Política

Nicaragua se suma a Venezuela y Cuba, como naciones latinoamericanas de "régimen autoritario"

EIU: “Daniel Ortega permanece desafiante”

Daniel Ortega y Rosario Murillo

The Economist Intelligence Unit considera que en Nicaragua “las perspectivas para una solución negociada son sombrías”



La deriva dictatorial del Gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha llevado a que The Economist Intelligence Unit (EIU) incluya a Nicaragua entre las naciones del mundo con un “régimen autoritario”, listado que es integrado por países como: Corea del Norte, Siria, Rusia, Ruanda, Libia, China, y en Latinoamérica: Venezuela y Cuba. A la par, concluye que las perspectivas para una solución negociada a la crisis “son sombrías”, ya que “Ortega permanece desafiante” en el poder.

El índice de democracia de EIU —que pertenece al grupo británico de The Economist— coloca por primera a vez a Nicaragua en esa categoría. El país está en lugar 122 de 167. Naciones asiáticas y africanas como Jordania, Mozambique, Kuwait, Birmania, Mauritania, Níger y Comoras, están por encima de Nicaragua, entre los países con “régimen autoritario”.

Sobre la base de las puntuaciones, EIU clasifica a cada país en cuatro tipos de régimen: “democracia plena”, “democracia con defectos”, “híbrido” y “autoritario”.

“Nicaragua se mudó del régimen híbrido al régimen autoritario, sumándose a Venezuela y Cuba. El presidente, Daniel Ortega, ha estado en el cargo desde 2007, tiempo durante el cual ha consolidado su poder en todas las instituciones públicas. Sin embargo, incluso con un control tan fuerte del poder, Ortega se enfrentó en 2018 con la crisis política más desestabilizadora que Nicaragua ha visto desde la década de 1980”, resalta el documento, publicado este martes.

Explica que las protestas sociales se frenaron por “la agresiva estrategia de represión adoptada por las fuerzas progobierno”, lo que trajo “numerosas violaciones de derechos humanos”. Hasta la fecha hay 325 muertos confirmados, más de tres mil heridos, decenas de desaparecidos, más de 600 presos políticos y alrededor de 60 000 exiliados por la persecución política.

“Según el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, durante la crisis de las autoridades estatales violó el derecho a la vida, el derecho a la libertad de expresión, el derecho a la libertad y la seguridad, así como los derechos procesales”, señala el texto.

Aplazados en categorías

El índice de democracia se basa en cinco categorías: proceso electoral y pluralismo; libertades civiles; el funcionamiento del Gobierno; participación política; y cultura política. Nicaragua resultó aplazada en todas.

En un rango del 1 al 10, Nicaragua obtuvo 2.67 en proceso electoral y pluralismo; 1.86 en el funcionamiento del Gobierno; 3.89 en participación política; 5.63 en cultura política; y 4.12 de libertades civiles.

En total, Nicaragua alcanzó una nota de 3.63, la peor de los últimos años. En 2017 fue de 4.66; en 2016 de 4.81. La mejor clasificación del país fue en 2008 con 6.07, que la colocó como una “democracia con defecto”, en los siguientes años se mantuvo como un “régimen híbrido”, según el índice británico.

De las 167 naciones analizadas, 20 pertenecen al grupo de “democracia plena”; 55 tienen “democracia con defectos”; 39 son “regímenes híbridos” y 55 son “autoritarios”.

“Ortega permanece desafiante”

Para EIU, la creciente atención internacional a la crisis sociopolítica nicaragüense, ha llevado a Estados Unidos a “imponer” una serie de sanciones contra funcionarios del régimen, con la “esperanza de presionar al gobierno para que reinicie el Diálogo Nacional”.

Pese a las presiones internacionales, la publicación británica considera que “las perspectivas para una solución negociada son sombrías”, ya que “Ortega permanece desafiante” y considera la crisis como el resultado de un “intento de golpe”, por parte de la oposición política en connivencia con elementos extranjeros hostiles.

Resalta que Ortega también “se negó a renunciar o adelantar las elecciones previstas para 2021, aunque las encuestas muestran un fuerte apoyo para tal movimiento”.

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Daniel Ortega y Rosario Murillo junto al jefe de la Policía Nacional y consuegro, Francisco Díaz. Foto: Presidencia

En septiembre pasado, EIU publicó un informe en el que concluyó que la pareja presidencial no dejaría el poder antes de 2022, sin importarle al costo, “incluso si esto significa crear un atolladero (económico) al estilo de Venezuela”.

En esa ocasión, indicó que “la pareja presidencial ha adoptado un enfoque (de Gobierno) cada vez más autoritario”. “El control del señor Ortega estará determinado por el papel de las fuerzas de seguridad del país. Actualmente, Ortega ejerce una influencia significativa sobre la Policía y el Ejército, con aliados del presidente que ocupan puestos clave en ambas instituciones”.

Costa Rica, la cara amable

En su publicación, la compañía británica resalta que Latinoamérica es la “región más democrática del mundo en desarrollo”, pero que en 2018 sufrió otro año de deterioro democrático. “A nivel mundial, solo Europa occidental y América Latina registraron descensos este año”.

Destaca que los problemas con la democracia se deben al empeoramiento de los puntajes para: proceso electoral y pluralismo, funcionamiento del gobierno y libertades civiles. El puntaje general de la región cayó de 6.26 en 2017 a 6.24 en 2018.

“De los 24 países de América Latina y el Caribe rastreados en nuestro índice de democracia, 13 vieron una mejora en sus puntuaciones a partir de 2017, mientras que los 11 restantes sufrieron deterioros. La región cuenta ahora con dos “democracias plenas”, 14 “democracias defectuosas”, cinco “regímenes híbridos” y tres “regímenes autoritarios”, según la publicación.

Subraya que “notablemente, dos países vieron cambiar sus clasificaciones: Costa Rica y Nicaragua. En el lado positivo, Costa Rica pasó de una democracia defectuosa a una democracia plena, uniéndose a Uruguay como la única otra nación latinoamericana en esta categoría. La mejora se debe a un mayor apoyo público a la democracia, que mejoró sus puntuaciones en participación política y cultura política”.