Política

The Economist Intelligence Unit prevé que la dictadura se mantendrá en el poder hasta 2022

EIU: Ortega, “vulnerable” a sanciones de EE. UU.

Publicación británica advierte “un alto riesgo de fracturas dentro del régimen si las condiciones económicas o políticas empeoran”



El único punto vulnerable del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo es su exposición a las sanciones de Estados Unidos, destaca en su último informe The Economist Intelligence Unit (EIU), que mantiene su pronóstico de que el FSLN no dejará el poder antes de 2022, aunque eso signifique “el descenso de Nicaragua a un atolladero al estilo de Venezuela”.

EIU, que pertenece al grupo británico de The Economist, indica que la pareja presidencial “ha adoptado un enfoque cada vez más autoritario” y “robustecido” su —ya fuerte— aparato de seguridad estatal.

Como en informes anteriores, la EIU proyecta que el gobernante FSLN se mantendrá en el poder hasta 2022 y “más allá”, aunque aclara que su pronóstico puede fallar ante el endurecimiento de las sanciones estadounidenses contra el régimen.

“La escena política es altamente volátil y existen riesgos sustanciales para nuestro pronóstico. Una de las principales vulnerabilidades del régimen de Ortega es su exposición a las acciones de los Estados Unidos”, subraya el informe.

Recuerda que la administración estadounidense ya ha sancionado a altos rangos dentro del Gobierno, incluyendo a la vicepresidenta y primera dama. En su última ronda de sanciones, la semana pasada, el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos sancionó a Laureano Ortega Murillo, hijo de la pareja presidencial, y al Banco Corporativo SA (BanCorp), brazo financiero del régimen.

Sanciones y fracturas internas

EIU menciona también la aprobación, en diciembre pasado, de la Nica Act, que amenaza con sanciones individuales a funcionarios del régimen, así como condicionamientos de préstamos al Gobierno por parte de instituciones financieras internacionales como el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

“Asumimos que el gobierno de Nicaragua podrá garantizar financiamiento de fuentes alternativas, como el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE). Sin embargo, hay un grave riesgo para este supuesto dado el aumento del aislamiento regional y global de Nicaragua”, advierte el informe.

EIU puntualiza que en el caso de una escalada significativa de las presiones políticas y económicas, el control de Ortega sobre el poder “estará determinado por el papel desempeñado por las fuerzas de seguridad del país”.

En ese sentido, recalca que Ortega “ejerce una influencia significativa” sobre la Policía y el Ejército Nacional. “Altos oficiales militares han sido aplacados con el acceso a activos comerciales”, subraya la publicación, que añade: “Aunque hasta ahora esto ha sido suficiente para asegurar la lealtad de las fuerzas de seguridad, existe un alto riesgo de fracturas dentro del régimen si las condiciones económicas o políticas empeoran”.

Un fallido diálogo nacional

Respecto a las negociaciones entre el Gobierno y la Alianza Cívica, la EIU detalla que existen “formidables” barreras para “cualquier progreso en el diálogo”, ya que hay una “aguda” desconfianza mutua. “La mayoría de los líderes de la oposición creen que los Ortega solo están jugando para ganar tiempo, no están negociando de buena fe. La AC insiste firmemente en que no negociará el resto de la agenda, a menos que el gobierno demuestre la voluntad de implementar los acuerdos ya alcanzados”.

“En una línea similar, es muy probable que los Ortega vean a la AC como una punta de lanza de los esfuerzos de la comunidad internacional —particularmente los EE.UU.— para destituirlos, y duden de la sinceridad de las intenciones de sus oponentes”, añade.

Delegados de la Alianza Cívica en la mesa de negociación, reunidos este 23 de abril en el Cosep. // Foto: Carlos Herrera

La publicación británica resalta que las “perspectivas de un compromiso político permanecen distantes”, ya que la oposición tiene “poca” influencia política, y el Gobierno carece de “voluntad” para emprender una reforma democrática seria. “Dado el secreto extremo en el que operan, es imposible saber si el señor Ortega y la señora Murillo están realmente comprometidos a negociar una solución a la crisis de Nicaragua, especialmente si eso significa que deben renunciar al poder”.

Negociar con partidos políticos

“De hecho, parece que los Ortega se están moviendo en una dirección que no permitiría que se produzca un compromiso político. El 11 de abril, un diputado del gobernante FSLN proclamó que el Gobierno no toleraría las demandas de la oposición para una revisión completa del Consejo Supremo Electoral (CSE)”, indica el documento.

La EIU resalta además que han “han surgido indicios de que el gobierno pronto podrá transferir todo el proceso de diálogo a la Asamblea Nacional y negociar algún tipo de cambio electoral con los partidos políticos minoritarios —cuya oposición es en gran parte nominal— representados allí, excluyendo a la AC de cualquier otra función”.

Prevé que el régimen seguirá “un proceso de negociación bifurcado”. “El gobierno continuará hablando con la AC sobre la implementación de los dos acuerdos iniciales, mientras que los problemas de justicia y reparación para las víctimas de la represión se resquebrajan”.

El informe advierte que aunque Ortega ceda “concesiones electorales”, estás serían “superficiales” y como un gesto para con la oposición y la comunidad internacional, ya que el régimen “mantendría el control” sobre el CSE, el poder judicial y otras instituciones claves.

“La ausencia de una solución negociada mantendrá el statu quo político, ya que el régimen de Ortega continúa controlando todas las palancas del poder. Actualmente asumimos que, como los esfuerzos para efectuar un cambio de régimen no producen resultados, la oposición se desgastará gradualmente, lo que permitirá un proceso de normalización política, y por extensión, la normalización económica, en el mediano plazo”, augura EIU.