Opinion

Diccionario político actualizado (II)

Ya ves, azul y blanco: comején te dice… ¡quien come gente de verdad! 

Abundancia: (sustantivo femenino) Pero comúnmente de acumulación masculina, porque obtener riqueza y bienestar en abundancia, en nuestro país, todo comienza con la explotación o el asalto al poder, acción generalmente encabezada por hombres con el título de “general” y a veces de “presidente”.  La abundancia y el bienestar de la familia, viene por añadidura.

Aburguesamiento: (sustantivo masculino) Aunque, con frecuencia, la acción y el efecto de aburguesarse la comienzan los hombres mediocres, quienes hasta recurren al asalto del poder y al robo para lograrlo, con el objetivo de satisfacer su propia ambición, la vanidad de su mujer y el sueño de su familia de vivir con el máximo de bienestar con el mínimo esfuerzo… o con ninguno.

Abusar: (verbo y gracia) Hacer uso excesivo o indebido de algo, con preferencia del poder político y (por consecuencia) del poder económico. De las dos formas se acostumbra abusar, aunque no son los únicos medios para convertirse en un abusador, pues también se abusa de la autoridad perversamente ejercida, incluso sexualmente.

Abyección: (sustantivo) Femenino solo por asuntos del machismo idiomático, porque una acción despreciable y vil la puede cometer hombres y mujeres. Ejemplo: la abyecta mentira de que el levantamiento popular de abril contra la dictadura fue un “intento de golpe de Estado”, la siguen divulgando individuos de ambos sexos en tribunas enfloradas y de organismos internacionales.  Así, en la OEA, una abyecta Tapia se quiso levantar con voz femenina para tratar de impedir el paso de la verdad, y, aunque nada le faltó del ajiaco verbal de “la compañera”, “el comandante se queda”… ¡con la originalidad del abyecto argumento.

Acabado: adjetivo, cuya acepción el pueblo lucha por verlo aplicado en el poder dictatorial, pero, hasta momento, solo se le ha visto acabado su léxico político, es decir, que el lenguaje con el que pretenden descalificar a sus adversarios, ha perdido su fuerza y su vigor convincentes.  Ya no pasa de ser uno de los adjetivos denigrantes: comején, bacterias, etcétera.  Ya ves, azul y blanco: comején te dice… ¡quien come gente de verdad!

Acabose: (ser el acabose) Es haber llevado una cosa (el país, en nuestro caso) a su último extremo de ruina y desastre, como lo ha hecho y lo sigue haciendo la encantadora pareja que reina desde en El Carmen, la que, además, quiere ir a la Corte Penal Internacional… ¡a suicidarse de modo menos romántico que Romeo y Julieta!

Acaecer: Lo que casualmente, y no menos causalmente, es lo que ha acaecido sobre Nicaragua, desde cuando se comenzaron a destrozar la Constitución Política, las leyes y el orden institucional, para lograr la reelección y el continuismo del dictador.

Acallar: (verbo represivo) Pretender hacer que cesen las voces de protestas, una tarea frustrada de la dictadura, contra los manifestantes azul y blanco.  Con intención opuesta, los dictadores hacen escuchar los ruidos de sus artefactos militares (mortales), los que algún día, el pueblo acallará.

Acarreado (s): Un adjetivo que refleja la cualidad borreguil de un  sector de la administración pública, aunque también los hay dentro del sector que solo aparentan serlo, yendo –con más pena que entusiasmo—, a los actos políticos gubernamentales. Y otros, se dejan acarrear, como podría haber dicho Panchito Herradora: “¡Solo por el empleo… ¡y qué pues!”

Acartonarse: ponerse rígido y seco, como el cartón. Se dice de las personas presas del terror, pero es aplicable a las ideas y las prácticas ultraconservadoras acartonadas de los dictadores, sus ideólogos, militantes, funcionarios, sapos, policías y paramilitares.

