Reporte ciudadano

Carta Pública a Daniel Ortega Saavedra

Desde la cárcel piden a Ortega “soluciones para la paz”

Dictatorship in Nicaragua

Alfonso Morazán, militar en retiro y fundador del Ejército Popular Sandinista y Noel Valdez, comandante de la Contra) piden diálogo transparente



Somos, Alfonso Morazán “Arteta”, fundador el Ejército Popular Sandinista y, condecorado con la medalla de oro “Camilo Ortega” y Medalla del Décimo Aniversario EPS, como reconocimiento a mi destacada labor al mando de diferentes misiones y tropas de combate durante la década de los 80; y Noel Valdez Rodríguez comandante “Brack”, de la contra, quien comandó misiones y tropas de combate desde el norte, centro y sur del territorio nacional.

Ambos contendientes, luchamos cada uno desde su propia opción por la democracia y la libertad del pueblo nicaragüense, durante muchos años, y hoy día nos encontramos arbitrariamente encarcelados en la Modelo, Tipitapa, Nicaragua. El único delito es de reclamar justicia y libertad de expresión junto al pueblo que de manera cívica ha exigido “democracia sin dictadura”, respeto a los derechos humanos, y no más represión gubernamental.

Señor Ortega, desde el 19 de abril del 2018, el pueblo de Nicaragua se ha convertido en víctima de las políticas y acciones despóticas de su Gobierno. Muestra de ello son los elevados costos en vidas humanas a partir de la fecha citada, pone en evidencia los niveles de intolerancia gubernamental contra su mismo pueblo; centenares de fallecidos, lesionados y heridos, centenares de presos políticos y decenas de miles de nicaragüenses emigrando a países vecinos en busqueda de seguridad de sus vidas de la represión policial y paramilitar. En todo el país los efectos en términos económicos amenaza la seguridad alimentaria de millones de nicaragüenses, hoy en pobreza generalizada a causa del desempleo generado por el cierre de empresas productoras, principalmente del sector servicio, se suma a esto el aislamiento internacional y el retiro a la inversión extranjera.  La ironía de la vida se hace presente en esta coyuntura, un ex -comandante de la contra y un ex  -oficial del Ejército Popular Sandinista que lucharon por la libertad del pueblo en bandos diferentes hoy se encuentran unidos en una misma causa y comparten la misma celda donde se encuentran encarcelados por el régimen orteguista por el hecho de estar en desacuerdo en la forma como está gobernando el país.

En estos momentos difíciles que atraviesa el país es impostergable la búsqueda de soluciones para la paz de las familias y pueblo nicaragüense. Todo gobierno tiene la obligación de hacerlo y nosotros… como ciudadanos: el deber de exigirlo. El actuar con prepotencia y arrogancia gubernamental no es una actitud de liderazgo, más bien es una demostración de menosprecio a los intereses generales al sobreponer los intereses personales, de familia y partidistas.

Por todo lo anterior expresado concluimos diciendo que la única forma pacífica de solucionar la grave crisis es el diálogo nacional amplio y sincero, adelantando las elecciones nacionales, justicia para más de 500 ciudadanos asesinados hasta hoy impunes y libertad inmediata para los presos políticos.

Nicaragua entera se merece vivir en paz y democracia duradera donde nunca más los nicaragüenses recurramos a la violencia como forma de solucionar nuestras diferencias. En nuestro país tienen cabida moros y cristianos, y solo de esa manera podremos salir adelante.