Opinión

El demonio y la AlkaSeltzer

Diablo

Alooo, faltan acusados en ese banquillo



La Alka Seltzer tiene esa virtud, al caer en un vaso de agua desaparece en riquísimas burbujas. En esto mismo, Alka Seltzer, se han convertido los líderes de la Asambleas de Dios; Rafael Aristas, Superintendentes de las mismas, y Saturnino Cerrato, su vocero.

Se esfumaron del juicio por la muerte atroz de Vilma Trujillo, una de sus desdichadas ovejas, de apenas 25 años, y los no menos desdichados seis autores confesos liderados por Juan Gregorio Rocha, el pastor de 23 años, ahora repudiado por el liderazgo de las Asambleas de Dios.

De Rafael Aristas se conoce poco públicamente, Saturnino Cerrato es parlanchín. Dejó el liderazgo de las Asambleas después de recibir, según dijo, la revelación divina de que iba a ser presidente de Nicaragua, con lo cual al final dejó mal parado a Dios, que o no le consiguió los votos o no hizo llegar el mensaje al Consejo Supremo Electoral. De esta manera se descalifica a él mismo como conducto de la Palabra.

Mientras tanto, esta semana en Managua, una empleada del Estado llegó al trabajo llena de morados, después de que una pastora le sacara un demonio a leñazos; la pastora dobletea como la señora de los nacatamales, y también pertenece a las Asambleas de Dios.

En la misma acalorada capital, los autores de quemar a Vilma Trujillo en una hoguera enfrentan un juicio, en el que se contradicen sobre su participación en los espantosos hechos, y aseguran que no querían hacerle a Vilma un mal.

Cuando cometieron el crimen tenían, según ellos, seis días sin comer ni dormir, orando para encontrar la forma de sacarle los demonios a la mujer, y recordando predicas y lecturas, agarraron una frase de aquí y otra de allá; juntaron demonio, purificación y fuego y ¡Eureka!, encontraron la solución. Quemar a Vilma para que renaciera, según dijeron.

A lo mejor, después de esa jornada los acusados solo querían comer o dormir, ¿quién puede saber?
Las Asambleas de Dios, dijo Sofía Montenegro, son una Organización no gubernamental, que esta regada por todo el país, y basan sus creencias en que Dios actúa por medio de ellos y pueden realizar toda suerte de milagros sobrenaturales, como sanar enfermos, hablar lenguas extrañas, resucitar muertos, tener inmunidad contra los venenos, y por supuesto, expulsar demonios. Cada quien escoge como vivir, pero yo vi morir a una mujer joven quien rechazó tratamiento contra el cáncer porque el pastor le dijo que mejor le diera el dinero para componer la iglesia, ellos la sanarían.

Cuando se hizo pública la denuncia, Aristas y Cerrato dijeron en la televisión de que el rito exorcista estaba bien, pero que hubo una interferencia maligna, como cuando te pinchan el teléfono, o pasas por la torre del teléfono de la competencia. Luego dijeron que no era pastor, sino obrero, o sea el que realiza la obra. Pero Gregorio Rocha, insiste “yo he sido pastor por dos años”. ¿Dónde estaba entonces el aparato nacional de las Asambleas de Dios?, acompañando a las ovejas, comprobando que habían entendido el mensaje. Un jefe no puede fingir demencia de las acciones de sus subordinados.

Por esto creo que en ese banquillo faltan los autores intelectuales, Aristas quien es el jefe, y Cerrato que es uno de sus voceros más parlantes. Cuando a una empresa que vende, digamos, alimentos enlatados, se le mete en un lote una bacteria, y causa la muerte de alguien, inmediatamente retira los productos del mercado, averigua donde falló la calidad, devuelve el dinero a los clientes e indemniza a las víctimas fatales.

Vilma Trujillo, es la víctima fatal de las enseñanzas de las Asamblea de Dios sobre el demonio y de las mujeres como el vehículo preferido del mismo para hacer el mal. Esos hombres y mujeres, campesinos, que serán condenados, se me asemejan a los cristianos seguidores de los jesuitas en la película Silencio. En las condiciones que viven, lo único que les mantiene es la esperanza de ir a un cielo en donde sus angustias y padeceres serán recompensadas.

Ellos, abandonados en el Cortezal, sin poder, sin medios de comunicación, libros, escuelas, policía, centros de salud.

Las feministas, con justa razón, durante un plantón para exigir justicia, demandaron que este hecho se trate como un femicidio y: corearon: no fue revelación, fue el odio del pastor, no fue un crimen celestial, sino un macho patriarcal, fanatismo religioso, fuera del enfoque noticioso. Yo, sin embargo, creo que además de los autores materiales, los verdaderos culpables son los líderes de esta denominación, quienes de manera irresponsable venden un producto ideológico, y son ellos quienes deben hacerse cargo de sus consecuencias.

Las personas dedicadas a la religión viven y hacen fortuna de vender la salvación del alma a cambio de diezmos, de culpa, de incitar la prosperidad con ejercicios de afirmación y autoayuda, pero la gran mayoría lo hace a cambio de profundizar el despojo del discernimiento. Las Asambleas de Dios, están registradas como una Organización no gubernamental, y funcionan como empresa, en ambas condiciones deben responder por la consecuencia de sus actos.

Tienen un ejército de pastores haciendo de tin, marín, de do, pingue, a ver a quien premian con un demonio, y haciendo exorcismos, gente que en el mejor de los casos pasó un curso de siete meses como pastor, sin estudios de historia, filosofía, y aparentemente sin supervisión. Están envolviendo el país en la obscuridad de la ignorancia y abusando de la desprotección y de la falta de esperanza de la gente. En tal caso, corresponde al Ministerio de Gobernación, supervisar el funcionamiento de la ONG Asambleas de Dios, abrir una investigación y determinar en qué medida su quehacer afecta la seguridad de la población nicaragüense.

En el caso de otra denominación religiosa, los líderes del grupo religioso Cuerpo Místico de Cristo en el departamento de Chinandega fueron condenados este medio día a 6 años de prisión, y sentenciados a 500 días de multa cada uno. Este grupo se había asentado en la playa Mechapa, a 70 kilómetros de Chinandega, muy cerca de las propiedades costeras en las que un alto funcionario del gobierno sobre avanza comprando tierras.

Los convictos habían engatusado a un grupo de 500 personas, quienes habían vendido sus propiedades y esperaban en el sector, El Rapto, una acción pronosticada en la Biblia que dice que las personas justas subirían al cielo en cuerpo y alma. Los viajeros fueron desbandados y los pastores presos.

Esperar el Rapto, constituye un delito menor que quemar viva a una mujer, y andar repartiendo cachiporrazos a los demonios, metidos curiosamente en los cuerpos de las mujeres. El discurso contra las mujeres, sospechosas, según ellos de tentar a los hombres y aliarse con el diablo, es extremadamente peligroso, misógino, cobarde y manipulador. Con un ejército de pastores, sueltos por el país, sin la debida supervisión interna y externa.

Lo menos que podría hacer el gobierno es retirarles la personería jurídica y/o obligarles a que respondan por sus actos, revisando sus procesos de funcionamiento, e indemnizando a la familia de Vilma Trujillo, con los diezmos de los pobres o con sus propias fortunas. Faltan acusados en ese banquillo.