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El exilio nica llora en Costa Rica al Carazo masacrado

El ambiente gris y lluvioso de este lunes en San José maximizaba en la catedral el ambiente sensible y conmovido de los caraceños en la misa

San José, Costa Rica-. Johana Acevedo llora frente al retrato de su sobrino. La imagen de Luis Fernando Acevedo Obando fue colocada en una cerca de la Plaza de la Democracia en San José, Costa Rica, adonde decenas de nicaragüenses exiliados se congregaron bajo una persistente llovizna este lunes para rendir tributo a las víctimas de la masacre cometida hace un año en el departamento de Carazo por policías y paramilitares de la dictadura Ortega-Murillo.

Johana, la tía, lleva rato hundida en la fotografía del joven. Las lágrimas se mezclan con las gotas de lluvia que le humedecen el rostro. Viste una camisa con una leyenda que reza: “Carazo azul y blanco. 08 de julio de 2018”. Es la fecha fatídica, la jornada violenta que trastocó a la familia Acevedo. La mujer afirma con aplomo y rabia que esa camisa no la hubiese podido usar hoy en Nicaragua, porque seguramente la habrían apresado.

🔴 A un año de la masacre de Carazo, nicaragüenses exiliados en Costa Rica 🇨🇷 realizan un homenaje a las victimas. 38 personas que murieron producto de la violencia policial y paramilitar el 8 de julio de 2018…

Posted by Confidencial on Monday, July 8, 2019

“Uno no se puede poner esta camiseta allá (Nicaragua), decir azul y blanco porque te meten a las cárceles”, dice Johana Acevedo. Transgresiones parecidas realizó su sobrino desde abril de 2018, cuando se rebeló contra el gobierno Ortega-Murillo. Los retos del joven a la dictadura le costaron la vida, al igual que las 38 personas asesinadas hace un año en Carazo por el ataque combinado de policías y paramilitares. Las muertes de ellos continúan en la total impunidad, y por eso los nicaragüenses exiliados en la capital josefina demandaron justicia este lunes.

“Duele mucho. Hay muchas madres que están sufriendo. Hay demasiado luto”, dijo Johana a Confidencial. “Haber asesinado a tantos seres inocentes, haberle volado balas incluso  a quienes salieron a la esquina de su casa, no se vale. No hay justicia, el gobierno no responde, no dice nada… está impune. Estamos como que fue ayer el asesinato de mi sobrino. Se siente la desolación, la tristeza”.

Antes de que Johana llegara a la Plaza de la Democracia, participó en una misa en homenaje a las víctimas de la masacre de Carazo. La eucaristía fue celebrada en la catedral metropolitana de San José, un imponente edificio neoclásico y barroco, que está enclavado en el centro de esta capital repleta de nicaragüenses exiliados por la crisis. El templo estuvo lleno de nicas que portaban distintivos azul y blancos: cintillos, pulseras, banderas, camisetas y pancartas que repetían “Carazo azul y blanco”.

El ambiente gris y lluvioso de este lunes en San José maximizaba en la catedral el ambiente sensible y conmovido de los caraceños en la misa: Clavaban la mirada en la Santísima Trinidad pintada en el techo de la iglesia, mientras devolvían la atención a los retratos de sus familiares asesinados, que eran alumbrados tenuemente por veladoras al pie del altar mayor.

“Recordamos a los hermanos que ofrendaron su vida para que en Nicaragua haya libertad y se respeten los derechos humanos. Para que tengamos el derecho a decidir libremente”, dijo de forma tímida Otoniel Saborío, quien tras la “Operación Limpieza” dejó su natal Santa Tereza, en Carazo.

“La paz es con hechos”

La eucaristía la presidió el misionero redentorista Roger Martínez, un sacerdote que afirma haber sido agredido en Diriamba junto a los obispos y el nuncio vaticano por turbas sandinistas un día después de la “Operación Limpieza” en Carazo. Martínez es joven, de homilía directa y sin ambages. Para catalogar de dictadura al gobierno Ortega-Murillo lo hace sin rodeos, al igual que critica el discurso oficial “de paz”, en especial el de la vicepresidenta Rosario Murillo, quien este lunes destiló más cinismo sin asumir responsabilidad en la sangría de Carazo…

“Esta fecha memorable cuando Jinotepe fue liberada del odio, de la perversidad, de la criminalidad y se reinstaló el amor y la buena voluntad, la fraternidad”, sostuvo la vicepresidenta y vocera de la dictadura. Al sacerdote Martínez no le sorprenden tales declaraciones.

“El mismo gobierno habla de la paz, y hasta lo firma en un documento, pero un papel se elimina; lo podes quemar, lo podes engavetar… la paz es con los hechos. El gobierno habla de paz pero por otro lado sigue persiguiendo, secuestrando a la gente”, criticó el joven sacerdote. “Quisiera que ellos comprendieron que la paz es que dejen de estar hostigando. Que respeten los acuerdos y lo que el pueblo quiere. El pueblo quiere manifestarse, marchar, y elecciones adelantadas. Esa es la verdadera paz. El gobierno sale diciendo la paz, el amor y la reconciliación pero se queda en pura en palabras”.

Gonzalo Carrión, defensor de derechos humanos exiliado en Costa Rica, señaló que la masacre de Carazo fue una de las más graves durante al rebelión de abril. “Esa operación fue con métodos de guerra”, resaltó.

Al finalizar la misa, no hubo gritos pidiendo justicia en la catedral. En silencio, y apenas habiendo lugar para rápidos abrazos, los familiares levantaron los retratos de sus víctimas y las trasladaron a la Plaza de la Democracia. Las colocaron en la cerca en la que Johana Acevedo se puso a llorar frente al retrato de su sobrino. A lado de la mujer hay otros exiliados que, también, lloran al Carazo masacrado bajo la llovizna.

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