Nación

Decenas de miles marchan para conmemorar el mes de la matanza ordenada por el comandante

El rugido de León: “¡Qué se vaya Ortega!”

Manifestación León Nicaragua

Las cuadras leonesas se volvieron una marea azul y blanco que celebró la nueva liberación de la ciudad universitaria. Hubo también caravana en Managua



Vestida con un cotona blanca con el escudo de Nicaragua al centro, Francis Batres, una maestra leonesa se reunía con otros miles de habitantes de León, la ciudad universitaria y considerada hasta ahora bastión del FSLN, a marchar para exigir la salida del poder del presidente Daniel Ortega. “Aquí salimos todos a la calle porque es demasiado el maltrato y el abuso del Gobierno de Daniel Ortega”, dijo.

La cotona tenía bordada la frase “este es mi escudo”, porque, según Batres, su cuerpo es su única arma contra los golpes orteguistas.

Poco antes de las tres de la tarde los manifestantes seguían llegando y llenado la Avenida Pedro Arauz Palacios, donde iniciaba la marcha para conmemorar a las víctimas de la masacre de abril. “Las calles son del pueblo”, coreaban.

“El pueblo está pidiendo que liberen nuestra nación, te lo dice la Gigantona y su enano cabezón”, repetían unos copleros, mientras decenas de miles de ciudadanos de León y ciudades vecinas marcharon por las
calles de la “ciudad universitaria”.

“Eran estudiantes, no eran delincuentes”, era uno de los gritos que mas repetían los asistentes.

Mayra Gutiérrez, de 73 años, dice que desde que tiene memoria escribe poemas. En un cuaderno negro, que mostraba a los jóvenes, tenía anotados varios de ellos. Muchos, dedicados a la lucha estudiantil.

“Vine desde lejos para apoyar a estos jóvenes valientes que están luchando por una Nicaragua mejor”, comentó.

Ella dice que Ortega debe dejar el poder. “Nicaragua, como decía Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, volverá a ser República”, insistió.

Cuando la marcha pasó enfrente del CUUN-León, decenas de jóvenes gritaron: “que se vaya Ortega”, “que vuelva la autonomía universitaria”.

“Un bastión del pueblo”

Alan García, un estudiante de la UNAN-León, dijo que aunque esta ciudad ha sido históricamente un pueblo sandinista, eso ya cambió. “Aquí hay mucha gente sandinista, pero no somos orteguistas, ellos han matado nuestros ideales”, declaró.

Cristina Zambrana, una joven del Barrio Sutiaba de León, insistió que todas las miles de personas que salieron a las calles exigen la renuncia de Ortega.

“Nos duelen tantas muertes de nuestros hermanos y aunque hemos sido un pueblo sandinista, también somos un pueblo que combatimos contra las injusticias”, manifestó.

Zambrana cree que el diálogo debe ser “transparente”, porque el pueblo demanda “que encuentren a los culpables de tanta masacre”.

Sutiaba se levantó

Francisco Javier González dice que el pueblo de León está rugiendo. “Aquí ya no queremos saber nada de Ortega y su gobierno corrupto”.

La multitudinaria marcha finalizó el recorrido en el barrio indígena de Sutiaba. En la plaza, frente a la iglesia, cientos empezaron a llegar y a ondear sus banderas.

“Viva León jodido”, coreaban los manifestantes mientras una pantalla gigante reproducía imágenes de las diversas marchas realizadas en distintas ciudades del país.

Aracely Cruz, una joven universitaria de 30 años, cuenta que decenas de jóvenes fueron atacados en abril por las turbas orteguistas.

“Nos cansamos y el pueblo está aquí en Sutiaba para decirle a Daniel Ortega que no tenemos miedo, que ya no queremos que siga matándonos”, indicó.

Exigen su renuncia

Ana Valle, del “Movimiento Universitario 19 de abril”, estimó que más de 12 mil personas se congregaron en Sutiaba, pero fueron muchos más los que salieron de sus casas “a exigir justicia”.

“Sabemos que estamos en tregua, pero no dejaremos las calles, porque se tiene que parar la represión y se tiene que encontrar a los culpables de asesinar a nuestros compañeros”, sentenció.

“Honor y gloria a los héroes y mártires del 19 de abril estamos aquí rindiendo”, declaró el constitucionalista Gabriel Álvarez, uno de los organizadores de la marcha azul y blanco.

La voz de los campesinos

El líder campesino Medardo Mairena asistió a la marcha y dijo estar “orgulloso” de haberle dicho a Ortega en su cara “que se vaya”.

