Nación

Defensores, blanco de la represión orteguista

Abogados de reos políticos y excarcelados denuncian asedio policial. Algunos enfrentan procesos judiciales parcializados, asedio, amenazas y atentados

Los defensores de los presos políticos y excarcelados, en Nicaragua, se han convertido en un blanco de la represión, bajo el Estado de sitio, impuesto por la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo. El episodio más reciente lo sufrió el pasado viernes 26 de julio, la abogada María Oviedo, quien ese día se presentó en la delegación policial de Masaya, junto con su defendido, el preso politico excarcelado Cristhian Fajardo, para un trámite de rutina, y fue detenida con violencia por agentes policiales y permaneció 52 horas en prisión.

“Desde que llegamos a la estación de Policía el trato fue bien grotesco, podría decirse vulgar de parte de la Policía hacia nosotros, pero ya nosotros ya hemos venido asimilando de alguna manera el maltrato que nos dan en las estaciones de Policía a los defensores de derechos humanos y los excarcelados”, recuerda Oviedo.

La abogada le pidió a Fajardo  que se retirara, para evitar un conflicto mayor. Cuando regresó a traer un documento, los policías la empujaron y la arrastraron en un pasillo de la delegación.

“Me dice: ‘Te salís o te saco’. Yo le vuelvo a decir que yo necesitaba que me diera mis documentos y que no me iba a ir hasta que me diera los documentos, en ese momento él me da un empujón, el oficial de policía, yo le dije a él que no me faltara el respeto y ya después es lo que se puede ver en el video”, relata la abogada, que ejerce la profesión desde hace 13 años y antes de la Rebelión de Abril, fue fiscal del Ministerio Público, pero renunció ante las violaciones de derechos humanos contra los presos políticos, como los que ahora defiende.

La defensora de derechos humanos permaneció encarcelada durante 52 horas, y afirma que eso le dejó claro que “los abogados ahí no valemos nada”.

“Me lo repetían en muchas ocasiones, y cuando el policía me agredió, yo sentí que me irrespetó, me sentí humillada, y todo lo que sucedió después que él me empuja y después de la bofetada, para mí es lo más denigrante, yo nunca había pasado una situación de esta”, lamenta.

Oviedo recuerda que estar incomunicada eso fue una de las situaciones más duras que enfrentó. “Pese a las condiciones antihigiénicas que había en las celdas de Masaya, a las dificultades, a que no tenías acceso a comida, a productos de higiene, pese a todo eso y al encierro mismo, la incomunicación fue lo que me desesperó en todo momento”, relata.

Asedio permanente

El abogado de la CPDH, Julio Montenegro, está a cargo de la defensa de más de 70 presos políticos. Carlos Herrera | Confidencial
El abogado de la CPDH, Julio Montenegro, está a cargo de la defensa de más de 70 presos políticos. Carlos Herrera | Confidencial

Los abogados y defensores de derechos humanos en Nicaragua saben que se enfrentan a situaciones hostiles, que como afirma Oviedo han asimilado de una u otra manera. Sin embargo, Oviedo y sus colegas defensores de presos políticos excarcelados, también enfrentan a la justicia orteguista como blanco de la represión.

En los últimos meses los defensores de los presos políticos se han convertido en víctimas de procesos judiciales parcializados, asedio, amenazas, atentados en su contra y aunque tienen amplio conocimiento de las leyes nicaragüenses eso no les ha servido de mucho.

En una ocasión el doctor Julio Montenegro, quien ha defendido a centenares de presos políticos excarcelados, fue embestido por una motocicleta cuando salía del Complejo Judicial de Managua. Recuerda que ese día salió a las 6:30 de la tarde y “curiosamente se acercaron dos personas para hacerme consultas jurídicas”, luego ambas personas se retiraron y él intentó cruzar la calle, pero “una moto salió intempestivamente y me pasó llevando”.

El abogado también recibe amenazas a través de las redes sociales. Cada vez que hace una publicación  encuentra entre los comentarios frases como: “Estás haciendo historia, pero toda historia tiene su fin”. Mensajes “muy elegantes… pero que tienen una connotación distinta”, reflexiona.

