Política

Aún no cuentan con respaldo de países de Caribe y Centroamérica para alcanzar los 18 votos

Dos propuestas de resolución sobre Nicaragua en la OEA

OEA

CIDH presenta informe demoledor, después de 86 días de crisis con 264 muertos, pero Moncada alega Golpe y acusa a CIDH de “carente de objetividad”



En el seno del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos se han planteado dos resoluciones en relación a la crisis que sufre Nicaragua, y que este jueves cumple 86 días con un saldo de 264 muertos. El primer borrador, según fuentes diplomáticas, estaría relacionado a la implementación de las recomendaciones de la CIDH sobre las violaciones a los derechos humanos, el desarme de los paramilitares, y el esclarecimiento de los asesinatos que se han registrado desde abril y la impartición de justicia. Un segundo borrador plantearía,  además de la agenda de derechos humanos y justicia, la necesidad de una salida pacífica de la crisis, con la realización elecciones generales anticipadas.

Hasta ahora, sin embargo, no se cuenta con los votos suficientes para que alguna de estas dos resoluciones puedan ser aprobada por el Consejo Permanente, ya que a pesar de que las principales naciones latinoamericanas (como Argentina, Chile o Perú) han demostrado su interés en aprobar un texto sobre la crisis del país, no se cuenta con el voto de las pequeñas naciones del Caribe, ni siquiera hay un acuerdo a nivel de Centroamérica, donde solo Costa Rica ha mostrado beligerancia sobre la crisis nicaragüense.

Fuentes diplomáticas consultadas por CONFIDENCIAL informaron que este tipo de procesos toma su tiempo y puso como ejemplo la crisis venezolana, ampliamente discutida en el Consejo Permanente, que tardó un año en emitir una primera resolución. En el caso de Nicaragua se podría poner a discusión una de las resoluciones propuestas, aunque las fuentes consultadas creen que la que tiene mayor viabilidad es la relacionada a los derechos humanos, dado que “la OEA no tiene la cultura de aprobar resoluciones de carácter más político, relacionadas al tema electoral, porque pueden generar un precedente en la región”.

En Managua, el excanciller Norman Caldera explicó que “tenemos que entender que una resolución, dependiendo de su nivel, requiere más o menos votos”.

“Sacar una resolución ‘condenado la violencia venga de donde venga’, cualquiera la saca. Sacar una resolución condenando al violador de Derechos Humanos, es mucho más difícil de conseguir. En la primera Declaración -que no fue Resolución- quedó abierto el tema para poder seguir hablando de Nicaragua en cualquier reunión del Consejo Permanente”, explicó.

“Sospecho que la posibilidad de conseguir votos para algo más fuerte, los hizo pensar en hacer ciertas negociaciones internas para ver cuántos votos se pueden conseguir para apoyar una resolución de más fortaleza que la que podrían haber conseguido antes de escuchar el Informe”, insistió.

Aunque José Luis Velásquez, exembajador de Nicaragua ante ese organismo continental, le concede al canciller Denis Moncada haber estructurado mejor su discurso que en la anterior reunión de la OEA (aunque en ambas no haya pasado de decir lo mismo, o sea, que rechazaba el demoledor Informe de la OEA que retrata a Daniel Ortega y Rosario Murillo como violadores de los derechos humanos), opina que “todavía quedan dos inconsistencias” en ese discurso.

La primera, es que “siguen manteniendo que el estallido de la crisis se debe a una decisión deliberada de la oposición, lo cual es completamente falso, porque la oposición no ha estallado nada. Esta situación explotó de forma espontánea por las acciones del Gobierno”.

De hecho, Ortega exagera, dado que “si la oposición ha sido inexistente es porque fue deconstruida. No veo ese papel que él le asigna a la oposición para detonar esta crisis. Nadie le pudo poner momentum al estallido de esta crisis, pues esta situación explotó inducida por el Gobierno de Ortega”, recordó Velásquez.

La otra inconsistencia que hizo notar es “hacer elecciones, porque estas se hacen con una contraparte que es legítima, y que es legal, pero este señor [Ortega] ha perdido toda su legitimidad, y su legalidad la quiere seguir manteniendo a toda costa”, en nombre de la Constitución, lo cual es completamente falso, porque él fue el primero que empezó a desbaratar el marco constitucional”, relató el diplomático.

“¿Cómo se arregla eso de que vamos a elecciones? ¿Dentro de qué marco legal vamos a unas elecciones, y cómo va correr un Gobierno genocida en las elecciones? Un candidato culpable de genocidio, o de crímenes de lesa humanidad, y donde no se ha hecho justicia. ¿Cómo se arregla esa situación? Todavía no le veo solución”, rechazó.

