Economía

Confianza en encuestas Inide-BCN se desploma, lectores de El 19 Digital: "yo soy del 4%"

“Empleo 96%”, ¿quién le cree?

Empleo

Economistas cuestionan estadísticas gubernamentales que incluyen como "empleados" a quienes trabajaron solo una hora a



Las ferias de empleo convocan a miles de personas que, currículo en mano, acuden a esos lugares con la esperanza de conseguir trabajo, del mismo modo que no es raro ver por las calles a ciudadanos caminando con un folder bajo el brazo, con copias y copias de su historia laboral, con certificados y diplomas incluidos.

La mayor parte de ellos regresa a sus casas sin conseguir nada. Quizás por eso a los mismos partidarios del Gobierno, que opinan en los foros digitales del medio oficial El 19,  les resulte tan difícil creer la estadística oficial que dice que el 96% de los adultos de este país tiene algún tipo de empleo.

Centenares de comentarios de los lectores del diario oficial El 19 Digital cuestionan la credibilidad y veracidad de los datos de la encuesta, al grado que algunos jóvenes escribieron, con ironía, “yo soy del 4%” (el ínfimo porcentaje de desocupados que según la encuesta existe).

empleo

En el informe presentado el lunes pasado por el presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), Ovidio Reyes, se asegura que la tasa neta de ocupación nacional al primer trimestre de 2017 se ubicó en 96%, mostrando un incremento de 1.7 puntos porcentuales respecto al primer trimestre de 2016; que la tasa neta de ocupación para los hombres fue de 96.4% y de 95.8% las para mujeres.

“La noticia que transmite el presidente del Banco Central es insólita: da la impresión que aquí solamente el 4% de la población económicamente activa no trabaja ni un solo minuto en el tiempo”, refiere Néstor Avendaño, presidente de Consultores Para el Desarrollo Empresarial (Copades), cuyos cálculos fijan en 8% el número de personas que no tienen trabajo alguno.

“¿Cómo vamos a hablar de 4% de desempleo abierto en este país? La afirmación del presidente del Banco Central es irónica”, insistió.

Su colega Adolfo Acevedo va un paso más allá, y cuestiona el hecho que no se conozcan las bases de datos recolectadas y procesadas por el Instituto Nacional de Información de Desarrollo (Inide), para producir esas estadísticas.

“Para recuperar algo de confianza en las cifras que publica, el BCN debería orientar al Inide que publique las bases de datos de la Encuesta Continua de Hogares (ECH) desde el IV trimestre de 2012 hasta el I trimestre de 2017, para evaluar la trayectoria del mercado laboral y la consistencia de los datos. Asimismo, el Inide debía publicar las bases de datos de la Encuesta de Medición del Nivel de Vida (EMNV) 2016”, demandó.

¿Y la “coyuntura” que can canceló la encuesta Fideg?

La decisión oficial de publicar el ‘Informe de Empleo’ al I trimestre 2017, basado en la Encuesta Continua de Hogares, contrasta con el aplazamiento de la Encuesta de Hogares para Medir la Pobreza en Nicaragua, realizada por la Fundación Internacional para el Desafío Económico Global (Fideg).

Fideg y la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (Cosude, que es quien financió la encuesta), alegaron que decidieron posponer la publicación de los datos de pobreza debido a “la coyuntura política actual”, y prometieron divulgarlos en una fecha aún no especificada.

Aunque los datos de esa encuesta no han sido revelados, una fuente diplomática vinculada a organismos internacionales indicó a Confidencial que la publicación de los datos de la encuesta fue cancelada por presiones directas del Gobierno, porque confirman y amplían las notorias diferencias que han existido entre las últimas mediciones de pobreza realizadas por el gobierno y las que hace Fideg. El año pasado, las encuestas de Fideg registraban un nivel de pobreza del 39% de la población, en cambio, las encuestas oficiales del Inide calculaban el 29%. Ahora, según la fuente, “mientras el gobierno redujo aún más la pobreza al 24.9%, en la encuesta de Fideg la pobreza no solamente no bajó, sino que aumentó por encima del 39%”.

El contraste entre la abrupta cancelación de la encuesta del Fideg, prevista para el 3 de agosto, y el anuncio del gobierno (cuatro días después), de unos alegres datos de empleo que no parecen concordar con la realidad, conspira contra la ya deteriorada credibilidad de las estadísticas oficiales.

