Confidencial

El arte de convertir “basura” en muebles

María José Rojas rescata todo aquello que nosotros consideramos basura. Los productos hechos a base de vidrio, telas y metales que para nosotros ya dieron su vida útil son la materia prima de su negocio. Desde hace dos años, esta joven emprendedora dirige Mün, una innovadora empresa dedicada al diseño y fabricación de mobiliario producido a partir de materiales reciclados. De dicha iniciativa también se desprende Elementary, un estudio/galería donde esta arquitecta y otros artistas nacionales exhiben sus productos de manera colectiva.

La aventura empresarial de esta chavala comenzó en la universidad. Como estudiante de arquitectura, debía presentar un proyecto que pudiese competir en el Programa de Emprendedores de la Universidad Americana (UAM). Con otros tres compañeros ideó un negocio ficticio similar a su empresa actual, en el que cada uno se dedicó a rescatar madera, periódico, papel y metal. Ella no sabe con certeza por qué escogió el último material, pero asegura que visitar una chatarrera, descubrir piezas, comprarlas sin saber qué uso les daría y desarrollar su creatividad fue lo que más le gustó del proceso.

Así, lo que empezó como una asignación académica se convirtió en un hobby. Mientras trabajaba medio tiempo en Toolbox, el estudio de su hermano mayor y quien también se dedica a la arquitectura, se enfocó en diseñar imoliliario (como lámparas, mesas, sillas, esculturas, entre otros) con material reciclado. “Me dio la pauta para hacer lo mío. Veía que a la gente le gustaba mucho mi producto, lo compraba y pagaba por mi ingenio y el tiempo que le dedicaba a esto. Estaban muy felices de hacerlo porque conseguían piezas únicas con historia. Supe que era un proyecto rentable”, relata la empresaria.

El primer paso: alzar vuelo

Un año después de graduarse, María José se separó de su hermano e instaló su propia empresa. Aunque ambos se dedican a la arquitectura, él se enfoca en diseño gráfico y 3D, y ella en la fabricación de muebles. La separación de negocios resultó beneficiosa, pues muchas veces trabajan como una sola propuesta con servicios complementarios. Así lo hicieron cuando Katia Cardenal, reconocida cantante de trova, les encargó montar una escenografía singular para el concierto que brindó en el Teatro Nacional, en homenaje a Silvio Rodríguez.

“Sí es cierto que estás en un espacio enorme, pero la idea era promover un concepto de ‘guitarreada’. Mi hermano trabajó la parte visual (dirección de iluminación, videomapping y producción) y yo en los muebles. Trabajamos en los colores y las luces del escenario, utilizamos piezas muy contemporáneas y funcionales, algo diferente a lo que se observa en este tipo de eventos. Creamos un ambiente acogedor para los músicos y queríamos que el público sintiera que estaba en un espacio íntimo”, explica.

Estos jóvenes habían trabajado juntos en otros proyectos, pero era la primera vez que Toolbox y Mün se fusionaban para diseñar una escenografía. Para ella fue un reto diferente y estresante. Después de todo, tenían que trasladar mobiliario de un punto a otro sin que se dañara, colocarlo en el escenario, adaptarlo a la dinámica de los artistas, coordinarse con los técnicos del Teatro Nacional, desmontar y trasladar todo a su lugar original en sólo tres días. “Vos tenés una visión de lo que podrían ser las cosas, pero debés tomar en cuenta cómo lo verá el público desde la platea o los balcones. Fue una experiencia rápida y cansada, pero enriquecedora”, reconoce.

Una fase de prueba y error

Artículos decorativos elaborados a base de vidrio reciclado. Foto: Cortesía.

La experiencia de dirigir una empresa también ha sido provechosa para María José. Ha tenido que lidiar con la falta de experiencia que implica emprender un proyecto nuevo, creer que está haciendo lo mejor y fallar. Aprender a pedir ayuda y aceptar consejos de su familia, amigos o de sus mismos trabajadores ha sido clave para ella. También ha descubierto que ser líder no se trata sólo de impartir órdenes, sino de ser lo suficientemente flexible como para escuchar a los demás.

Esta emprendedora considera que la mano de obra nicaragüense es capaz. “Hay mucha gente que quiere trabajar. A veces te encontrás lo contrario, seamos honestos. Otros tal vez no te captan la idea pero te preguntan. Cuando te encontrás ese tipo de gente, que tiene la disposición de aprender, es importante retenerlos. A veces uno es muy técnico. Puedo decir que quiero los productos de cierta manera y mis trabajadores me explican que no se puede hacer como yo digo, pero me dan sugerencias”, explica.

