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Cierra El Nuevo Diario: suspende ediciones impresa y digital

"El Nuevo Diario, al igual que el diario La Prensa, han sido objeto de un boicot aduanero arbitrario e ilegal" del Gobierno de Ortega, denuncia PEN

El diario de circulación nacional El Nuevo Diario anunció, a la medianoche de este viernes, que deja de circular a partir de la fecha, debido a “dificultades económicas, técnicas y logísticas, que hacen insostenible su funcionamiento”. Horas más tarde, confirmó a sus periodistas y demás colaboradores que el cierre afecta las ediciones impresa y digital.

El aviso ocurre en medio de la crisis sociopolítica y económica que enfrenta Nicaragua, caracterizada por la represión y el estado policial de facto impuesto por  la dictadura orteguista, que incluye el ahogamiento y asedio contra la prensa independiente, incluyendo el bloqueo de materias primas para la impresión.

El periódico capitalino de franquicia internacional Metro, distribuido de lunes a viernes por El Nuevo Diario, también anunció que deja de circular.

Ambas publicaciones son distribuidas por Editorial Nuevo Amanecer, propiedad del grupo financiero Promerica, de capital nicaragüense, que la adquirió en mayo de 2011, tras una crisis económica que casi conduce al cierre de El Nuevo Diario, próximo a cumplir 40 años.

Periodistas y personal de ambas publicaciones confiaron a CONFIDENCIAL que el anuncio les tomó por sorpresa a través de las redes sociales. Aunque el cierre de las publicaciones se ha temido desde hace varios meses, la confirmación hasta ahora solo ha sido vía comunicado, y se confirmó horas después.

Más de 15 meses de bloqueo

El Gobierno de Ortega, a través de la Dirección General de Aduanas, mantiene retenidos desde hace un año el papel, tinta y otros materiales a Editorial Nuevo Amanecer, así como al Grupo Editorial La Prensa, que distribuye el diario La Prensa y Hoy.

Aduanas empezó a bloquear las materias primas desde el 6 de septiembre de 2018, “sin ninguna justificación legal o administrativa”, y el ocho de julio pasado entregó apenas un 20% del papel retenido y una parte de otros insumos, según Editorial Nuevo Amanecer.

“Después de casi 40 años de estar informando sin interrupciones a la sociedad nicaragüense”, suspende esa labor a partir de hoy (27 de septiembre), debido a las circunstancias económicas, técnicas y logísticas adversas que enfrenta.

La organización PEN Internacional lamentó y condenó el cierre de El Nuevo Diario y su periódico asociado, Metro. “El Nuevo Diario, al igual que el diario La Prensa, han sido objeto de un boicot aduanero arbitrario e ilegal por parte del Gobierno de Daniel Ortega, que hace 15 meses impuso restricciones a la importación de papel, tinta y otros insumos indispensables para la publicación”, recordó.

En un editorial publicado en la edición digital y su última portada impresa, la Junta Directiva del periódico informó: “Estamos conscientes de la importancia de El Nuevo Diario como medio de comunicación clave en la cobertura periodística de varias etapas relevantes en la historia reciente de Nicaragua, desde su fundación en mayo de 1980 hasta hoy”.

En julio pasado, El Nuevo Diario ya se había visto obligado a cambiar el formato del periódico de estándar a tabloide para sobrevivir un tiempo más.

La retención de materia prima hizo que El Nuevo Diario dejara de circular los fines de semana desde diciembre pasado y redujera a ocho su número de páginas.

En diciembre de 2018, la retención de papel también hizo desaparecer al periódico popular Q’Hubo, que también pertenecía a Editorial Nuevo Amanecer; mientras La Prensa y Hoy han optado por reducir el número de sus páginas.

Desde septiembre del año pasado, el Gobierno de Ortega mantenía retenido el 100% de la materia prima de El Nuevo Diario y La Prensa, principales medios escritos independientes de Nicaragua.

Aduana no se ha referido a esa denuncia ni a dos resoluciones del Tribunal Aduanero y Tributario Administrativo de Nicaragua, en la que admite tres recursos de apelación presentadas por Editorial Nuevo Amanecer en la que ordena la entrega de las materias primas retenidas.

El Gobierno ya se había comprometido a liberar las materias primas de medios de comunicación independientes en marzo pasado, en unos acuerdos firmados con la opositora Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, en el marco de las negociaciones para superar la crisis y que el mandatario dio por concluido de forma unilateral el 30 de julio pasado.

La política gubernamental hacia los medios de comunicación en Nicaragua también ha hecho desaparecer varios programas televisivos, un canal de televisión cuyas instalaciones permanecen ocupadas por la Policía Nacional, y al menos dos emisoras han sido saboteadas en repetidas ocasiones.

El asedio de la Policía y grupos oficialistas han llevado al exilio a por lo menos 90 periodistas, según la Fundación Violeta Barrios de Chamorro, que entre abril de 2018 y agosto de 2019 registró al menos 1080 casos de violación a la libertad de prensa, incluyendo agresiones, censura, amenazas y asesinato, entre otros.

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