BCN agrava el déficit de transparencia 

“Súbitamente, y sin cumplir con la obligación de publicar las bases de datos desde el IV trimestre de 2012, el Banco Central aparece anunciando cifras derivadas de la Encuesta Continua al I trimestre de 2017, y el Inide publica un “Informe de Empleo” en base, teóricamente, a dicha encuesta. Un representante del FMI solía decir que cuando alguien oculta algo, es porque tiene algo que ocultar”, sentencia Acevedo.

“La sugerencia a las autoridades sería: no publiciten cifras, publiquen las bases de datos. Publiquen los indicadores que han dejado de publicar, y más aún, permitan que salga a la luz toda la información pública (porque no es propiedad privada de los funcionarios), que han mantenido oculta hasta ahora”, expresó.

“La receta para recuperar la confianza en los datos oficiales es la misma de siempre: absoluta transparencia”, insistió Acevedo.

Para Avendaño, la decisión de publicar esa información que parece surgir de una nada inconsistente e indigna de confianza es cuando menos “cuestionable”.

“No podemos aceptar a ciegas los resultados, hasta que se pongan las bases de datos y uno pueda criticar el discurso político del presidente del Banco Central”, dijo Avendaño, añadiendo que si el gobierno quiere que le crean, debe entregar los datos para estudiar toda la información relacionada con la encuesta.

“Siempre he dicho que necesitamos los datos para poder pronunciarnos sobre un fenómeno económico. No vamos a transmitir o repetir los datos que diga el servidor público”, añadió.

Una hora de trabajo al mes

Según la información presentada por el BCN, “la tasa de subempleo a nivel nacional al primer trimestre de 2017 se ubicó en 42.6%, presentando una reducción de 3.9% con relación al primer trimestre de 2016”, lo que implicaría que el 53.4% restante tiene empleo.

Al igual que al determinar qué es pobreza general y qué es pobreza extrema, esos resultados (de ser ciertos) quizás podrían entenderse a la luz de lo que el gobierno definió como ‘empleo’. Y la definición no podría ser más ilustrativa.

Citando una resolución de la Organización Internacional del Trabajo, el Informe del Inide detalla que “para fines operativos, la noción de ‘algún trabajo’ debe ser interpretado como el trabajo de por lo menos una hora durante el período de referencia. Esto significa que la participación en una actividad económica por tan sólo una hora es suficiente para que una persona sea clasificada como ocupada”.

Según esa definición, la persona que lava ropa ajena –o lustra zapatos, o limpia un predio montoso, o se prostituye, o reparte volantes, o arregla una computadora- durante al menos una hora al mes, “trabajó” en ese periodo, y no es desempleado, sino subempleado, y cabe en el 96%.

Confrontado con esas definiciones, Avendaño hace notar que el presidente del Banco Central tampoco explicó detalladamente cómo se define qué es ser subempleado en Nicaragua, por lo que explica que existen dos situaciones que permiten incluir a un ciudadano en esa categoría.

La primera es que una persona trabaje menos de ocho horas diarias, según lo que estipula el Código Laboral, pero ese rango es tan amplio que “pueden ser 30 minutos, siete horas, una hora, cuatro horas, y después ya no trabajó”, cuestiona el experto.

Avendaño reclama que “se olvidó mencionar cuál es el total de horas hombre trabajadas por los subempleados, y ese total debió haberlo manifestado el presidente del BCN para saber el número de horas hombres que los subempleados no generaron ningún ingreso. Esas horas hombre sin trabajar, sí se pueden adicionar al 4% de la tasa de desempleo abierto que ofreció el BCN”.

A su juicio, “la tasa de desempleo global es mucho mayor al 4% que mencionó… el funcionario público para dar una apariencia política de una gran estabilidad laboral, de una gran capacidad de ingresos del país, y de pleno empleo”.

La otra manera en que se puede caer en la categoría de subempleado es trabajar ocho horas diarias, y recibir un salario menor que el salario mínimo legal. En este caso no se devenga suficiente ingreso, al recibir un salario ilícito, porque la Ley manda que nadie puede ganar menos que el mínimo legal.

“Esta otra persona tendría que trabajar más de ocho horas diarias para satisfacer las necesidades familiares, pero no por eso vamos a decir que está en pleno empleo: está explotado por el salario ilícito que devenga”, reclamó.

