Política

Oposición cuestiona a Almagro: “erró” en su estrategia de negociación

Diálogo excluyente entre OEA y Ortega

presupuesto

José Pallais afirma que OEA falló a los principios de transparencia y participación establecidos en la misma Carta Democrática



La defensa vehemente de la Carta Democrática Interamericana, que ha marcado la trayectoria del secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, se frenó en Nicaragua ante el gobierno de Daniel Ortega, con quien el uruguayo “erró” en su estrategia de diálogo, según opositores nicaragüenses.

El 28 de febrero, el gobierno de Ortega y la OEA presentarán un memorando de entendimiento con los “aspectos técnicos de un trabajo conjunto” de tres años para “mejorar” la institucionalidad electoral de Nicaragua y, además, definir el alcance de un “acompañamiento” del organismo para los comicios municipales de este año. Sin embargo, la oposición nicaragüense ha perdido casi todas las expectativas sobre el documento.

El desencanto opositor se deriva del comunicado que ambas partes presentaron el pasado veinte de enero, después de tres meses en una “mesa de comunicación e intercambio”.

Contrario a lo esperado, el documento omitió las violaciones sistemáticas del gobierno de Ortega a los principios democráticos de la Constitución Política de Nicaragua y la Carta Democrática, y calló sobre la convocatoria a unas nuevas elecciones nacionales con garantías, observación y competencia, demandadas por la oposición.

“Almagro pensó que tratando a Ortega de una forma suave iba a lograr más concesiones (del gobierno sobre las demandas democráticas), pero se equivocó y calló en la trampa de Ortega”, estima el jurista y exdiputado liberal José Pallais, para quien el secretario general “pudo y debió ser más firme ante el acelerado deterioro democrático de Nicaragua”.

La coordinadora nacional del opositor Frente Amplio por la Democracia (FAD), Violeta Granera, lamenta, por su parte, que “la puerta que pudo haber abierto la OEA para llegar a un diálogo nacional, en donde los nicaragüenses realmente definamos los temas y los tiempos para resolverlos, no se abrió en la medida que hubiera sido deseable”.

Ambos opositores expresaron sus planteamientos este martes, en entrevista con el programa de televisión Esta Noche.

OEA pasa por alto la misma Carta Democrática

El abogado constitucionalista sostiene que la Secretaría General “ha cometido graves errores en el manejo de diálogo con el gobierno de Ortega”, fallando e infringiendo las mismas reglas establecidas en la Carta Democrática.

Pallais recordó que el artículo cuatro de la Carta establece que la transparencia es uno de los componentes fundamentales del ejercicio de la democracia.

Sin embargo, la primera concesión de Almagro fue no revelar el contenido del esperado informe sobre el estado de la democracia de Nicaragua, que únicamente se entregó al gobierno en octubre pasado, sin que a la fecha se conozca su extensión y contenido.

“En este proceso no ha habido transparencia, porque los nicaragüenses no conocemos el origen de las discusiones (el informe tras el que el gobierno aceptó el diálogo) y no conocemos, a esta altura, ni tenemos expectativa ya de conocer lo que va a contener el memorando de entendimiento”, criticó Pallais.

Granera demandó al respecto que la OEA revele el contenido del documento y además presente un informe sobre el estado de los derechos humanos en Nicaragua, cuyas violaciones fueron condenadas enérgicamente la semana pasada por el Parlamento Europeo.

Según Pallais, el segundo principio de la Carta Democrática con el que la OEA queda en deuda en el proceso con Nicaragua es el derecho a “la participación de la ciudadanía en las decisiones relativas a su propio desarrollo”, establecido en el artículo seis.

“Aquí la población no ha sido consultada. No se le ha tomado en cuenta, por lo cual no se han escuchado esas voces necesarias para llegar a un entendimiento nacional”, advirtió.

Almagro extendió la mano y Ortega se quedó el mandado

Cuatro meses antes de iniciar la “mesa de conversación e intercambio” con el gobierno de Ortega, Almagro presentó ante el Consejo Permanente de la OEA un duro informe sobre el retroceso democrático de Venezuela, que incluyó la solicitud de aplicar la Carta Democrática Interamericana.

