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EE.UU. a Ortega: “es el comienzo, no el final de sanciones”

Daniel Ortega y Rosario Murillo antes de la caravana militar a Masaya, con la que el 7 de julio reemplazaron la caminata conmemorativa del repliegue de 1979 a Masaya. EFE/Bienvenido Velasco

El Gobierno de Estados Unidos volvió a condenar la violencia en Nicaragua y señaló al Gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo como responsable de los “parapolicías” (también llamados paramilitares), que “han tratado en forma brutal a su propio pueblo”, pero también advirtió que las sanciones impuestas desde Washington continuarán.

Esto es solo un comienzo, no un final, de posibles sanciones”, aseguró la Casa Blanca, y recordó que Francisco Díaz, Fidel Moreno y Francisco López fueron sancionados con la Ley Global Magnitsky por abusos contra los derechos humanos y corrupción. Asimismo, señaló la decisión de retirar los vehículos donados a la Policía Nacional que fueron usados para perpetrar la represión.

La Oficina de la Secretaria de Prensa de la Casa Blanca emitió una declaración luego de que Ortega brindara una declaración a la cadena Fox News, el canal de cabecera del presidente Donald Trump.

“Estados Unidos condena enérgicamente la violencia en curso en Nicaragua y los abusos contra los derechos humanos cometidos por el régimen de Ortega en respuesta a las protestas”, dice la declaración. “Tras años de elecciones fraudulentas y la manipulación de las leyes nicaragüenses por parte del régimen –así como la represión de la sociedad civil, los partidos de la oposición y los medios independientes–, el pueblo nicaragüense ha salido a la calle para pedir reformas democráticas”, agrega.

La Casa Blanca condenó que la respuesta del régimen a esa demanda haya sido la violencia con “violencia indiscriminada”, con más de 350 muertos, miles de heridos y cientos de ciudadanos “etiquetados falsamente como ‘golpistas y terroristas’ que han sido encarcelados, torturados o que han desaparecido”.

Estados Unidos dijo “apoyar” al pueblo de Nicaragua, incluidos los miembros del partido sandinista, que piden reformas democráticas y el fin de la violencia. La Administración Trump sigue abogando por elecciones libres, justas y transparentes como “la única vía hacia la restauración de la democracia en Nicaragua”. Asimismo, dieron un espaldarazo a los obispos como mediadores del Diálogo Nacional.

“Estados Unidos está revocando o restringiendo los visados de funcionarios nicaragüenses y de sus familiares que sean responsables de la violencia policial contra manifestantes y autoridades municipales, cuando hayan apoyado la violencia parapolicial progobierno o cuando hayan impedido que las víctimas reciban cuidados”, refiere la Casa Blanca.

Según la Casa Blanca, el Gobierno de Trump “trabaja con socios regionales” en el tema de Nicaragua y pone como ejemplo la declaración de apoyo al pueblo de Nicaragua en la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA). También resaltan la resolución en el Consejo Permanente condenando la violencia, “apoyando el trabajo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para investigar la violencia y promover elecciones anticipadas”.

La Casa Blanca, en su recuento de su accionar, recordó que funcionarios de alto rango del gobierno, incluido el Vicepresidente Pence, el Secretario Pompeo y la Embajadora Haley, han señalado los abusos contra los derechos humanos en Nicaragua y han exigido públicamente que el régimen de Ortega ponga fin de inmediato a la violencia sancionada por el estado y perpetrada por la policía y las fuerzas parapoliciales.

“Estados Unidos continuará monitoreando de cerca la situación en Nicaragua y trabajará con la comunidad internacional para que rindan cuentas los responsables de la violencia”, promete Washington.