Política

Descartan reforma electoral unilateral entre OEA y Ortega

“Aquí no va a quedar más remedio que aplicar el artículo 21 de la Carta Democrática”, advierte Violeta Granera

Una delegación de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia y la Unidad Nacional Azul y Blanco culminó esta semana una gira de reuniones “exitosas” en Washington, que incluyó un encuentro con la comisión del alto nivel de la Organización de Estados Americanos (OEA), a la que la dictadura de Daniel Ortega prohibió el ingreso a Nicaragua, pese a que el objetivo de la misma es empujar una salida pacífica a la crisis política para evitar sanciones del Gobierno de Ortega que incluirían su expulsión del organismo.

La comitiva opositora demandó sanciones severas a los operadores de la dictadura, para que estas obliguen al régimen a permitir una salida democrática a la crisis. Durante sus encuentros, la oposición enfatizó su disposición a participar en unas elecciones, pero con reformas electorales de fondo y sin la represión impuesta en un estado de excepción de facto, que ya cumplió un año en el país.

Además, detalló con los últimos eventos la “terrible situación” de violación a los derechos humanos contra nicaragüenses, afirmó Violeta Granera, miembro del Consejo Político de la Unidad Nacional e integrante de la delegación.

Compromiso internacional

Este viernes, la comitiva se reunió con la Comisión Especial de la OEA, y con los congresistas Albio Sires, Eliot Engel, Frances Rooney y Michael McCaul.

“En el encuentro se conversó amplia y francamente sobre la agudización de la crisis en Nicaragua. La delegación tuvo la oportunidad de detallarles sobre el incremento de las violaciones a los derechos humanos, los asesinatos en el campo y que en esas condiciones es imposible pensar en elecciones libres”, informaron también en un comunicado conjunto la Unidad Nacional y la Alianza Cívica.

Las organizaciones, surgidas para elevar las demandas de justicia, democracia y libertad ante la masacre orteguista contra la Rebelión de Abril, agregaron que “los congresistas enfatizaron que siguen muy de cerca la crisis en Nicaragua y que están constantemente valorando las mejores opciones para acompañar al pueblo nicaragüense en la búsqueda de democracia y libertades”.

En sus múltiples reuniones, la delegación opositora —integrada por campesinos, estudiantes, empresarios y líderes de la sociedad civil— estableció que no permitirán reformas electorales acordadas entre la OEA y el Gobierno con la exclusión de la oposición.

Ese fue el mensaje que también le dieron al secretario general de la OEA, Luis Almagro. “Nos satisfizo mucho que él está clarísimo que nosotros no vamos aceptar reformas unilaterales. Ellos no van hacer arreglos con la dictadura fuera del marco de las negociaciones ente la dictadura y la Alianza Cívica, como está estipulado en la resolución de Medellín”, dijo Granera en una entrevista a la periodista Cindy Regidor, en el programa Esta Semana.

La delegación también se reunió con congresistas, senadores, altos funcionarios de la Casa Blanca, centros de pensamientos y diplomáticos. “Nunca hubo una delegación más amplia y heterogénea de la oposición”, destacó Granera, quien adelantó que la oposición se prepara para anunciar una Gran Coalición Azul y Blanco.

“Los organismos internacionales están bastante claros de cuál es la situación, pero sobre todo (están) coordinándose mucho para tener una misma estrategia y una misma posición frente a la intransigencia e intolerancia de Ortega”, enfatizó.

Granera también hizo un balance sobre la gira y expuso cuáles son los siguientes pasos de la oposición. Además, reiteró que es la unidad y la organización a nivel comarcal, municipal, departamental y nacional, lo que permitirá a los nicaragüenses salir de la dictadura.

¿Cuál fue el objetivo de esta gira a Washington?

Básicamente tuvimos el mismo objetivo: volver a posicionar el tema de Nicaragua en la agenda internacional, avanzar en el sentido de urgencia que tiene el pueblo de Nicaragua —tanto los que estamos dentro como los que estamos fuera— de acelerar el proceso de resolución de la crisis en que nos ha metido la dictadura de Ortega. Y en ese sentido también avanzar en el proceso de unidad interna de todas las fuerzas azul y blanco que ya hemos comenzado y para lo que tuvimos unas sesiones de trabajo que yo creo que fueron exitosas. Con estos objetivos enfrente, una delegación de la Unidad Nacional y de la Alianza Cívica —incluyendo al movimiento campesino, excarcelados, estudiantes—, mostramos una sola voz demandando por un lado la aceleración y la profundización de las sanciones, y de todo lo que tenemos a mano. Y esto lo hicimos con tomadores de decisión, con instancias de la Administración de Estados Unidos, pero también con el grupo de trabajo de la OEA, con la Comisión Especial de la OEA y con el señor Almagro. Hemos dedicado esta semana a nuestros presos políticos, y ha sido una semana denominada “Semana por Nicaragua”.

Sostuvieron el viernes una reunión con la Comisión de alto nivel de la OEA para Nicaragua, ¿qué se habló en este encuentro?