Sin embargo, el uruguayo se topó ante el bloque de los países beneficiados con la cooperación petrolera venezolana, que cerró filas en favor del gobierno de Caracas. El más férreo defensor fue justamente Nicaragua, que demandó la “renuncia irrevocable” del secretario general, tras calificarlo de “instrumento del imperio yanqui”.

Granera cree que ante esa animadversión de Nicaragua, Almagro optó por una estrategia diferente con Ortega, pero critica que esas concesiones fueron “demasiadas” y únicamente sirvieron para “alentar al gobierno de Ortega a seguir en esta deriva dictatorial”.

Acuerdo no evitaría Nica Act ni ayudaría con europeos

Pallais estima que “el informe que ya conocimos y el memorando que conoceremos el próximo martes no servirá a Ortega en sus pretensiones de contener la amenaza de las sanciones de la Nica Act, en Estados Unidos”, que bloquearía los recursos de organismos financieros internacionales a Nicaragua.

“Hay que estar claros —añadió Granera— que este no es un problema solo electoral. Es un problema de dictadura que está afectando y afectará de la manera más dramática la vida de los nicaragüenses”.

Pallais y Granera coinciden en que tal como va, el diálogo tampoco servirá a Almagro para destacar su rol y compromiso con la defensa de la democracia en América Latina.

“Y menos aún le sirve a la democracia nicaragüense, porque no está atacando los problemas fundamentales que tiene el país para que los ciudadanos puedan elegir a sus gobernantes”, agregó Pallais.

Ambos políticos también reconocieron el contraste en el tono de la resolución que el Parlamento Europeo emitió la semana pasada, condenando el deterioro de la democracia en Nicaragua y la desprotección contra los defensores de derechos humanos, especialmente de la líder campesina del movimiento anticanal, Francisca Ramírez, al punto de instar al gobierno a que cese el hostigamiento en contra de ella.

Pallais agregó que Ortega además debería estar claro que los eurodiputados sugirieron a la Unión Europea que “vigile de cerca” el respeto a “los principios del Estado de Derecho, la democracia y los derechos humanos” en Nicaragua y que pidió que “si fuese necesario, sopese las medidas que se podrían tomar”. “Eso —sentenció— tampoco puede ser nada bueno”.

FAD insistirá en abstención

*Ciudadanos por la Libertad continuará trámite para personería jurídica, pero valoraría participación en comicios

La Coalición Nacional por la Democracia  inhabilitada en las elecciones nacionales de 2011 está divida en dos grupos con demandas en común, pero estrategias diferentes.

El programa de televisión Esta Noche invitó a los representantes de Ciudadanos por la Libertad (CxL) para conocer sus expectativas sobre el memorando de entendimiento. Sin embargo, el grupo argumentó que sus dirigentes están concentrados en concluir la integración de sus estructuras locales para completar el proceso que les permita solicitar su personería jurídica ante el Consejo Supremo Electoral.

La directora ejecutiva de CxL, Kitty Monterrey, justificó la semana pasada a Confidencial que el grupo prefiere no “especular” sobre el memorando pendiente. “Preferimos dar (a la OEA) una oportunidad de pronunciarse y después de eso reaccionar”, dijo.

Monterrey sí adelantó que el contenido del memorando no detendrá el trámite de CxL, aunque sí influirá en la decisión final sobre participar o no en los comicios municipales.

En cambio, el Frente Amplio por la Democracia (FAD) descarta completamente la posibilidad de inscribirse.

“El acompañamiento de la OEA que se ha mencionado no es suficiente. Aquí lo que se tiene que hacer es una reforma profunda del sistema electoral que garantice que los votos se cuenten y que los ciudadanos se sientan seguros de que se va a respetar su voto”, sentenció Pallais.

El abogado reclamó que hasta ahora “hay un divorcio total y absoluto entre el informe de la OEA en las últimas elecciones, donde destaca todas las fallas del sistema, y el producto del diálogo actual. Parece que se olvidaron totalmente, que doblaron la página”.

La coordinadora nacional del FAD, Violeta Granera, precisó que este grupo también está organizando sus estructuras locales, pero no para participar en elecciones, sino para promover y garantizar “estructuras con capacidad de movilización, articulación y crecimiento”.

Pallais y Granera coincidieron en que sin las garantías mínimas para el próximo proceso electoral, el FAD insistirá en el llamado a la abstención masiva, como anteriormente hizo a una sola voz la ahora extinta Coalición opositora.