Decenas de jóvenes aplaudieron a Mairena durante su discurso. Bailaron, cantaron y saltaron en el primer día de tregua tras un mes de protestas en Nicaragua.

“Aquí luchamos por un país con igualdad de derechos. Que se respete la vida humana y nuestros derechos constitucionales”, declaró.

Dijo que permanecerán “firmes en los tranques exigiendo justicia por nuestros hermanos caídos”.

“Gracias a los jóvenes por sentar a Ortega en el banquillo de los acusados, gracias a su esfuerzos, a su lucha”, insistió.

“A Ortega le llegó su final”, concluyó. “Que se vaya”, “que se vaya”, gritaron los asistentes.

CIDH visita León

“No hay misterios, vengan a poner su denuncia”, instó Francisco Eguiguren, uno de los relatores de la delegación de la CIDH que visitó León.

Aunque no quiso dar mayores detalles, dijo que ya han recolectado diversas denuncias. Explicó que reciben información tanto del Estado como de la sociedad civil pero trabajan con “hechos comprobados y no con rumores”.

La delegación de la CIDH que visitó León, incluía a Edison Lanzas, Relator Especial de Libertad de Expresión. Mencionaron que visitarían hospitales, universidades y medios de comunicación como Radio Darío que fue quemada durante las protestas.

Aníbal Toruño, propietario de Radio Darío, contó que se reunió con los representantes de la CIDH. “Visitaron nuestra emisora quemada y les contamos que estamos transmitiendo desde algún lugar de León”, precisó.

“Durante la reunión les presentamos pruebas y se sorprendieron a ver lo que hemos vivido, creo que ellos sabrán recopilar todos los atropellos que hemos vivido los periodistas todo este tiempo”, explicó.

Homenaje a jóvenes asesinados
Manifestación León Nicaragua
El arte como mensaje, como arma, como medio, como memoria y como sentido. Siete ‘arquitectos autoconvocados’ se dieron cuenta que ellos también tenían mucho qué decir y mucho que aportar, de modo que se dieron a la tarea de elaborar un homenaje.

El resultado “fue una instalación, una estructura efímera”, detalló la arquitecta María Aparecida Argüello, para recordar a cada una de las víctimas de la violencia irracional ordenada por Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo para reprimir a los ciudadanos que les muestran la puerta de salida.

El proceso fue doloroso, porque tuvieron que documentarse revisando las páginas de medios como el diario La Prensa, o el diario digital Confidencial, para asegurarse de incluir a todos los caídos, y anular la posibilidad de añadir un rostro de alguien que estuviera vivo.

Argüello recuerda que “el primer grupo era de 39 personas. Luego se juntaron nueve rostros más, entre ellos la policía, el periodista, la otra persona que murió en un accidente (Spiegeler), y todos los que fuimos perdiendo en el proceso de lucha”.

“Se incluyó a todos los caídos: policías, periodistas, personas que apoyaban al movimiento y no estaban atrincherados, otros que fueron asesinados, personas que han sufrido accidentes, como Eduardo, cuyo trabajo apreciamos mucho”, detalla su colega Heiker Palacios.

Por su diseño, la instalación puede seguir creciendo, pues “cada elemento es un hexágono, como un rompecabezas. Tristemente, vamos perdiendo personas cada día, así que irá creciendo y moldeándose”, añade Argüello.

Palacios explica que tuvieron que efectuar un trabajo exhaustivo de verificación de cada rostro. “Fue un proceso de reflexión, doloroso, leer nombres, cómo morían, y por eso, esto es también un llamado a que no haya impunidad, aparte de ser un homenaje a todos los que han caído”.

Además de mostrar los rostros de los asesinados, algunos hexágonos funcionan como espejos, de modo que cuando el observador se asoma a él ve su propio rostro. El mensaje es claro: “Tratamos de crear un espacio de reflexión que diga que los muertos pudimos -y podemos- ser nosotros”, detalló Palacios.

Dado su carácter ‘efímero’, la estructura será desmontada de la rotonda Jean Paúl Genie, donde decenas de cruces recuerdan a las víctimas, y se trasladará donde haga falta. Les encantaría ponerla en el espacio vacío que queda entre las mesas del diálogo, pero no saben si será posible.

Que lo intenten. Si un veinteañero le dijo en su cara a Daniel Ortega que se vaya del país, ¿por qué los espíritus de las víctimas no se lo pueden demandar ellos también?