Este fue un encuentro muy importante, creo que es la delegación más amplia y más diversa que ha estado con las instancias de la OEA, en este caso con la Comisión Especial. Tanto los campesinos como los líderes de derechos humanos de la Costa Caribe, los exiliados, periodistas y las delegaciones de la Unidad Nacional y de la Alianza Cívica, hablamos sobre precisamente este objetivo: el sentido de urgencia de acelerar las presiones, explicar los enormes riesgos y amenazas que está viviendo el pueblo de Nicaragua, y se habló del procedimiento que se tiene que llevar a cabo, que es la elaboración de ese informe lo más pronto posible. Y les planteamos también la necesidad de que pronto se convoque a una Asamblea Extraordinaria (de la OEA), que eso lo hace el Consejo Permanente, para discutir los siguientes pasos, que, definitivamente si Ortega sigue empeñado en mantenerse en el poder sin dar ninguna apertura y con semejante represión, aquí no va a quedar más remedio que aplicar el artículo 21 de la Carta Democrática.

¿Qué respuesta encontraron ustedes en los miembros de la Comisión?

Nosotros vamos a tener también una reunión la próxima semana, de nuevo con los miembros de la Comisión, y vamos a llevar documentación y datos duros sobre lo que está pasando. Para actualizar, porque todos estos países están bastante claros de lo que está pasando en Nicaragua. En general, en todas las reuniones que tuvimos encontramos voluntad expresa de acompañar al pueblo de Nicaragua… Están consiente de la gravedad de la crisis que estamos viviendo y del sufrimiento que eso está provocando en el pueblo. Vimos mucha apertura, mucho interés en seguirnos acompañando en este esfuerzo.

El Gobierno le prohibió la entrada a esta Comisión de la OEA, ¿saben ustedes si han logrado ellos entablar conversaciones con representantes del régimen?

No, no hemos tenido información de ninguna, ni por parte de la Comisión ni por parte de la Secretaría General. Tuvimos una reunión con el señor Almagro y nos satisfizo mucho que él está clarísimo que nosotros no vamos aceptar reformas unilaterales. Ellos no van hacer arreglos con la dictadura fuera del marco de las negociaciones entre la dictadura y la Alianza Cívica, como está estipulado en la resolución de Medellín. Los organismos internacionales están bastante claros de cuál es la situación, pero sobre todo (están) coordinándose mucho para tener una misma estrategia y una misma posición frente a la intransigencia e intolerancia de Ortega.

El plazo de este informe es de 75 días, pero dado que el Gobierno no los dejó entrar, no está comunicándose con la Comisión, ¿ese informe podría estar antes?

Yo entiendo que las reuniones que la Comisión está organizando para la próxima semana con diferentes sectores de la oposición, tiene como objetivo escuchar y agenciarse de una información actualizada. Nosotros estamos preparando material por escrito. Creo que ellos están insistiendo en que debe abrirse un diálogo entre Ortega y la Alianza Cívica, para encontrar una salida negociada. Pero si esto no funciona, como parece que no va a funcionar, vimos mucha disposición para avanzar en lo que sería la aplicación de la Carta Democrática.

¿Mencionaron en algún momento la aplicación de más sanciones?

Por supuesto, las conversaciones giraron en cómo podemos coordinar la oposición interna, la diáspora, los exiliados y la comunidad internacional, acciones para escalar la presión de una manera coordinada. Por supuesto que, lo que hemos sostenido siempre, es que Ortega necesita sentirse altamente presionado para abrir la posibilidad de una negociación. Y creo que ya no le queda la menor duda a ninguna de las instancias, con las que nos reunimos, que se necesitan más sanciones al más alto nivel.

¿Qué sigue para la Unidad Nacional después de estas reuniones?

El trabajo internacional es un trabajo permanente, la Unidad Nacional tiene una comisión internacional que ha venido trabajando, hay que trabajar con el cabildeo, con el envío de información periódica. Quiero recordar que desde hace dos meses estamos mandando información conjunta a la comunidad internacional con lo que pasa cada semana en Nicaragua, para desmontar la mentira de Ortega de que todo está normal… sabemos que el contexto mundial es muy complicado, y es responsabilidad nuestra buscar que ese acompañamiento internacional sea sostenido y firme.

¿A nivel interno, cuál será el trabajo de la Unidad Nacional?

Yo creo que otro resultado importante de la gira, es que tuvimos dos días para reflexionar a fondo sobre este compromiso que, tanto la Alianza Cívica como la Unidad Nacional, han adquirido en torno a empujar la creación de una Gran Coalición Azul y Blanco. Quiero decirles que avanzamos bastante, hay un proceso todavía por culminar, pero para nosotros hay tres retos que son importantes y que están conectados uno con otro. El primero es organizarnos desde el nivel comarcal, municipal y nacional, el otro es dentro de ese proceso ir avanzando en la creación de la Unidad Azul y Blanco y ambas cosas nos van ayudar a mantener la movilización interna, que es clave para traspasar a otro nivel de la lucha, pero también para irnos preparando para un eventual proceso electoral y presionar por las reformas… y forzar a Ortega —y es lo que más le conviene a él mismo— a abrir la posibilidad de una transición democrática…

Según la más reciente encuesta de Cid Gallup, la población apoya una Coalición Azul y Blanco. Sin embargo, no tiene un candidato a quien apoyar. ¿Cómo toman ustedes eso? También dice que Ortega tiene un respaldo del 25%…

Siempre analizamos las encuestas. Yo en lo personal no tengo mucho respeto por las encuestas, porque, en medio del miedo y el chantaje, es obvio que la población no va a decir lo que piensa… pero aun asumiendo esto, es importante ese dato de que la población está ansiosa… todo mundo quiere vernos unidos. En relación al candidato, nosotros creemos que esto es prematuro… no vamos a caer en el error de la política tradicional que desde arriba se decide quiénes van a ser los candidatos.

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