María José prioriza formar un personal que no se sienta inferior porque una mujer le indique cómo hacer su trabajo. Ya se ha topado con este perfil de trabajadores, pero también ha descubierto a otros que aceptan su guía y le brindan retroalimentación, pues tienen una formación más empírica que ella. La mayoría de sus colaboradores se especializan en metalurgia, carpintería y electricidad, y desarrollan proyectos específicos en el taller que comparte con su padre, en Carretera Norte. Saber identificar quiénes son mejores para ciertas tareas también ha sido parte de la experiencia.

Facturar, pagar impuestos y la renta de un local, manejar personal, relacionarse con clientes, buscar materiales y nuevos proyectos, todo ha sido un período de prueba y error en el que ha contado con el asesoramiento de su madre, quien funge como socia de la empresa en el área administrativa. Esta joven asegura que su empresa no fue rentable en un comienzo. Sin embargo, el apoyo de sus padres ha sido clave para no rendirse. También buscó capacitación con el programa Technoserve, así pretende comprender mejor el aspecto financiero de una empresa.

Esta arquitecta también ha vencido las dificultades sociales que el emprendimiento conlleva, y que muy pocos comparten con sus homólogos. “Probablemente no te pagás durante muchísimos meses. Te sentís presionado porque tal vez tus amigos están comenzando a ganar y comprarse cosas. De repente decís: ¡puchica! No tengo riales y estoy trabajando un montón, no me estoy pagando. Pero después las cosas van saliendo bien. Estás trabajando por lo tuyo, entonces no importa si no ganás al comienzo”, expresa.

Crear a partir de desechos

La decoración del concierto de Katia Cardenal en el Teatro Nacional fusionó los talentos de Jemax Luna y María José, quienes se han desarrollado en distintos ámbitos de la arquitectura. Foto: Cortesía.

Como empresa, Mün se especializa en dos ramas: una es el diseño de muebles con materiales reciclados. La otra es la ejecución de proyectos de construcción y remodelación. Recientemente, María José compartió con sus seguidores de Facebook el nuevo diseño del módulo que Hertz posee en el Aeropuerto Internacional Augusto C. Sandino, un proyecto que será construido por el arquitecto Juan Agudelo. También se ha encargado del rediseño de las instalaciones de Papa Otto, en Invercasa, y de iniciativas mucho más complejas, como la ambientación de casas particulares.

Los cursos que tomó en Kassel (Alemania), una ciudad conocida por su arte contemporáneo, y en Oaxaca (México), donde aprendió técnicas para fundir y soplar vidrio, le han servido como referencia para desarrollar nuevos proyectos enfocados en la manipulación de materiales. Empezó recolectando piezas de metal en chatarreras, ahora le pide a sus amigos y clientes llevarle objetos de vidrio que ya no utilicen. La tienda Jincho también le brinda retazos de tela que sobran en el proceso de producción de ropa.

De esta manera, María José logra fusionar textil, vidrio y metal en una sola propuesta. “Uso cosas que aparentemente llegaron a su vida útil y creo otras completamente nuevas. Son únicas, contemporáneas y funcionales. Lo más bonito es que podés ver que tienen historia. Con los metales, por ejemplo, encontrás piezas bastante oxidadas. Lo que hago es aplicar un tratamiento para que ese proceso no continúe, esto resalta más su color y textura, te permite ver el paso del tiempo en el objeto, como el paso del agua en el metal que ya existía”, explica.

Según la arquitecta, el metal y el vidrio pueden resultar materiales muy fríos si se presentan individualmente. Para hacer que sus muebles luzcan más acogedores, los combina con madera. Si quiere resaltar color, los fusiona con textiles. Para ella no se trata de casarse con un solo material, sino de buscar el equilibrio con todos los elementos con los que experimenta. “Siempre trabajamos con materiales tradicionales, pero tratamos de llevar la marca del reciclaje a un punto muy estético. La meta es que el cliente se impresiona por la manera en que podés revivir una pieza”, asegura.

Visite el fan page de Mün Design Studio aquí. La dirección del local es: Viejo Santo Domingo. De ECAMI 1 1/2 cuadras abajo (hacia los obeliscos), 1/2 cuadra al Sur. No. 32.