Acaserados: se dice de quienes se introducen en casa ajena y logran quedarse con ella, aunque sea por la fuerza. Una mala costumbre, de  políticos y guardias, cuando con fraudes electorales o golpes de Estado –constitucionales o militares— llegan a casa presidencial. En Nicaragua, los dictadores fusionaron su casa privada con la casa presidencial… ¡porque creen  que las dos les pertenecen con igual “derecho”!

Acatamiento: acción de acatar, un sustantivo sustancial en la mentalidad esclavizada de los fanáticos ortegochayistas, sin importarles si las órdenes que reciben son contrarias a la dignidad y los derechos humanos.  Al contrario, por la fuerza de la costumbre y del garrote, los policías nunca acatan la orden de los jueces, cuando favorece a los secuestrados políticos, y tampoco a los jueces les preocupa, porque son “zorros del mismo piñal”.

Acaudalados: sustantivo o sustancia de quienes tienen mucho dinero, aunque, aparte de las herencias, casi nunca se sabe de donde les viene ni cómo lo obtuvieron, pero está claro que no es fruto de su propio trabajo, el cual, la mayoría de ellos, nunca ejerció. Pero hay otra especie de acaudalados a los que, sin ninguna duda, toman el dinero de la alcancía nacional y también de la alcaldía local. Para mayor información, dirigirse al El Carmen y a la carretera nueva a Pochomil.

Acaudillar: verbo que se refiere al oficio que han ejercido en la historia unos políticos con su ambición más grande que su mediocridad personal, por solo dirigir, guiar o acarrear a grupos de incautos y fanáticos. Sustantivo masculino: caudillo.

Acceder: a) tener la oportunidad de alcanzar algo; b) mostrar conformidad con una proposición.  Nuestro país, es un modelo en ambas acepciones: a) porque se puede acceder a la presidencia de la república, no importa cómo, pues lo importante no es el título de presidente, sino lo que se pueda hacer con él: desde enriquecerse, hasta robarse los derechos de hombres y mujeres, más el futuro de los niños, para conservar el título. Pero los sectores populares, solo toman en cuenta la acepción b), pero al revés: ¡NO demuestran ninguna conformidad con tan corrupta propuesta de gobierno!

Accesible: de fácil acceso a cualquier cosa, cuando se es compinche de los gobernantes, como un cargo público, con el compromiso de cumplirles sus órdenes.  Por ejemplo, negarles a los periodistas su derecho de acceder a la información pública, a las conferencias de prensa oficiales, a los tribunales de justicia y a todo lugar público en donde la gente expresa su derecho a manifestarse, y es reprimida por policías y paramilitares con violencia, secuestros y hasta balazos.

Accidental: algo que ocurre por casualidad o por accidente, aunque, con mucha frecuencia, y que, por insanos intereses, los dictadores esconden detrás de lo accidental los hechos que se producen por una o varias causas. Aquí, un ejemplo de causa: Daniel volvió al poder en el año 2007, de modo aparentemente accidental, pero en verdad ocurrió después de tres fracasos, y una de las causas de su victoria, fue… en el pacto con Alemán.

Accionar: dar movimiento a un mecanismo, hacer movimientos o gestos, como lo vimos en el Olof Palme, el 04/10/19, a la acción lenta y larga del orador, por lo cual, la próxima vez, los tramoyistas colocarán detrás del orador, a los muchachos de la JS… ¡capaces de no dormirse ni con diazepán!

Acechar: seguir, vigilar, aguardar el movimiento de los opositores azul y blanco; función de los sapos, con el propósito de que policías y paramilitares… los jodan en el momento indicado por cualquier comisionado bajo la orden del consuegro.

(Nota: en el orden alfabético, este espacio es del verbo acecinar, pero, por muy extenso, queda para la siguiente página del diccionario).

Acepillar: cepillar la madera o los metales, aunque a los dictadores engreídos les gusta que los cepillen a puros elogios. Cepillo: oficio bien pagado en los medios de comunicación oficialistas.

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