Economía

Desplome crediticio amenaza producción agropecuaria

Bancos someten a solicitantes de crédito a un escrutinio mayor, porque la reforma tributaria reduce rentabilidad de empresas

Entre abril de 2018 y febrero de 2019, la cartera de bancos, financieras y microfinancieras disminuyó 1130 millones de dólares (19.2%). Ese comportamiento está afectando el dinamismo en general de la economía, pero la cercanía del invierno, y la importancia de la agricultura y la ganadería, han encendido otras alarmas, porque el crédito para ese sector está en duda.

Los productores están altamente preocupados, porque saben que la banca dispone de menos recursos —en la medida en que disminuye el monto de los depósitos del público— para habilitar las labores de preparación de la tierra, compra de ganado, o adquisición de agroquímicos.

“El ciclo agrícola 2019 se enfrenta a bajos precios internacionales, falta de financiamiento de la banca, incremento en los costos de producción por el alza en los combustibles y la energía, más los efectos del clima y de la reforma a la Seguridad Social y la tributaria, lo que te hace pensar dos veces si vas a sembrar y cuánto”, explica Álvaro Vargas, presidente de la Federación de Asociaciones Ganaderas de Nicaragua (Faganic).

“Todo eso pone en duda los márgenes de utilidad, lo que hace que tu actividad económica sea dudosa para la banca nacional, que solo está prestando a clientes muy exclusivos, que deben ser ‘triple A’, añadió el ganadero.

“Antes, la banca no prestaba, por la crisis. Ahora, porque tienen que revisar estos incrementos para determinar si tu actividad económica es rentable, lo que ha llevado a que los préstamos al sector agropecuario estén casi en cero”, aseguró Vargas.

“Los bancos están trabajando con los productores día a día, aunque nadie irá a pedir crédito sabiendo que va a perder”, agrega Michael Healy, presidente de la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua. “El ciclo agrícola se ve muy dudoso; casi puedo decir que no habrá ciclo agrícola”, vaticina.

Crédito agropecuario cayó casi 7%

Los números parecen darles la razón, toda vez que se observa una disminución de 1308.7 millones de córdobas (6.9%) en los saldos de crédito agropecuario otorgados por el sistema financiero entre 2017 y 2018, o sea que no solo no subió —como ocurre aun por inercia— sino que ese tipo de crédito (como todos los demás, excepto el hipotecario), decayó.

Separado por rubro, estadísticas oficiales recopiladas por la Superintendencia de Bancos, y validadas por el Banco Central de Nicaragua (BCN), muestran que el crédito agrícola decayó 861.9 millones de córdobas, (5.6%), al pasar de 15 362 millones de córdobas, a 14 500.1 millones entre 2017 y 2018.

Porcentualmente hablando, el rubro ganadero sufrió una merma mayor, que alcanza el 12.2%, (426.8 millones de córdobas) toda vez que los saldos de crédito pasaron de sumar 3497.8 millones de córdobas al 31 de diciembre de 2017, a 3071.0 millones un año después.

La disminución del ‘grifo’ financiero preocupa a los productores, que ven cómo esa decisión reduce sus posibilidades, no de crecer, ni de sembrar las mismas áreas que el año pasado, si no de llegar a sembrar siquiera.

“Si lo tuyo es un rubro de agroexportación, perdés competitividad en los mercados internacionales” porque el país no pone los precios. Ni siquiera los negocia. Solo puede decidir si vende a ese precio o no, explicó Vargas.

“Si producir es más caro que vender, pues vas a dejar de producir ciertas cantidades, o vas a reducir tu productividad, porque vas a usar menos fertilizantes, etc., con lo que pierde el productor y pierde el país”, recalca.

El productor manicero, Álvaro Lacayo, lo grafica al decir que “el ciclo agrícola está en riesgo, ya que el invierno no nos espera. Si no preparamos la tierra este mes, se pierde la siembra de primera, y si no se prepara en mayo, se pierde la postrera”, confirma.

Una lupa más grande

La caída de los créditos es un hecho, sea que se le vea por rubro, (comercial, de consumo, industrial, de tarjetas de crédito, etc.), o por niveles (bancos, financieras o empresas de microfinanzas). Y esa realidad no augura nada bueno.

Julio Flores, gerente general de la Financiera Fondo de Desarrollo Local (FDL), opina que la disminución en 1130 millones de dólares de la cartera crediticia entre abril 2018 y febrero 2019, “¡es brutal!”.

“Es plata que no está en el bolsillo de los agentes económicos, no está en la calle, no está en las empresas, no se ha usado por medio de tarjetas de crédito, no ha incrementado el crédito de consumo”, enumera.

Explica que las instituciones de microfinanzas seguirán otorgando créditos agropecuarios. “Este año vamos a contraernos en cerca de 15% en todos los rubros”, pero midiendo todos los riesgos, incluyendo el climático; dando especial atención a los clientes recurrentes, asevera.

Sharon Riguero, directora ejecutiva de la Cámara de Microfinanzas (Asomif), dijo que el sector está siendo más estricto en el análisis de las solicitudes de crédito, valorando con más cuidado, variables como récord de pago, mercado, capacidad de pago y endeudamiento, elevando los parámetros de elegibilidad para evitar incumplimiento de pago.

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