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El ideal de Sandino agoniza en Nicaragua

“El General de Hombres Libres” le llamamos. Eso ha quedado guardado en algunos libros, no en la conciencia de los nicaragüenses

Siempre me he sentido identificado con los ideales del general Augusto C. Sandino (Niquinohomo, 1985) y he admirado la lucha que emprendió por tener una patria libre de la invasión extranjera, particularmente la ejercida por Estados Unidos durante la primera mitad del siglo XX. La de Sandino fue una lucha por la dignidad, la libertad y el derecho a la autodeterminación de los pueblos en todo el continente americano.

Por esto, no me sorprende que la convicción de un solo hombre influera en la obra de un grupo extranjero de alto recorrido como lo es Quilapayún, una banda chilena de música folklórica que formó parte de la Nueva Canción Chilena durante la década de 1950 y que sigue vigente hasta la fecha. Ellos le dedicaron el tema más hermoso que he escuchado sobre el inolvidable General de Hombres Libres.

El álbum titulado La revolución y las estrellas (también conocido en francés como La Revolution et les Etoiles) es el décimo octavo álbum de estudio oficial de la banda, publicado en 1982. En este disco aparece el tema Retrato de Sandino Con Sombrero. En aquel entonces, Chile todavía estaba bajo el régimen militar criminal de Augusto Pinochet.

Les comparto la lírica de aquella canción, en este día en que conmemoramos el 82 aniversario de su fallecimiento.

Retrato de Sandino Con Sombrero
Quilapayún
Desiderio Arenas / Letra, Eduardo Carrasco / música

Cuentan que taciturno y oscuro,
como tallado en madera,
como fundido en volcán,
era Sandino y que de lejos
a veces se confundía
con la quietud del breñal.
Cuentan que se educó en la intemperie
y que a las bestias del monte
copió su forma de andar;
ahí fue que ejercitó la mirada,
la calma, la ligereza,
la agilidad del jaguar.

Allá va
el general,
rayo de luz sobre el trigal.
Allá va
el general
como una estrella sobre el mar.

Hosco como la greda reseca,
como una piedra oxidada,
huraño como el carbón,
así creció Sandino en la lluvia,
templando en la tierra antigua
sus dedos de labrador.
Supo que aquellas tierras que hería
con sus dos manos hermosas
y aladas de sembrador
eran un territorio cerrado,
la jaula donde dormía
gorriona con su gorrión.

Viendo que el monte no se movía,
partió Sandino hacia el monte
una mañana de abril.
Desde las minas de San Albino,
su azada de hierro dulce
se convirtió en un fusil.
Cuentan que fueron miles entonces
los que se alzaron del miedo
al ver pasar su perfil:
así, Sandino entró a la memoria
de América, la morena
quiero decir, mí país.

Luego de escuchar esta canción, me da una profunda tristeza observar a mi país y verme envuelto en enormes escalofríos, que nacen al ver cómo la gente pierde su dignidad y se vende o le rinde pleitesía al extranjero o al que tiene el capital en sus manos, que es quien manda en realidad desde que América fue invadida.

Con la instalación del neoliberalismo capitalista que se disfraza de forma habilidosa de lo que sea en la política, reiteramos cómo el dinero ahora vale más que la vida humana, los ecosistemas o la propia dignidad. Es como si hubiesen nacido de las tripas de Nietzche o Hitler. La mayoría quiere montarse en la ruedita de giro permanente en el mismo sitio y en clara involución. La espina dorsal de los menos favorecidos resulta ser el camino predilecto para alcanzar estatus, dinero y poder.

La historia se repite 

Desde tiempos ancestrales, han existido en nuestra América tres indiscutibles elementos que subsisten hasta el día de hoy: un invasor extranjero (o en los últimos 50 años, el capital extranjero), un vende patrias nativo (burgueses o pobres) y toda una inmensa mayoría sometida.

La retórica revolucionaria en pleno 2016 no es más que un sofisma en Nicaragua. Coquetea con izquierda o derecha en total obediencia a los intereses mezquinos de individuos adeptos a la iglesia del becerro de oro.

No desconozco los logros de la Revolución, y algunos aciertos de este proceso, pero no puedo cerrar los ojos ante lo que ocurre en la actualidad. Debemos reconocer que la historia ha visto nacer un neo-feudalismo elegantemente vestido de falso desarrollo y progreso. Tenemos micro-soberanías dentro de nuestra soberanía, compradas para hacer uso de lo que nosotros conocemos como República o cosa pública para propósitos de enriquecimiento privado.

No estoy en contra de la inversión extranjera, siempre y cuando esté dentro de los términos correctos e idóneos para el bien de la mayoría. Muchos en este país avanzan de rodillas, como lastimeras criaturas amorfas, sin rostro ni conciencia, traicionando a sus coterráneos por migajas o por obtener la simpatía de estos seudo-dioses de vida trivial, con piel de plástico y estatus perecedero.

General Sandino, ¿usted luchó para ver a su pueblo sometido por algunos nativos y extranjeros, bajo la fuerza débil del capital? Este útlimo nunca superará la fuerza indestructible de las verdaderas convicciones y la esencia humana.

La verdad es que lo dudo, pero esa es nuestra realidad.

Me da nostalgia escuchar esta melodía sobre el valiente General Sandino cantada por la conciencia combativa de América y ver a mi gente de rodillas tratada como ciudadanos sin alma, tal y como se consideraba al indígena hace unos pocos siglos.

“El general de hombres libres” le llamamos. Ya eso ha ido quedando guardado en algunos libros, poesías o canciones, pero no en la conciencia de mucha gente.

Y para finalizar, cito algunas frases del General:

“Yo no estoy dispuesto a entregar mis armas en caso de que todos lo hagan. Yo me haré morir con los pocos que me acompañan porque es preferible hacernos morir como rebeldes y no vivir como esclavos.”

“El hombre que de su patria no exige un palmo de tierra para su sepultura, merece ser oído, y no sólo ser oído sino también creído.”

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