Política

20 países aprueban una resolución histórica que aísla a la dictadura

Derrota política para Ortega en la OEA

Resolución OEA Nicaragua

Gobierno rechaza decisión del Consejo Permanente, pero Iglesia y Alianza Cívica celebran el apoyo del continente y el rechazo a la matanza de Ortega



La Organización de Estados Americanos (OEA) aprobó la creación de “un grupo de trabajo” para Nicaragua con el fin de apoyar el diálogo nacional y contribuir a la “búsqueda de soluciones pacíficas y sostenibles” para la crisis, la más sangrienta desde los años 80 del siglo pasado.

La formación de “grupo de trabajo” recibió el aval de 20 de los 34 países que son miembros activos de la OEA, lo que muestra una seria preocupación del continente americano sobre Nicaragua.

La votación se celebró durante una sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA, en Washington, donde solo cuatro Estados miembros votaron en contra (Nicaragua, Venezuela, Bolivia y San Vicente y las Granadinas), mientras que ocho se abstuvieron y dos estuvieron ausentes.

Para superar la barrera de los 18 votos necesarios para la resolución, los ocho impulsores de la medida (EE.UU., Canadá, México, Colombia, Chile, Perú, Brasil y Argentina) tuvieron que introducir cambios en su propuesta original, que sugería la creación de una “comisión especial” y no de “un grupo de trabajo”.

El texto establece que el objetivo del grupo será “contribuir a la búsqueda de soluciones pacíficas y sostenibles a la situación que se registra en Nicaragua“, y añade que eso se hará “incluso por medio de consultas con el Gobierno de Nicaragua“, una frase que no había sido incluida en la propuesta original.

El secretario general de la OEA, el uruguayo Luis Almagro, reaccionó con beneplácito a la votación del jueves. “Saludamos resolución del Consejo Permanente sobre creación del Grupo de Trabajo para Nicaragua, en coherencia con los acuerdos logrados por la Secretaría General para la visita de la CIDH, instalación del grupo de expertos independientes y reformas electorales y fortalecimiento institucional”, escribió Almagro en su cuenta de Twitter.

No obstante, el ministro de Asuntos Exteriores, Denis Moncada, expresó su oposición a la que sería una de las mayores competencia de ese “grupo de trabajo”: designar una misión que visite el país, para lo que siempre es necesario el consentimiento del Ejecutivo correspondiente. “El Gobierno de Nicaragua no va a permitir que llegue a nuestro país, a nuestro territorio, ningún grupo de trabajo creado por el Consejo Permanente” de la OEA, dijo Moncada en declaraciones a la prensa.

Otra de las misiones más importantes del grupo será respaldar el diálogo nacional en Nicaragua, que comenzó en mayo con la mediación de la Iglesia Católica y que se encuentra estancado debido al rechazo del Gobierno a adelantar las elecciones fijadas para 2021, principal reclamo de la oposición.

En concreto, apunta la resolución, el “grupo de trabajo” dará su apoyo al diálogo con “medidas de apoyo, acompañamiento y verificación”, en coordinación con los esfuerzos en curso de la OEA, así como del Sistema de la Integración Centroamericana (Sica), organismo que se baraja como nuevo garante del diálogo. Además, el grupo entregará mensualmente al Consejo Permanente un informe sobre “sus gestiones y progresos”.

La creación de ese grupo supone un paso “innovador” en la historia del organismo, destacaron los embajadores ante la OEA de México, Jorge Lomonaco, y de Colombia, Andrés González Díaz. “Es la primera vez que se crea un órgano subsidiario del Consejo Permanente con estas características para una situación como Nicaragua, es un mecanismo innovador”, indicó a la prensa Lomonaco, quien consideró que el “grupo de trabajo” reforzará la relevancia de la OEA en la crisis en Nicaragua.

Por su parte, González Díaz subrayó la importancia de haber creado un “instrumento” para dar seguimiento a la crisis, más allá de las palabras puestas en las resoluciones ya aprobadas. “Las declaraciones son importantes, pero no son suficientes, por eso en ese momento se crea un grupo de trabajo que tiene la característica de la eficiencia y la característica de poder responder a la velocidad en la que se presenten los acontecimientos”, defendió.

