Emergencia Coronavirus

El paciente en “seguimiento responsable”, a quien el Minsa nunca llamó

A “Aldo” nunca le llamaron para saber cómo estaba; su testimonio refleja las contradicciones sobre “seguimiento” del Minsa a casos sospechosos de covid

“Eso es todo, estoy pegado”, fue lo primero que pensó “Aldo”, de 28 años, al escuchar el diagnóstico de “neumonía atípica” que le leyó una doctora del Hospital Amistad Japón Nicaragua, de Granada. De inmediato supo que era parte de las “estadísticas maquilladas” de covid-19 en el país.

Pese a que tomó todas las medidas de prevención, “Aldo” se contagió en su trabajo. El contacto con la gente es parte de su día a día, como encargado de atención al cliente en una cadena de supermercados.

El viernes 29 de mayo empezó a sentir dolores musculares, pero pensó que era cansancio. Al día siguiente se le sumó dolores de cabeza y mareos, perdió el olfato, el gusto y empezó a tener diarrea. Al hacer el recuento de los síntomas no quiso alarmarse, tampoco esperar. Decidió ir al área de Emergencia Covid-19 habilitada en el hospital de Granada. Se fue directo, porque todos síntomas apuntaban a que era covid-19.

En el hospital le hicieron una revisión. Tenía fiebre de 39 grados y su saturación de oxígeno en 89, baja porque el nivel establecido como regular es entre 95 y 100. Estos dos síntomas hicieron necesaria una radiografía de tórax, que mostró que sus pulmones estaban inflamados y tenían cúmulos solidificados de flema.

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La radiografía que le hicieron a Aldo mostraba flema solidificada en sus pulmones

“Neumonía atípica” tratada como covid-19

“Después de todos los estudios que me hicieron el diagnóstico fue neumonía atípica”, dice “Aldo”, quien asegura que en su historial médico no hay registros de problemas respiratorios, más que una gripe o resfriado común.

A pesar de los síntomas, las pruebas y los resultados de la radiografía, a “Aldo” le negaron en todo momento que él estaba contagiado con el nuevo coronavirus. “La doctora que me atendió me dijo que estábamos en el contexto de una pandemia, pero que no me alarmara, que no era esa pandemia lo que me estaba atacando a mí. Me dijo que era una neumonía que andaba dando en la población… es irónico porque tenía los síntomas de covid, me atendieron en el área covid y me hicieron los estudios de covid”, detalla.

La “neumonía atípica” es uno de los diagnósticos con los que el Ministerio de Salud de Nicaragua encubre los casos positivos y fallecimientos por covid-19 en el país. Fuentes médicas, consultadas por CONFIDENCIAL, han corroborado la orden de asignar otros problemas respiratorios en diagnósticos y actas de defunción por covid-19.

“Yo le hice la pregunta a la doctora, ‘¿por qué si dice que no es coronavirus me está dando el tratamiento para coronavirus y me manda a cuarentena?’ Porque me mandaron 14 días a cuarentena, aislado en mi casa, con mascarilla y el tratamiento que ellos me daban. Lo que la doctora me respondió es que eso era todo lo que me podía decir, que era una neumonía atípica”, cuestiona “Aldo”.

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Constancia de “neumonía atípica” y orden de reposo po 14 días que le entregaron a Aldo en el hospital de Granada.

Ningún “seguimiento responsable”

“Seguimiento responsable y cuidadoso” y “resguardo domiciliar” son dos términos que el Ministerio de Salud usa en cada uno de sus reportes sobre el avance de covid-19, para referirse a los casos sospechosos. “Aldo” asegura que tal cosa no existe. Al hospital solo fue dos veces, el día uno, que lo diagnosticaron y enviaron a casa con tratamiento, y el día dos, que tuvo que ir de emergencia por una crisis.

“Nunca, nunca me llamaron para saber cómo estaba (…) yo no tuve ningún tipo de seguimiento del hospital, en ningún momento, no me llamaban, no me escribían, nada”, reprocha sobre el discurso estatal.

Al tercer día, tras vivir una crisis alérgica, provocada por una Ibuprofeno que tomó para el dolor, la familia decidió buscar ayuda con un especialista privado, un neumólogo que había asistido a un amigo de la familia que también se había contagiado.

El médico privado se encargó de monitorear el avance de “Aldo”, también le asistió en las crisis que experimentó durante algunas de las noches más difíciles. Le escribía a diario para saber cómo había pasado la noche y como se sentía, todos los días le decía que le “iba ganando”.

A pesar de lo fuerte que el tratamiento podía resultar, el especialista le recomendó seguirlo, aunque lo complementó con otros medicamentos de venta libre que aliviaron algunos de los síntomas.

Efectos de la covid-19 en núcleo familiar

Las orientaciones cambiaron la rutina de la familia de “Aldo”. Todos tuvieron que dejar la casa, solo su mamá se quedó para acompañarlo. Los dos acordaron estrictas medidas de precaución para que su mamá, hipertensa, no se contagiara.

“Aldo” no podía salir de su habitación y su madre no podía entrar a menos que fuese estrictamente necesario. La comida se servía en cubiertos descartables, todo lo que él tocaba o utilizaba se tenía que desinfectar en el momento.

Cuando el resto de la familia se enteró del contagio de “Aldo” y que su mamá lo estaba asistiendo, le prohibieron a su mamá que llegara a casa de la abuela.

“Es un golpe duro emocionalmente, es desgastante, frustrante… Yo soy alguien querendón, cariñoso y no poder abrazar, besar, tocar o siquiera ver a mi familia fue de las cosas más duras de todo esto”, agrega.

La improvisada área de emergencia covd-19 habilitada en un estacionamiento del hospital de Granada

De alta, con más reposo y medicina

Transcurridos los 14 días de “reposo” ordenados, “Aldo” regresó a la improvisada área de Emergencia covid-19 habilitada en uno de los estacionamientos del hospital de Granada.

Le hicieron una revisión de rutina y le dieron “de alta”, a pesar de que nunca estuvo hospitalizado y de que solo era un “sospechoso” más en las estadísticas del Ministerio de Salud.

A pesar de que aún persisten algunos síntomas como el mareo y las náuseas “me dieron de alta, me dijeron que ya estaba bien, que ya podía seguir con mis labores, pero me dieron cuatro días más de reposo, no entiendo”, reclama.

Además de extenderle el reposo por cuatro días, le dieron otra medicina “para las fiebres y el dolor” en el cuerpo que aún sentía. El nuevo fármaco solo empeoró los síntomas, por lo que el neumólogo privado le recomendó dejar de tomarla, desde entonces los malestares han disminuido.

Acabado el reposo adicional, algunos síntomas persisten, y otros han surgido. Uno de los medicamentos recetados en el hospital le provocó una arritmia cardíaca, y aún se cansa con facilidad, tiene náuseas y recientemente tiene catarro. Ahora, afirma, deberá buscar atención y tratamiento por su cuenta, porque oficialmente pasó de ser un paciente en “seguimiento responsable y cuidadoso” a “recuperado”.

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