Confidencial

El desfile de chinas

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Cuando Joaquín iba a nacer, el dilema más grande que teníamos su papá y yo era ¿quién lo va a cuidar cuando tenga que regresar al trabajo? En mi caso tuve la gran suerte de tener una sola china TODA mi vida, la Juana. Esa maravilla de mujer empezó a trabajar cuando nació mi hermana mayor y es el día de hoy, y ahí sigue y todavía me dice “mi niña”. Entonces cuando estaba embarazada rezaba por encontrarme a una ‘Juana’ para Joaquín pero es hoy y todavía la sigo esperando.

En mi casa, en menos de dos años, han desfilado 8 chinas, una de ellas estuvo 2 días y se fue 😦

La primera que tuvimos llegó un día después que Joaquín nació, recomendada por mi suegra, antes de cumplir la semana dijo que se sentía enferma y que iba a llamar al novio para que la llevara al doctor…. Nunca más regresó.

La segunda llegó desde Boaco, esta solo estuvo una noche y se fue porque le ofrecieron otro trabajo, no valía la pena retenarla porque no seguía las instrucciones que le dábamos para cuidar al bebé.

La tercera fue Aracelly, estuvo tres meses, y una semana antes de que yo regresara al trabajo agarró sus cosas en la noche y sin decir nada desapareció, al día siguiente ya no la encontramos. Por mucho tiempo este fue el misterio de la china desaparecida, hasta que un día me chateó preguntándome como estaba Joaquín y pidiendo disculpas por haberse ido así.

La cuarta nos duro un año, pero era ENCABE, vivía metida en pleitos, llegaba cachimbeada, se enfermaba cada 15 días y estoy segura que alguna vez llegó de goma o todavía medio bola, en fin. Quería a Joaquín y eso era lo que me importaba. A ella traté de retenerla, le di regalo del Día de las Madres, de Navidad, de Año Nuevo y la llevaba al doctor cuando se enfermaba. Trataba de llamarle la atención de buena manera, pero aún así se ponía encachimbada y amenazaba con irse “Si me va a tratar así mejor ya no sigo doña Mariana”, decía. Entonces ya me ponía yo a endulzarle el oído para bajarle el indio.

Después de un año y cuando empezó a descolgar el teléfono de la casa y a apagarme la cámara de vigilancia a propósito (¡Si! Tengo cámara de vigilancia en mi casa) supe que era hora de despacharla. La búsqueda para reemplazarla no ha sido fácil, entre ella y la que está ahora hubo 3 más, una que se dormía sentada, otra que no sabía ni cambiar pañales y la tercera que era una maravilla de persona y que quería que durará lo que me duró a mi la Juana, pero salió con panza dos meses después de haber empezado a trabajar y decidió no seguir más 😦

Ahorita vamos por la china número 8 y hasta ahora parece que le importa su trabajo, aunque ya empezó a llegar tarde y no tiene ni un mes. Pero como la esperanza es lo último que se pierde, todavía sueño con encontrar una ‘Juana’ para Joaquín, que lo quiera, lo cuide, y no se me robe la ropa, ni el papel higiénico.

Si a ‘chinas’ se refiere el asunto un consejo les puedo dar: si les pasa las mías y tienen más ‘rotación de personal’ que un call center no escriban en facebook que buscan ‘china’, es frustrante ver como le dan like a tu post ó te escriben “yo también necesito una, si encontrás me pasás el contacto”. Mi última experiencia me enseñó que es más eficaz una cartulina en la aguja del residencial que un post en FB. Les aseguro que con la cartulina van a tener de donde escoger, aunque eso no quiere decir que vaya a quedar como mi ‘Juana’.

Texto de Mariana Rivas.


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