Opinión

Descabellada acusación o mala novela de capos

"Los únicos fondos que hemos recibido han sido de organismos de cooperación del más alto prestigio mundial".



Las acusaciones de un supuesto policía “encubierto” contra este servidor y contra el Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP), me generan pena ajena y hasta lástima por lo bajo que ha caído esa institución policial, que un día muchas personas nicaragüenses respetamos. De esa Policía Nacional ya no queda nada, porque el régimen Ortega-Murillo convirtió a la policía en un cuerpo político represivo capaz de las mayores atrocidades y mentiras.

Esa policía que desde abril de este año asesinó a estudiantes y personas inocentes que participaban en las protestas pacíficas, también se convirtió en un verdugo al servicio del régimen, encarcelando a un número sin precedentes de opositores políticos e inventando una novela de capos burda contra personas inocentes. Lamento ser protagonista de esa novela tan mal escrita, en un intento desesperado desde El Carmen de darle credibilidad a su historieta del golpe suave. Sin embargo, lamento mucho más que el triste papel que ha jugado la Policía desde abril, asesinando, torturando y luego conspirando con fiscales y jueces que responden a los intereses de los Ortega-Murillo. De la institución que un día conocimos, ya no queda nada. Al igual que del Poder judicial y la Fiscalía, la gran tragedia para el futuro de Nicaragua es el colapso del Estado de Derecho.

Pensé en responder formalmente a las falacias inventadas por el orteguismo que me acusa de ser el “cabecilla intelectual del golpe suave”, pero esas acusaciones son tan descabelladas que sería una pérdida de tiempo en un sistema judicial sin la más mínima imparcialidad. Sólo las mentes más fanáticas podrían creer semejantes elucubraciones del orteguismo. Aún así, resumiré algunas de los inventos principales sobre las cuales el régimen basa sus acusaciones para que la opinión que sí me importa, la de nicaragüenses honestos y de buena voluntad, se haga sus propias impresiones:

Primero invento: Según un agente “encubierto”, escribí y distribuí el manual “Estrategia para salvar la democracia en Nicaragua”, con instrucciones para dar un “golpe suave”. ¡Dicen que hasta lo firme con mi propio nombre para que no quedara duda de mi autoría! Ese fue el manual que según dicho agente, entregué a un extraño personaje—que nunca he conocido en persona—conocido como “Viper”, para que echara a andar un plan perverso que empecé a armar junto a “capos de drogas sintéticas de origen colombiano desde el año 2011”. Para colmo, el referido manual debía ser ejecutado por “Viper”, un sujeto que hasta antes de abril era un funcionario menor del gobierno de Daniel Ortega en el Ministerio de Transporte (MTI). ¿Cómo bailan ese trompo? Aún tengo curiosidad de leer ese manual.

Segundo invento: Para implementar el golpe suave, dicen que usé al IEEPP desde el 2011. Quizás ignoran que mi relación laboral con el IEEPP inició en Enero de 2017. Pero la hipótesis es todavía más descabellada. Según el orteguismo, el IEEPP firmó un “convenio” con una organización presidida por un capo colombiano, y además lo hicimos públicamente, tomándonos fotos y publicando la nota de prensa de ese encuentro. Al armar esta patraña, el orteguismo olvidó que en el proyecto de prevención de violencia implementado por IEEPP en esos años, también asistieron a nuestros talleres públicos, en numerosas ocasiones, funcionarios policiales, del Ministerio de Gobernación y de los distintos partidos acreditados ante la Asamblea Nacional incluido el F.S.L.N. El sentido común nos dice que ningún acto ilícito—si ese fuera el caso—se formalizaría en un convenio público y se colocaría en una página web.

Tercer invento: Según el orteguismo, el jefe de toda esa “superestructura criminal para crear caos en Nicaragua”—creada desde el año 2011 y a la que ahora han agregado a la organización Hagamos Democracia presidida por Luciano García—era nada más y nada menos que un ciudadano colombiano de nombre Julio César Paz Varela. Coincidentemente, Paz Varela fue asesinado en octubre de 2014. Aún así, se me acusa de echar a andar los planes póstumos supuestamente ideados con Varela en un convenio. Los muertos, y más los criminales, pueden ser culpados de cualquier cosa al no estar ya presentes para negar o afirmar nada.

Me quedé esperando el anunciado video con las “pruebas”, y veo que más bien tomaron de la página web, información que siempre ha sido pública, como fue el proyecto “Red de Promoción de Seguridad Humana” ejecutado entre 2010 y 2011. Mis acusadores no tuvieron la creatividad de buscar una fotografía donde saliera yo. La foto presentada como “evidencia” fue tomada por el mismo IEEPP y en ella aparecen las personas de las organizaciones que asistieron a uno de los eventos públicos del referido proyecto de prevención de violencia. Todas las organizaciones que están ahí presentes—incluyendo la ONG Soy Humano, cuya personería jurídica fue otorgada por la Asamblea Nacional—son organizaciones que hasta ese momento tenían permisos de operación dados por el Ministerio de Gobernación.

En total transparencia, les comparto que no hemos podido determinar si Paz Varela en efecto asistió a algunos de nuestros talleres públicos, pero si la ONG “Soy Humano” estaba legalmente acreditada ante el MINGOB—como en efecto hemos podido confirmar a través de la gaceta número—es posible que sí haya asistido de la misma forma que las miles de personas que han asistido a nuestros eventos abiertos. La gran pregunta es ¿por qué la Asamblea Nacional le dio personería jurídica? ¿Qué diputados patrocinaron esa personería? ¿Por qué el MINGOB le permitió operar en Nicaragua y hasta ahora informan que esa persona, que hoy está muerta, tenía conflictos con la ley?

Cuando IEEPP ha trabajado en la prevención de la violencia a nivel local en Nicaragua y en Centroamérica, hacemos contacto con las organizaciones públicas, privadas y sin fines de lucro, que están autorizadas para operar por parte del Estado.

A manera de resumen, la única verdad es la siguiente:

  • Durante catorce años consecutivos, el IEEPP ha presentado todos sus informes financieros al Ministerio de Gobernación; incluyendo los informes del proyecto “Red de Promoción de Seguridad Humana”. Nunca recibimos la más mínima objeción de algún manejo inadecuado de recursos.
  • Los únicos fondos que hemos recibido han sido de organismos de cooperación del más alto prestigio mundial. Jamás ha existido un convenio con organizaciones ilícitas. El convenio, cuyo original está en nuestro poder, fue con la organización “Fundación Nicaragua Nuestra”.
  • IEEPP continuará apegado a su misión de generar conocimiento e información en las temáticas que son nuestra razón de ser. Seguiremos apegados a la verdad, sin miedos, e inspirados por nuestro mandato de ayudar a construir sociedades más abiertas e inclusivas.

Quiero aprovechar este escrito para expresar mi solidaridad a mi amigo y colega Luciano García y a su organización Hagamos Democracia, por la injusta persecución política a la que está siendo sometido. A Luciano, a cada uno de los presos y presas políticas, y a todas las personas cuya dignidad y libertad han sido atropelladas, les insto a seguir siendo fuertes. Recuerden, la primavera en Nicaragua ya no es una tentación.