Política

Exilio es otra forma de persecución: más de 60 000 han tenido que dejar el país

Dictadura de Ortega dirige persecución política sin tregua

"Han usado todo el aparato estatal contra la población. Se persigue al pueblo, a los campesinos, estudiantes, feministas, periodistas", critica AI



Miami-. Entre todos los delitos contra los derechos humanos que la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha cometido desde abril de 2018, hay uno que sigue aplicando sin descanso a través del implantado estado policíaco: la persecución.

A esa coincidencia llegaron la exfiscal guatemalteca Claudia Paz y Paz, integrante del Grupo Internacional de Expertos Interdisciplinarios (GIEI), Ericka Guevara Rosas, directora para las Américas de Amnistía Internacional, y la periodista de Univision Tiffani Roberts.

Las tres profesionales asistieron a un panel organizado en la Universidad Internacional de la Florida (FIU), en Miami, para analizar las “graves violaciones a los derechos humanos” bajo la dictadura Ortega-Murillo.

La plática fue guiada por el expresidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, cuyo país ha refugiado a los miles de nicaragüenses que han huido de la violencia política, y la persecución policial y paramilitar.

“Aparte de las ejecuciones extrajudiciales, se está cometiendo el delito de persecución por motivos políticos”, alertó Guevara Rosas. “Se persigue al pueblo, a la población, a los campesinos, a los estudiantes, a los feministas, a los periodistas… han usado todo el aparato estatal contra la población”, lamentó la directora para las Américas de Amnistía Internacional.

El panel que analizó las “graves violaciones a los derechos humanos” en Nicaragua, realizado en la Universidad Internacional de la Florida (FIU), en Miami. Foto: Wilfredo Miranda

De acuerdo a los datos proporcionados por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) a finales del mes de septiembre, al menos unos 60 000 nicaragüenses habían tenido que salir del país. La cifra en la actualidad podría alcanzar más de 70 000 ante el establecimiento del estado policíaco en Nicaragua. Desde el mes de diciembre, al  menos 60 periodistas han tenido que exiliarse para esquivar el hostigamiento sistemático de la dictadura.

“El exilio es otra forma de persecución. A la activista Ana Quirós le quitaron su nacionalidad y a Lucia Pineda la tratan de amenazar con lo mismo”, sostuvo Guevara Rosas.

Situación impacta más allá de Nicaragua

El expresidente Solís dijo que la crisis sociopolítica de Nicaragua impacta más allá de sus fronteras. Él lo sabe de primera mano por la oleada de perseguidos que buscan refugio en Costa Rica. El exmandatario, ahora docente en la FIU, denunció “la grave colusión de la policía y el Estado” en la violación masiva de derechos humanos.

En la misma línea, Tiffani Roberts relató sus experiencias dándole cobertura a la crisis. La reportera nicaragüense estuvo en varios sucesos en los que los paramilitares fueron los protagonistas por sus labores represivas.

“Los paramilitares actuaban con la Policía. Era obvio quienes estaban a cargo. Los paramilitares entraban y la Policía era la retaguardia”, narró Roberts, una avezada corresponsal de Univision. “Lo más alarmante de toda esta complicidad es la impunidad. ¿Quién responde por lo que hacen los paramilitares? La Policía se contaminó de esa misma impunidad”, apuntó la periodista.

Para el expresidente Solís, la crisis democrática que atraviesa Nicaragua no inició el 18 de abril de 2018. “Todo lo que vemos, como el uso ilegitimo de tipos penales (para criminalizar a manifestantes), no es nuevo. Inició con el pacto de Daniel Ortega y Arnoldo Alemán, que es la base del entendimiento de las cúpulas políticas, parte de la iglesia en su momento, que han conducido hasta acá”, aseguró.

GIEI insiste: Delitos de lesa humanidad no son amnistiables

La exfiscal Paz y Paz insistió —así como otros miembros del GIEI— que los delitos de lesa humanidad cometidos por la dictadura de Daniel Ortega “no son amnistiables”.

“Esos delitos no prescriben. Los causantes pueden ser perseguidos a nivel internacional para que otra jurisdicción que ha reconocido en su derecho interno esto, pueda procesarlos y juzgarlos. Aunque Nicaragua no ha firmado el estatuto de Roma, no impide, por ejemplo, que el Consejo de Seguridad de la ONU presente el caso y pueda ratificar el estatuto”, explicó Paz y Paz.

Paz y Paz hizo una presentación sobre el informe final del GIEI antes del panel. Destacó la impunidad que campea en Nicaragua, la inacción de la Fiscalía y la grave criminalización.

“Hay una política de represión avalada por las autoridades en Nicaragua (…) Esas conductas son consideradas crímenes de lesa humanidad, como los asesinatos y la persecución”, sostuvo Paz y Paz.