Yo soy del 4%”, “es un engaño

*Lectores de El 19 Digital reclaman que tasa de ocupación del 96% “es maquillada”, “no cierren los ojos , vivan la realidad”.

 

La noticia  “Un 96% de los nicaragüenses aseguran tener empleo” publicada en el medio oficial El 19 fue la cuarta con más interacciones durante la semana, en la fanpage del diario digital oficialista. De 396 reacciones, más de cien eran “Me divierte” y otra decena “Me enoja”.

Además, entre más de 110 comentarios, que se seguían sumando a cierre de esta edición, varios usuarios comentaban con enfado, ironía e incredulidad el dato oficial.

“Vender hielo o agua helada es empleo también, no necesariamente un empleo debe consistir en trabajarle a una empresa, así que yo sí creo que el dato es cierto”, comentó Erland Miranda.

Xiomara Carvajal alegó que “es cierto (que) de cualquier manera podés trabajar, pero estas estadísticas son falsas”. Agregó que “en una empresa tenés salario fijo, seguro (social) y otros beneficios” y relató que ella trabaja por cuenta propia, porque no ha encontrado empleo, a pesar de ser profesional. “No cierren los ojos, vivan la realidad”, escribió.

Douglas Iván Morales también respondió: “Un empleo tiene que tener muchas cosas para poder llamarlo así. Lo que esa gente hace es sobrevivir. Es un engañó el dato”.

Más tarde, Miranda respondió que su primer comentario que desató el debate era un sarcasmo. “Obvio que (el dato) es falso, si (la) mayor parte de la población somos jóvenes y estudiantes, (y) por lo tanto no tenemos empleo”.

Susan Pastora, por su parte, lamentó que “hay un sin número de profesionales desempleados” y reclamó “¿cómo es posible que salgan con ese dato?”.

Sin embargo, no todos los comentarios eran críticas. El usuario Juan Pérez, intervino en defensa del artículo: “Aprendan a digerir lo que leen o interpreten bien los conceptos económicos. El artículo se refiere al pleno empleo, así vendás agua helada, siempre es una actividad económica, que es un subempleo, sí, y ese anda por el 42.6%, súper muy alto. Sin embargo es mucho más bajo que hace diez años y esperamos reducirlo drásticamente con inversión privada”.

Pero el joven Alan Guerrero agregó que en Nicaragua “no hay igualdad de oportunidades” para conseguir un empleo y lamentó que muchos jóvenes ni siquiera pueden “culminar sus estudios superiores por falta de recursos económicos”. “Es por eso —agregó— que la gente se dedica a trabajar informalmente, porque así por lo menos tiene para comer algo”.

“Si fuese así ninguno de nosotros anduviera rodando para poder ayudar a nuestras familias, sino vayan a ver cuántos nicas llegan a solicitar visa de Costa Rica o cuántos están en Panamá, España o Estados Unidos, trabajando duro porque en Nicaragua sólo se gana para medio sobrevivir, así que ese informe esta maquillado”, reclamó William Woo Masi.

Otros, como la usuaria Kenn OH, afirmaron simplemente “Yo estoy en el 4%”.

Y… ¿dónde están las bases de datos?
 

En diciembre de 2011, el Banco Interamericano de Desarrollo le dobló el brazo a la administración del entonces presidente de la República, Daniel Ortega, cuando la entidad condicionó la entrega de US$45 millones de libre disponibilidad, a la publicación de las bases de datos de las encuestas del Inide.

El resultado de esa presión fue el Decreto Presidencial No. 68-201 sobre “Acceso a Bases de Datos de Censos y Encuestas”, según el cual “la Base de Datos de las encuestas será accesible a los usuarios en la página web del Inide, para fines exclusivamente estadísticos o de investigación, doce meses después de la finalización del levantamiento de la información”.

Adolfo Acevedo recuerda que “incumpliendo este decreto, el Inide dejó de publicar las Bases de Datos de la Encuesta Continua de Hogares (ECH), de carácter trimestral, especializada en la evolución del empleo, a partir del IV trimestre de 2012”.

“El Inide continuó levantando la ECH, pero pasó a suministrarle las bases de datos exclusivamente al Banco Central, institución que de manera ‘ad-hoc’ ejerce el control del Inide; pero el BCN tampoco las publicó, e incluso cesó de publicar su serie de datos anual sobre evolución del empleo, añade el economista.