ¿cómo se hace? Pero no podemos renunciar, el derecho de elegir es de los ciudadanos, la política es de todo mundo”, agregó.

Por su parte Granera dijo que “tenemos que seguir luchando por la vía electoral, porque es la única vía cívica”.

La abogada ambientalista Mónica López Baltodano, conocida por ser la asesora legal del movimiento campesino anti canal, asegura que se debe reivindicar el ‘voto protesta’, pues de darse los comicios serían una “farsa electoral”. La abogada increpa a los partidos a no centrarse sólo en las elecciones como única alternativa.

“Yo insisto que no podemos poner todos los huevos en la canasta electoral, porque lo que estamos enfrentando ahora no es una lucha electoral en su sentido tradicional. Nos estamos enfrentando a un régimen absolutista, a un régimen de control absoluto del poder y ante eso el camino para verdaderamente construir una alternativa con la fuerza suficiente tiene que venir de los sectores populares. Los partidos tienen que hacer una reflexión, porque han estado apuntando todos a la canasta electoral”, planteó López.

Sin debate de fondo sobre problemas del país

Mientras los partidos de oposición todavía buscan un candidato de unidad, el oficialista Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) se mantiene en campaña permanentemente, con el camino despejado para la reelección del comandante Daniel Ortega, desde las reformas constitucionales de 2014. No obstante, ninguna de las dos opciones ha presentado un plan de nación, ni cuáles serán sus propuestas concretas para enfrentar los problemas del país.

“Lo que tenemos aquí es una ausencia de discusión política, realmente la política se ha circunscrito hasta ahora en un asunto, que es legítimo, que es luchar por elecciones libres y transparentes, y los partidos han estado ocupados en el tema de las candidaturas. Pero en Nicaragua tenemos problemas sociales gravísimos, tenemos que resolver el tema de la salud, de la educación, de la vivienda, de la seguridad alimentaria”, aseguró Granera, directora del Movimiento por Nicaragua (MPN), organización que recientemente publicó una agenda básica de nación para el cambio.

El MPN plantea que es necesaria una transformación del sistema político actual, que garantice el fortalecimiento de las instituciones del país. También aboga por garantizar urgentemente el derecho a los servicios básicos (salud, educación, agua) con calidad, además de políticas económicas encaminadas a fortalecer al sector agropecuario.

Para la abogada Solís, es necesario promover la idea de que los problemas del país no solo deben ser resueltos por los partidos políticos, sino que hace falta un compromiso serio de todos los sectores de la población.

“Hay una crisis económica y social en la calle que no se ha vinculado con la política y debo reconocer que el partido de gobierno ha sido muy exitoso en desvincular la economía y lo social de la política. Se dice que la política no te da de comer, pero la política sí tiene que ver con la vida cotidiana, sí te da de comer y te quita de comer”, expresó Solís.

Ante el crecimiento de las reivindicaciones ciudadanas, como las protestas anti canal o el movimiento en contra de la minería, la abogada ambientalista Mónica López Baltodano sostiene que es necesario recuperar el alma de la política, que es “estar al lado de la gente”. La activista considera que hay un florecimiento de resistencias populares y que de ahí surgirá “un germen que va a construir una nueva alternativa en el futuro”.

“Tiene que haber un cambio importante en las cúpulas políticas de este país. No puede ser que a estas alturas salga un candidato de su oficina o de su despacho jurídico diciendo: ‘yo soy el candidato, yo soy la opción, yo soy la salvación de este país’, y pretender convencer a la población cuando nunca ha estado al lado de sus demandas sociales, de sus reivindicaciones, de sus necesidades”, dijo López.

El peor de los escenarios

A menos de siete meses de la fecha prevista para las elecciones presidenciales y legislativas, el CSE guarda silencio. Bajo el control de FSLN y con múltiples denuncias de fraude, ese poder del Estado tiene la última palabra. Para la jurista Solís, el derecho a decidir, estipulado no sólo en la constitución política de Nicaragua, sino en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, no debe ser conculcado bajo ningún argumento.

“Que se esté planteando ahorita la posibilidad de que no hayan elecciones es grave, significa que se están cerrando las posibilidades de cambio cívico, de cambio constitucional. Lo que nos estamos jugando con estas elecciones es el físico como país”, afirmó Solís.

A juicio de Granera, la sociedad civil y los partidos políticos deben presionar hasta la última instancia para que se den los comicios de noviembre y que se garanticen condiciones mínimas.

“Tenemos que hacer un enorme esfuerzo porque estas elecciones sean una salida a la tensión, al malestar y a la indignación que hay en el país. La gente está molesta, por todos los problemas que se derivan de la inatención, de la ineptitud, del centralismo y de la falta absoluta de institucionalidad”, dijo la directora del MPN.

Sin embargo, la abogada López Baltodano no es muy optimista con un cambio inmediato derivado de las elecciones. Asegura que para frenar la avanzada de control absoluto de Daniel Ortega, la salida está en construir alternativas al lado de las luchas sociales y no convocando a la gente a las votaciones de noviembre próximo.

“Ellos controlan el aparato que va a contar los votos, tienen en sus manos el resultado final. Estoy convencida que la única manera de hacer cambios frente al estado actual de las cosas, frente a un estatus quo, es día a día acompañando a la gente en sus reivindicaciones. Yo siento que en el momento actual se nos va a escapar de las manos el momento electoral, pero eso no significa que si logramos configurar la fuerza social apropiada podamos tener en un futuro un cambio por la vía electoral”, manifestó López.

La alternativa de la movilización social

Ante la falta de un debate serio y profundo en los espacios políticos sobre los problemas que afectan al país, como la sequía, el hambre y la deforestación, las activistas coinciden que es la movilización en la calle la única manera de llevar la información a la mayoría de los sectores de la población.

Los medios nacionales, en su mayoría aglutinados en el duopolio entre la familia Ortega Murillo y el empresario de origen mexicano Ángel González, tampoco discuten los temas de fondo y han resurgido muchos métodos de antaño para llevar el debate hasta los sectores populares.

“La clave está en movilizarse, si vas a andar con dos personas o con quinientas eso no es importante, lo importante es poder movilizarse. Es como lo que ha pasado con el tema del canal: hubo eventos grandes, eventos pequeños, pero aquí fue moverse y que la gente ande ahora con la ley en la mano. Fue un proceso, en su mayoría, de boca a boca”, expresó Solís.