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El secreto de la cocina saludable

Cocinando en familia, con amigos o en clubes desarrollamos un paladar familiarizado con los sabores de nuestra tierra



La industria agroalimentaria internacional ha reemplazado paulatinamente platillos caseros y prácticas agrícolas sanas con productos confeccionados, listos para calentar en microondas. Por otra parte, el incremento de cadenas de restaurantes de comida rápida generó una mayor industrialización en la producción de alimentos.

Hace poco entré a una venta popular en Managua y observé cientos de productos como estos. De ellos, sólo los helados y las rosquillas eran nacionales. Los demás eran artículos ultra-procesados en paquetes, bolsas o envases. También es cierto que, a nivel mundial, el movimiento “farm to fork” (de la finca a la mesa, en español) se ha fortalecido y ha llegado a Nicaragua. Muchos se han dado cuenta que entre menos procesada está nuestra comida, mejor es para nuestra salud.

Hoy día, es cada vez más frecuente encontrar personas que desean alimentarse bien para sentir más energía, proteger su salud, reducir riesgos de enfermedades crónicas y, por qué no, verse mejor. En lo personal, me gusta que mi comida sea naturalmente deliciosa y sé que para garantizar mi bienestar, no es necesario sacrificar el sabor y el placer de comer. Algunos tiran la toalla sin siquiera intentarlo. ¡No nos demos por vencidos!

El secreto de armonizar ricos sabores e ingredientes naturales, sanos y sin aditivos, reside en la cocina. Les recomiendo planificar días o noches libres para cocinar en familia, entre amigos, o que formen clubs de cocina en los que sus miembros traigan algo hecho por sí mismos.

Cuando cocinamos en casa desarrollamos un paladar familiarizado con los sabores que existen en los alimentos nicaragüenses. Recordemos que al igual que los antiodixantes, los sabores de vegetales y frutas maduran con el tiempo, a medida que también lo hace la hoja de sus frutos o la semilla que hay en su interior.

Les recomiendo dar preferencia a los productos locales. Pueden empezar con un grano nuevo, un tipo de frijol distinto o algún vegetal que no hayan probado. Siempre se encuentran buenas opciones de recetas sanas, sea en escuelas de cocina o en la web. La gastronomía del Medio Oritente, del Mediterráneo o la nueva cocina latinoamericana son buenas opciones.

Algunos lectores de mi blog me han preguntado si ofrezco clases de cocina sana. ¡Claro que sí! De hecho, estamos empezando una nueva temporada a la que podrían inscribirse, para probar nuevas formas de cocinar. Estos cursos se enfatizan en el consumo de verduras y nutrientes que se encuentran en plantas, en lugar de carnes.

Se sabe que el consumo de fibra, vitaminas y antioxidantes que encontramos en nuestras plantas ayudan a bajar nuestros niveles de colesterol, mejoran la salud del intestino y el colon, mejoran la función del sistem inmunológico, la belleza de nuestro piel y nos protegen de algunos tipos de cáncer.

Sea tomando estos cursos o explorando por su propia cuenta, lo importante es que cocinemos de una manera diferente. Si sabemos qué contienen nuestras comidas y qué sabores derivan de los ingredientes naturales, nos acercamos más a un estado de salud óptimo.

¡Hasta la próxima!