Economía

Actividad turística cierra 2020 “drásticamente disminuida” en Nicaragua

Empresarios turísticos demandan al Gobierno de Nicaragua “voluntad para reactivar el sector” ya que sus ingresos registran una caída de 65.8%.

El sector turismo en Nicaragua cerrará este 2020 con los números más negativos de los últimos cinco años. La Cámara Nacional de Turismo de Nicaragua (Canatur) señala que las actividades turísticas se vieron este año “drásticamente disminuidas” por el paso de la pandemia de la covid-19, sumado a los dos años de recesión económica que arrastra el país.

Antes de que iniciara la crisis sociopolítica de 2018, el turismo era uno de los sectores de más aporte para la economía del país, ya que generaba casi medio millón de empleos directos e indirectos, colocándose como un “dinamizador” clave de la economía, refiere Canatur.

Sin embargo, según las proyecciones de la Cámara, los ingresos generados por el sector, estimados en 176.2 millones de dólares,  tendrían una disminución del -65.8% respecto al año 2019 y un -68% frente a lo que se había proyectado para este año.

Además, señalaron que la ocupación hotelera fue solo del 14%, lo cual representa un -65% respecto a 2017, año previo al inicio de la recesión económica que continúa enfrentando el país. Las ventas en restaurantes, apuntan los empresarios, también cerrarán el año con -30% comparado con el 2019.

Canatur, a través de un comunicado, advirtió que la reactivación del sector solo podrá darse con “voluntad política” del Gobierno de Nicaragua, pues señalan que ciertas medidas gubernamentales han impedido que este se normalice.

Empresas cerraron “en algún momento” de 2020

La presidenta de Canatur, Lucy Valenti, presentó este lunes un estudio, que realizaron en septiembre pasado, donde indica que se recogió una muestra de 290 negocios turísticos, entre estos: hoteles, restaurantes, agencias de viajes y turoperadoras. 

La mayoría de los negocios consultados por Canatur, con el apoyo de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), fueron micros y pequeñas empresas con un 92.1%, indicando que el 56.9% de estas tuvo que cerrar operaciones “en algún momento” de 2020 ante el impacto de la covid-19.

Entre los más afectados con los cierres temporales en 2020 estuvieron las agencias de viaje y turoperadoras, pues un 76.8% dijo haber cerrado.

En el caso de los negocios dedicados a dar alojamientos el 57.5% indicó también que cerraron en algún momento de 2020, mientras que la medida de cierre en las empresas que ofertan alimentos y bebidas solo se dio en un 45.4%.

Los agremiados de Canatur señalan que la mayor afectación que tuvieron las agencias de viajes y turoperadoras y, por ende, quienes ofertan servicios de alimento y alojamiento, fue que “al cierre del año las líneas aéreas no han reiniciado sus operaciones en el país, afectando con ello la posibilidad que el turismo internacional y regional pueda paulatinamente reactivarse”.

La Cámara critica que, mientras en Centroamérica todas las líneas aéreas han vuelto a su trabajo, aumentando incluso sus frecuencias de vuelos y abriendo nuevas rutas, en Nicaragua únicamente Avianca y Conviasa están trabajando de forma regular”.

Canatur apunta que en Nicaragua “no ha sido posible normalizar la operación aérea que ofrezca la suficiente cantidad de asientos para reactivar el turismo debido a que el Gobierno impuso medidas de difícil cumplimiento para las líneas aéreas”.

Entre las medidas criticadas por Canatur están la realización de la prueba de covid-19 a las tripulaciones de las líneas aéreas y que estas además deben hacerse cargo de recibir las pruebas de coronavirus de los pasajeros y enviarlas con 36 horas de anticipación al Gobierno, para que éste, posteriormente, autorice el ingreso. 

Las afectaciones generadas por la poca fluidez de la operación aérea, indica la Canatur, “se puede resolver rápidamente si, tan solo, las autoridades gubernamentales revisan y adoptan medidas similares a las de los demás países de la región”, pues apuntan que “para normalizar la operación aérea en Nicaragua solo se requiere de la voluntad política del Gobierno”. 

Ingresos por ventas en picada 

Los ingresos por ventas -según Canatur– también mostraron “una importante reducción”. En el primer semestre de 2020 hubo una caída del 47.7% frente al mismo período de 2019.

Sumado a lo anterior, Nicaragua registra su tercer año de disminución en su ingreso de turismo internacional. Canatur apunta que en 2018 el turismo internacional representó un 32.6%, en el 2019 desmejoró a 29.5%, y en 2020 el país cerrará solo con un 12.4 %.

El ingreso de turistas, según la proyección de la Cámara, cerrará 2020 con 503 428, lo cual representará un -61% con respecto a 2019, que registró oficialmente 1 295 218 turistas.

Los empresarios del sector apuntan que durante este 2020, ante la falta del turismo internacional por el impacto de la pandemia, los negocios no operaron a su máxima capacidad, reportando una ocupación de solo el 8.5% de las camas, el 9% de los cuartos y, durante los fines de semana, el 42% de mesas utilizadas.

Las empresas turísticas señalan que en este 2020 han tenido que recurrir, mayormente, a implementar estrategias como disminuir las horas de trabajo (57%), despedir personal (45.4%), rotación vacacional (33.6%), ajustes de salario o reducción de salario (21.8%), entre otras.

Los agremiados de Canatur indican que dependerá de las decisiones del Gobierno “que los puestos de trabajo que aún existen en la industria se mantengan y que más puestos de trabajo se puedan rescatar”.

Funides proyectó que este año cerraría con al menos 43 000 nuevos desempleados, sumando así en estos tres años de recesión económica más de 200 000 personas sin empleo.

Medidas de urgencia

Ante ese contexto, la Cámara Nacional de de Turismo resalta que lo primero que necesitan es que “el Gobierno asuma su rol de facilitador y adopte las medidas necesarias para permitir la reactivación”.

Además enumeran algunas medidas que inician con la reactivación de la operación aérea, armonización de medidas de bioseguridad, costos y pruebas, respecto a las del resto de Centroamérica solicitadas por las líneas aéreas, para que esto “facilite el turismo intrarregional”.

Los representantes de la Cámara de Turismo señalan que “los altos costos de las pruebas y el tiempo previo para viajar con las que son requeridas desincentivan el turismo centroamericano”. A la vez instan a  la adopción de “medidas de apoyo financiero que remedien la falta de acceso de las MiPymes al financiamiento que tanto necesitan”.  

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