Economía

Desarrolladores sin planes de proyectos ni nuevas residenciales

Dueños de edificios de oficina bajaron el costo del alquiler para retener a sus inquilinos

Los empresarios dedicados al negocio de bienes raíces –en especial los dueños de edificios de oficinas construidos en la capital en los últimos años— han tenido que flexibilizar las condiciones de arriendo pactadas con sus inquilinos, en reacción a la crisis económica que vive el país, derivada de la represión gubernamental en contra de los ciudadanos que protestan exigiendo profundos cambios políticos.

“Esta situación ha tenido un impacto inmediato sobre los negocios, en especial sobre los pequeños negocios, por lo que hemos tenido que negociar con ellos”, para ayudarles a que sigan operando, explicó Marco Amador, director ejecutivo de Discover Construcciones, al ser entrevistado en el programa Esta Noche, que se transmite por Canal 12.

A modo de ejemplo, el empresario citó el caso de una firma de arquitectos que tuvo que reducir su planilla de 14 a 6 personas, lo que motivó a la administración del edificio en que alquilaban oficina, a “hacer ajustes en los cánones de arriendo para colaborar con ellos”.

La situación es parecida para Yugoslav Cuculiza, director ejecutivo de Edificios Comerciales S.A. (Edicosa), la sociedad que administra y desarrolla Plaza Centroamérica, a quien define como “un edificio mixto”, con espacios comerciales y para oficinas, en el que “lo más afectado es el comercio”.

La opción para ellos es la misma que para sus pares de Discover Construcciones: renegociar las condiciones del arriendo, lo que a la larga les ha servido porque han perdido algunos clientes, pero han ganado a otros.

Conscientes de que se trata de decisiones de emergencia, ambos profesionales abogaron por “enfocarnos en mejorar y pensar como nación. Tiene que haber un acuerdo, un entendimiento, y debe haber orden para que regrese la inversión, para que crezca el empleo, y mejoren la educación y las estructuras estatales y privadas”.

Al mes de abril, la Plaza Centroamérica tenía una ocupación de 82%, mientras que Discover tenía dos edificios en construcción: Eco y Batca. El primero, un edificio de oficinas disponible para alquilar, mientras que el segundo se trataba de la sede de British American Tobacco de Centroamérica.

A pesar de la crisis, ambos edificios fueron concluidos y entregados, en parte, gracias al apoyo de la banca local, que les mantuvo el respaldo financiero.

Esperanza para 2018; incertidumbre para 2019

Amador refirió que el edificio Eco “ya comienza a ocuparse”, asegurando que ya está alquilado el 23% del espacio de oficinas, así como seis de los 14 locales comerciales que prestarán servicio a los huéspedes del edificio, así como a los visitantes.

Si bien los propietarios de este tipo de espacios siguen defendiendo las ventajas de alquilar una oficina con ellos –y no en una zona residencial, como ha ocurrido en Managua en las últimas décadas- ahora mencionan el tema de la seguridad como un plus adicional para elegir un edificio y no una casa.

Tanto Amador como Cuculiza recuerdan que los espacios que ellos regentan tienen más disponibilidad de parqueos y ofrecen mayor estatus y valor de marca, a la vez que representan ahorros en términos del costo de la electricidad y de la seguridad física por metro cuadrado, así como la existencia de generadores eléctricos de emergencia, entre otros.

Si hace un año el sector exudaba optimismo (Ricardo Meléndez, gerente general de Complejos Inmobiliarios de Mesoamérica (CIMA), decía al presentar el centro de negocios Kakaú, que en ese momento había 25 edificios en construcción, obteniendo permisos, en diseño, o compra del terreno), la crisis los ha llevado a frenar el ímpetu.

“En este momento, veo al sector diluido”, admitió Amador, vaticinando que “si 2019 marcha igual, entonces los proyectos inmobiliarios irán lentos. Los grupos inmobiliarios del país no tienen planes de proyectos ni de residenciales nuevos”, reveló.

Cuculiza por su parte, aboga por que “no haya otro bajón” en 2019. En este momento, ellos tuvieron que disminuir sus gastos en 30%, pero es claro que ya no tienen espacio para mucho más, y si bien agradecen que los bancos les hayan mantenido su apoyo, recuerda que “un millón de dólares es muy nervioso”.

“Si tenés un edificio vacío, hay que hacer ajustes para poder rentarlo a los precios del mercado pero por suerte, la necesidad por este tipo de espacios es mucha en Nicaragua”, lo que disminuye la dificultad de encontrar inquilinos, graficó Amador.

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