Los integrantes del “grupo de trabajo” serán designados como tarde el 10 de agosto. Y estará compuesto por un mínimo de cinco miembros que representan a cada uno de los grupos regionales en la OEA: el Sica, la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi), la Comunidad del Caribe (Caricom), así como Estados Unidos y Canadá, países que cada uno se considera como una región propia. A esos cinco, se sumará un número indeterminado de naciones que el 18 de julio votaron a favor de otra resolución para condenar la violencia en Nicaragua.

Francisco Palmieri, subsecretario de estado para el Hemisferio Occidental del Departamento de Estado de Estados Unidos, también reaccionó a la resolución de la OEA, demostrando el apoyo de Washington a la decisión tomada por 20 países del continente. Palmieri dijo a través de Twitter que “Estados Unidos apoya totalmente la resolución de la OEA como otro paso claro para responsabilizar al gobierno de Ortega por sus abusos y la obstrucción del camino hacia la paz en Nicaragua”. El funcionario estadounidense agregó, además, que su país apoya los esfuerzos de la Conferencia Episcopal de Nicaragua como mediadora en el Diálogo Nacional.

“Ya hay un marco para el diálogo en Nicaragua. El liderazgo de la Iglesia tiene apoyo de Estados Unidos, la comunidad internacional y lo más importante, el pueblo de Nicaragua. El rechazo de Ortega para regresar al país a un camino a la paz es el único obstáculo al progreso”, dijo Palmieri.

Una derrota política para Ortega

Analistas consultados en Managua coincidieron en que la resolución aprobada ayer en Washington representa un duro golpe para el régimen de Daniel Ortega, que desde el 18 de abril, cuando comenzaron las protestas en su contra, ha desatado la peor matanza de Nicaragua en tiempos de paz.

Francisco Aguirre Sacasa, exembajador nicaragüense en Washignton, dijo que la votación del jueves es “claramente un revés más para el Gobierno Ortega-Murillo en la cancha internacional”, porque confirma el aislamiento del régimen y que “la magnitud de la represión ha sido mucho mayor de lo que el gobierno reconoce”.

Para Aguirre Sacasa la OEA está cumpliendo con las etapas establecidas por la Carta Democrática Interamericana, frente a la posibilidad de una posible suspensión de Nicaragua. “Y esto lo comprende perfectamente bien El Carmen. Por eso la línea dura de rechazo del Canciller Moncada a las reuniones del Comité Permanente de la OEA”, explicó.

Esa posición del Gobierno frente a esta iniciativa de la mayoría de naciones que conforman el Consejo Permanente de la OEA es el principal obstáculo al que se enfrenta el denominado grupo de trabajo, ya que si el régimen mantiene su intransigencia, este agrupación “no podrá cumplir con la misión que el Consejo Permanente le ha encomendado”, advierte Sacasa.

“Si Nicaragua le niega la entrada al Grupo de Trabajo, esto impediría su efectividad. Pero sería un grave error, a mi criterio, por parte del gobierno y abriría aún más rápidamente su suspensión del Sistema Interamericano”, explica. “Recordemos que Nicaragua firmó y ratificó la Carta Democrática Interamericano como todos los otros países miembros de la OEA, incluyendo Venezuela. Es más, presencié el debate presidencial en la Cumbre de las Américas que se celebró en Quebéc a comienzos de 2001. Allí nació la Carta Democrática  y recuerdo que el propio presidente Hugo Chávez Frías reconoció como positiva la Carta Democrática. Así reconoció lo que pareciera que El Carmen ahora rechaza: que a estas alturas del juego, la democracia y el respeto por derechos humanos son conceptos universales que trascienden desfasadas y parroquiales visiones de soberanía. Defenderlas (la democracia y respeto por derechos humanos) no se pueden ver como ingerencismo a como pretende nuestro gobierno”. 

Ortega atornillado en la represión

El analista político Óscar René Vargas coincidió con Sacasa en relación a que la votación del jueves en el Consejo Permanente de la OEA es una derrota política para Ortega, pero aseguró que el mandatario está centrado en mantener su poder a través de la estrategia de la represión que ha desatado en el país para controlar las manifestaciones en su contra, desmontar los tranques y encarcelar a las voces críticas. “Él ha decidido resolver el frente interno a través de la represión, ese es su objetivo principal. Su táctica inmediata es lo interno, aunque haga algunas acciones a nivel internacional, como las entrevistas a las distintas cadenas de televisión”, explicó Vargas.