El informe de la CIDH

El Informe que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), leyó este miércoles ante el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA), sirvió para desenmascarar al régimen de Daniel Ortega, en opinión de Velásquez.

“Este informe tiene una contundencia mayor que los anteriores, porque asigna las responsabilidades de la masacre, y habla del terrorismo de Estado que se está ejerciendo en Nicaragua. Esto es importante porque le quita la máscara al Gobierno de Nicaragua”, dijo Velásquez, al ser entrevistado en el programa de TV Esta Noche, que transmite Canal 12.

El embajador opina que “en Nicaragua, lo que hemos tenido es el Gobierno de una minoría violenta y armada, que secuestró al pueblo de Nicaragua. A través de este informe, y de la presencia de los organismos internacionales que verifican los Derechos Humanos, emerge cada vez más claramente el perfil de esa situación que venimos padeciendo en Nicaragua; le quita la máscara completamente al Gobierno de Ortega, y establece responsabilidades. Como dijo la embajadora de Argentina, hay que someterlos a la justicia. Que se haga justicia”, recalcó.

Su análisis de la sesión en Washington, es que hubo un pronunciamiento a favor del pueblo de Nicaragua, y hubo una condena de la represión. “Cuando hablas de represión, automáticamente está hablando de violaciones de Derechos Humanos por parte del Gobierno”.

El Gobierno rechazó frontalmente el informe y acusó al organismo de no ser objetivo. “Es un informe apresurado y carente de objetividad. Se requiere de tiempo, imparcialidad y de una actitud profesional para informar con aproximación a la verdad de lo que realmente ocurre en Nicaragua”, dijo el canciller Denis Moncada Colindres, durante una intervención ante el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA), con sede en Washington.

Antes de su participación, el secretario ejecutivo de la CIDH, el brasileño Paulo Abrao, confirmó que 264 personas han muerto y más de 1.800 han resultado heridas en el país desde el inicio de las manifestaciones en abril.

Velásquez señala que a veces, las palabras que se pronuncian en los foros internacionales, “no tienen el mismo significado que le damos en la calle. Cuando hablas de represión, estás diciéndole al Gobierno: sos violador de Derechos Humanos, pero si decís ‘condenamos la violencia venga de donde venga’, estás diciendo ‘soy neutral en este caso, y no me estoy pronunciando por un lado por el otro’,”.

En ese mismo sentido, su colega, Norman Caldera, excanciller de la República, llamó la atención sobre el hecho que El Salvador, (con un Gobierno de izquierda que en otras ocasiones ha apoyado a la administración de Daniel Ortega), y en la anterior reunión de la OEA defendió al Gobierno de Nicaragua, se abstuvo de tomar la palabra en esta ocasión.

Honduras por su parte, habló en esta cita, pese a que en la reunión anterior no había hablado, mientras que el secretario general, Luis Almagro, “tomó una posición bastante más firme que en las reuniones anteriores”. Lo demás prácticamente se mantuvo igual. “Tal vez diría que México no redujo tanto su postura y su fortaleza como teníamos esperado que hiciera en base al cambio de Gobierno, y eso lo anotaría como un plus”, señaló.

Velásquez ve “diferentes intensidades en la participación: Canadá, Chile, Costa Rica y Argentina, son intensas, sin embargo, la participación de Honduras, y la nula presencia del Caribe angloparlante también es bien decidora. Lo que nos hace ver es la fractura que está sufriendo la organización desde hace rato”, reveló.

El 'despertar' de Almagro

Almagro
El secretario ejecutivo de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro. Cortesía | OEA | Confidencial

Según el criterio del excanciller Norman Caldera, el problema de Luis Almagro es que él se ve como la figura para convencer al Gobierno de que acepta realizar elecciones transparentes y democráticas.

“Tal vez él había estado resistiendo los impulsos de su propia gente, de tomar una posición más fuerte para no echar a perder ese rol en el que él se ve como el gran componedor de la parte electoral, y de lograr un proceso limpio en Nicaragua, para hacer el cambio de Gobierno”, añadió.

Si eso es cierto, Almagro tenía dos opciones: la que él implementó por considerarla segura, y otra, que no lo llevaba a ningún lado, y consistía en ponerse a vociferar contra el Gobierno, pero el nivel de contundencia de los informes de la CIDH, lo obligó a salirse de su esquema, y dejar de lado el plan que tenía, para tomar la posición que tomó en la reunión de este miércoles.

“Si Almagro repite palabra por palabra lo que dice el Informe de la CIDH, y se asienta en esa posición, pierde totalmente las posibilidades de ser un componedor desde el punto de vista del Gobierno, que lo vería como un enemigo, ya no imparcial, y él tiene que buscar cómo posicionarse en imparcialidad para ser aceptado, para que no lo rechacen”, recomendó.