Economía

Desaceleración del consumo tiende a estabilizarse con inyección de remesas familiares

Economía “aterriza” sin fondos de Venezuela

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Inversión privada igual que el año pasado y hay más cautela en el Gobierno con el gasto público



En 2017, la economía nicaragüense se adaptó a la ausencia de los ingentes fondos provenientes de la cooperación venezolana. “La economía está entrando a un estado más ‘normal’, o sea, sin el efecto de los recursos de la cooperación venezolana, que se distribuían de una manera bastante amplia”, dijo Juan Sebastián Chamorro, director ejecutivo de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), al ser entrevistado para el programa Esta Semana que se transmite por Canal 12.

Funides presentó la pasada semana su tercer Informe de Coyuntura Económica (ICE) 2017, en el que refleja su expectativa de que el PIB crezca 4.8 % en 2017, y 4.7 % en 2018; tasa que supera a la de la mayoría de países latinoamericanos, aunque Nicaragua sigue teniendo uno de los PIB per cápita más bajos de toda la región.

La ausencia de centenares de millones de dólares al año, que dinamizaban la actividad económica en el país, se tradujo en una desaceleración del consumo, que crecía “a tasas más rápidas que lo que está creciendo en este momento: a mediados de 2016, era de alrededor de 5.6 % a 6.0 %, y ha venido bajando al 4.4 %”, reveló.

El cálculo de la Fundación es que habrá “una especie de aterrizaje”, y el consumo se mantendrá creciendo entre 4.0 % y 4.5 %, producto de “un incremento fuerte de las remesas en los últimos tres meses del año”.

De paso, la red de más de 70 empresas que reportan información a Funides, confirman un incremento de las ventas a partir de octubre, “que cerró mejor de lo esperado, y que noviembre marchaba por la misma senda. Estos indicios nos ayudaron a visualizar que esta desaceleración ya no va a continuar”, añadió Chamorro.

La desaceleración también afectó la colocación de créditos, que está en 12 %, cuando estaba en 17 % el año pasado. “En 2015, los flujos de la cooperación venezolana comenzaron a disminuir; y hasta en 2016 se comienza a sentir la desaceleración, porque siempre hay una especie de rezago. Ahora estamos llegando a una especie de equilibrio, donde los depósitos crecen a 8.0 % de forma constante durante ya varios meses”, detalló.

IED también se ‘modera’

Funides constató que en 2017 también hay una desaceleración de la inversión privada, que podría concluir el año con cifras parecidas a las del año pasado, lo que se explica porque en 2015 y parte de 2016, hubo procesos de inversión en plantas industriales, como Cemex, Cargill y Lala, “de modo que causan un efecto estadístico, aunque también hubo una desaceleración natural de proyectos de inversión”, explicó el experto.

Chamorro señaló que “la inversión es uno de los pocos rubros que ha mostrado una ligera aceleración desde agosto pasado calculamos que tendrá un crecimiento del 3 % al 4 %, en este 2017. De continuar la tendencia, las inversiones extranjeras directas seguirán creciendo, pero a una tasa relativamente modesta”, sentenció.

Otro síntoma de la desaceleración es el menor gasto público, lo que Chamorro achaca a “una cierta cautela del gobierno en su gasto en general, cuando hace unos cinco años, el gasto se mantenía como proporción del PIB, o aumentaba levemente”.

En este 2017 se registra un aumento tanto del gasto corriente como del gasto de capital, pero a una tasa más baja que en años anteriores. “Incluso, ha bajado como proporción del PIB: estaba en 4.4 % el año pasado, y ahora está en 4.1 %”, detalló el director de Funides.

Asegura que también se observa “un poco más de cautela en el gasto del INSS. Nuestras proyecciones del déficit del INSS han sido revisadas, y creemos que serán menores: unos C$ 1,900 millones, en vez de los C$ 2,100 millones que habíamos proyectado”.

Esta desaceleración de la actividad económica también llevó consigo una desaceleración de los ingresos tributarios, “que crecían 11 % a estas fechas del año pasado, y ahora andan alrededor del 7 %”, reveló.

A pesar de esa “observación detallada de los gastos, y cautela”, Chamorro asegura que “la ejecución del PIP ha sido relativamente alta en la mayoría de las instituciones públicas a lo largo de los últimos cinco años. La ejecución de los programas de inversión pública en el MTI, con el ministro Martínez, era particularmente alta: arriba de 95 %”, recordó.