Montenegro constituyó –recientemente- el equipo de Defensores del Pueblo, un grupo de abogados cuyo objetivo es ayudar a las víctimas de la represión en Nicaragua, pero cada vez que alguien llega a poner una denuncia su oficina es rodeada por la Policía Nacional, con el ánimo de “intimidar a la población y que nadie denuncie”, subraya el abogado.

Los abogados Oviedo y Montenegro son exfiscales del Ministerio Público. Sus nombres no son bien vistos en los tribunales y los jueces orteguistas les han desestimado las pruebas que presentan en los juicios.

Montenegro recuerda que un juez le dijo: “¿Usted para que se acalora tanto? Descanse, estese tranquilo”, insinuando que debería retirarse del oficio. Otro juez le manifestó que su trabajo “es defendiendo delincuentes”, en un afán de restarle méritos como profesional y yendo en contra del derecho a la presunción de inocencia de los acusados.

Después de haber sido agredida, ahora Oviedo enfrenta un proceso judicial en su contra. Sus ex compañeros de trabajo en la fiscalía la acusan del presunto delito de obstrucción de funciones. A pesar que la abogada tiene medidas cautelares otorgadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), estas no fueron consideradas durante la audiencia preliminar, y cuando la defensora argumentó que el oficial ultrajó a Oviedo, la juez dijo que “no se puede pronunciar porque no tiene pruebas”.

A criterio de Oviedo, la acusación “no tiene ningún fundamento legal, es un hecho atípico” pero que fue admitida por la autoridad judicial, quien –además- estableció medidas alternas que le prohíben salir del país y la obligan a llegar afirmar una vez al mes al Complejo Judicial de Managua.

Además, el oficial que agredió a Oviedo, teniente Óscar Danilo López, jefe de la Dirección de Armas, Explosivos y Municiones (DAEM), de Masaya, solicitó a la Corte Suprema de Justicia que le suspenda su licencia como abogada.

La abogada lamentó la acusación presentada por sus ex compañeros de trabajo, consideró “que es una injusticia porque pasé de ser víctima a victimaria” y recordó que “en algún momento me refirieron que excompañeros de la fiscalía habían manifestado que iba a ser la próxima presa política, pero no pensé que era realidad, que se iba convertir en eso en realidad”.

De igual forma, la abogada de presos políticos Yonarqui Martínez enfrentó una causa judicial, pero esta luego fue desestimada. Recientemente la policía la trasladó junto con su vehículo hasta el depósito municipal de Managua.

Martínez relató a los medios de comunicación que ella iba conduciendo su automóvil y dos oficiales de tránsito le hicieron parada, “yo me estacioné, me pidieron los documentos y después ellos  llamaron a otras personas y, cuando miré, ya estaba la grúa. No dejaron que me bajara”. La abogada les solicitó a los oficiales una explicación y “les dije que me dejaran sacar mis cosas y que se llevaran el vehículo y cuando miré ya estaba encima de la grúa. El oficial solo me dijo que iba trasladada, no me dio más explicaciones”.

Cuatro días después, Martínez recuperó el vehículo, pero tuvo que pagar una multa de tránsito, el servicio de grúa y el tiempo que el carro permaneció estacionado en el depósito municipal.

A pesar de la indefensión en que se encuentran los abogados, ellos siguen a cargo de la defensa de  120 presos políticos, y de centenares de excarcelados.

El doctor Montenegro asegura sentirse satisfecho defendiendo a los presos políticos porque considera que está “en el camino correcto” y tiene la fuerte convicción de que de esta forma contribuye “con el proceso de justicia” aun cuando a las autoridades judiciales “parece que se les ha olvidado” que tienen la obligación de hacer cumplir las normas jurídicas.

Mientras tanto, la doctora Oviedo considera que su labor hace la diferencia porque “ser un defensor de derechos humanos es tomar conciencia de lo que está bien y lo que está mal y luchar por ello”. Para ella no basta con conocer la ley: “no podemos limitarnos a la parte jurídica de los procesos sino que la parte humana es fundamental porque a veces lo que marca la diferencia es un buen trato”, subrayó.

*Sintonice hoy en Esta Semana el reportaje audiovisual con los tesmimonios de María Oviedo y Julio Montenegro.

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