Sin embargo, dijo que la resolución de la OEA puede tener un efecto alentador entre la población que abiertamente se opone al régimen y pide su salida. “En ese sentido, la resolución de la OEA es muy perjudicial para la estrategia implementada por Ortega de derrotar la protesta social interna. La indignación de la población no se enfría y, por lo tanto, el deterioro de la situación económica continuará. La economía se ha transformado, en el corto, mediano y largo plazo, en el talón de Aquiles del Gobierno. Elemento central, supongamos que logre desarmar el movimiento social, la economía será su problema central interno que no podrá resolver sin una negociación”, argumentó Vargas.

La resolución de ayer, agregó, significa más aislamiento para Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo. Además, para Vargas el resultado de esa votación le puede servir de paraguas a Estados Unidos “para aplicar medidas unilaterales contra el gobierno Ortega-Murillo”.

“Hay que estar claro que el gobierno Ortega-Murillo se transforma en un problema negativo a nivel centroamericano, porque la caída de la economía de la región puede provocar más desempleo, más pobreza, más migración hacia los Estados Unidos”, dijo Vargas. Es por el temor a nuevas sanciones, agregó el analista, que Ortega podría dejar entrar al país al grupo de trabajo aprobado ayer, pero sin colaborar con sus representantes.

“Su objetivo sería evitar sanciones, ganar tiempo, mientras tanto seguirá en la lógica de destruir el movimiento social con más represión, más persecución, más presos. No hay que perder de vista que en esta fase pinochetista del régimen es derrotar al movimiento social y con ello desarmar la acción internacional. Su debilidad en ese esquema del gobierno sigue siendo el tema económico que no puede resolverlo sin negociación interna y externa. Es en ese sentido que hay leer, también, la resolución de la OEA”, enfatiza el analista.

Iglesia agradece apoyo de OEA

El obispo auxiliar de la arquidiócesis de Managua, Silvio Báez, agradeció a la OEA su voto mayoritario en apoyo “a una solución pacífica a la crisis de Nicaragua“.

“Gracias a los países del continente americano que han apoyado, sin menoscabo de la soberanía nacional (…) para dar seguimiento y apoyar una solución pacífica a la crisis de Nicaragua“, dijo Báez en sus redes sociales.

La Alianza Cívica, que participa en un diálogo con el Gobierno para superar la crisis, dio su apoyo al “grupo de trabajo” y dijo que respalda la conformación de esa agrupación. La Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia -compuesta por empresarios, sociedad civil, estudiantes y campesinos- representa a la población en el diálogo nacional con el Gobierno, que actúa en representación del presidente Daniel Ortega.

Una resolución histórica

Por su parte, el director de Human Rights Watch (HRW) para América Latina, José Miguel Vivanco, consideró “histórica” la creación en la Organización de Estados Americanos (OEA) de un grupo de trabajo para la crisis en Nicaragua. “No tiene realmente antecedentes en esta organización, por eso creo que hay que celebrar, que hay que festejar que la OEA haya dado ese paso histórico”, dijo Vivanco.

Además, Vivanco consideró que la creación del grupo de trabajo “indudablemente” incrementará la presión sobre el Gobierno del presidente nicaragüense, Daniel Ortega. “No creí -dijo- que iba a asistir a un acontecimiento histórico como este, una organización que resuelve todo por consenso y que usualmente diluye el contenido de acuerdos al mínimo común denominador para encontrar usualmente ese consenso, que haya decidido realizar algo innovador no tiene antecedentes históricos”.

Human Rights Watch se había mostrado crítico con la actuación de la OEA sobre Nicaragua y llegó a pedir a los cancilleres de los países que integran el organismo que abordaran la crisis durante su Asamblea General, la cita política más importante del organismo que se celebró el 4 y 5 de junio.

En ese momento, el organismo se limitó a aprobar una declaración (una fórmula poco comprometedora y de gran tradición en la OEA) para pedir el “cese inmediato” de la violencia, pero no dirigía esa petición a Ortega, señalado como responsable de la crisis por grupos humanitarios.

Desde entonces, la OEA ha celebrado varios Consejos Permanentes sobre la situación en Nicaragua y ha aprobado dos resoluciones.