La política afecta clima de inversión

La más reciente Encuesta de Confianza de los Empresarios (ECE) muestra que “el clima de inversión se mostraba alto, de hecho bien alto, en abril de 2016, y a partir de entonces baja bruscamente por problemas políticos, según las respuestas de los empresarios. Luego fluctúa a lo largo de las siguientes encuestas”, detalló.

El economista señala que “el resultado todavía es positivo, lo que significa que el empresario todavía se siente optimista con el clima de inversión, porque los factores positivos todavía son mayores que los negativos… aunque el balance es bastante inferior a lo que habíamos visto en abril de 2016”.

En el lado ‘positivo’ de la balanza se menciona el incremento de la demanda externa a sus productos, por el aumento de las exportaciones, mientras en el otro extremo, se enlista el entorno político y el costo de la energía.

En el terreno de la institucionalidad como prerrequisito para el desarrollo, Chamorro recordó que “desde 2011, hemos venido planteando en el Informe de Institucionalidad Económica, la importancia de fortalecer la institucionalidad. No solamente la electoral, sino toda la institucionalidad, en función del desarrollo de la economía”.

En ese sentido, mencionó las palabras del presidente de la Junta Directiva de Funides, Gerardo Baltodano, cuando habló de las carencias y los desafíos de nuestros procesos electorales, en especial el más reciente, que terminó en violencia.

“Cuando [Baltodano] habla de ‘proceso viciado’, se refiere a una serie de factores que desmotivaron la participación, algo que las autoridades también han reiterado, así que insistió en la importancia de que la Misión de Observación de la OEA, planteara la necesidad de una reforma a la Ley Electoral, para que se den las condiciones apropiadas y que fomente la participación ciudadana, que es un síntoma de una falta de confianza”.

Más competencia, para reducir costos de energía

Otro factor en el que habrá que trabajar mucho es el de la energía, al que considera “un tema bastante complejo con aristas técnicas y políticas, que hay que ver desde un punto de vista integral. No es solo una cuestión de tarifas y subsidios, sino tratar de resolver el problema principal, que es el alto costo de la generación de energía, que se traslada a la matriz productiva, y nos hace poco competitivos”.

Hay varias opciones para bajar esos costos, comenzando por “reducir las pérdidas, que son bastante altas, si se consideran los estándares internacionales”.

En el tema de los subsidios, Chamorro insiste en que “las tarifas sociales deben mantenerse. Es importante proteger a los que menos tienen, con una tarifa especial, que en el caso de Nicaragua protege a quienes consumen hasta 150 Kwh, aunque en la mayoría de países que tienen una tarifa social, anda alrededor de 100 a 110 Kwh”, especificó.

“La focalización también es importante para proteger a quienes realmente necesitan un apoyo social. De todos modos, insiste en que “para reducir estos costos, se deben introducir temas de competencia, y no hemos visto procesos de licitación pública internacional para nuevos generadores grandes”.

Agenda de cambio estructural: ¿cómo crecer al 8 %?

Funides, en conjunto con la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua (APEN) y  el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), ha seguido trabajando una propuesta de transformación productiva, para generar tasas de crecimiento de 8 % y más y planean presentar en los próximos meses, “propuestas concretas y específicas a la Comisión de Exportaciones”, dijo Chamorro.

Explicó que tienen que ser muy específicos en esas propuestas, por lo que están refinando una lista de productos, servicios, turismo, call centers, productos agroindustriales, que el país puede potenciar para aumentar su matriz exportadora.

“Con la estructura actual de 20 a 30 productos que exportamos, no vamos a ‘comprar’ crecimiento en el mediano plazo. Necesitamos inversiones nuevas, arriesgadas; necesitamos instrumentos financieros; inversionistas con más apetito por las cosas nuevas, las transformaciones”, enlistó.

Recordó que el 60 % de la población tiene menos de 30 años, y hay “una efervescencia de emprendedurismo. La tecnología se mueve muy fácilmente ahora. Podés hacer una app, un programa, un producto… ahora es mucho más fácil de lo que podía ser para nuestra generación”, señaló.

“Necesitamos desarrollar conciencia de la importancia de generar una nueva economía, porque así como vamos, básicamente vamos a tener más gente migrando. Las remesas van a aumentar, pero no vamos a tener una base productiva más amplia. Así como estamos, con esta estructura y con las inversiones actuales, no lograremos crecer al 8 %”, sentenció.