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Empresarios justifican “offshore” en Panamá

Cuatro empresarios nicaragüenses y un costarricense, todos vinculados a grupos económicos de la región, justificaron sus vínculos con el bufete Mossack Fonseca y la creación de sociedades offshore en Panamá, Islas Vírgenes Británicas y otros paraísos fiscales, como parte de sus actividades empresariales tuteladas por la ley para realizar inversiones de capitales y patrimonios de origen enteramente reconocibles.

En los registros de Mossack Fonseca aparece más de una docena de empresarios nicaragüenses, entre ellos algunos líderes de grupos financieros ligados a diversos negocios, cuya relación aún no ha sido corroborada por Confidencial. Estos son algunos de los que accedieron a brindar su versión a este medio de comunicación.

El empresario e inversionista Manuel Ignacio Lacayo, accionista de Invermedia –la empresa propietaria de Confidencial y miembro de su Consejo Editorial–, es uno de los mencionados en los archivos filtrados de Mossack Fonseca. Su vinculación con Confidencial, nunca ha representado un conflicto de interés o impedimento en la investigación periodística independiente que desde hace varios meses realiza este medio sobre los “Papeles de Panamá” en el caso de Nicaragua.

El caso de Ingeniería Creativa

En junio de 1998, el cliente de Mossack Fonseca, Dresdner Bank Lateinamerika AG, consultó la disponibilidad del nombre Ingeniería Creativa S.A para adquirirla como sociedad offshore en Panamá. La sociedad fue registrada el mismo mes en ese país, con la escritura pública 6495, según constancia del Registro Público panameño.

El capital inicial de la sociedad se detalló en 10,000 dólares (el monto estándar para una sociedad panameña offshore), cuyas acciones fueron dividas en un total de cien a un valor de 100 dólares cada una. Los integrantes de la junta directiva de la sociedad eran los empleados de Mossack Fonseca: Francis Pérez, Hercilia Molina de Zelaya, Katia Solano, Abdiel Núñez y además Leticia Montoya, la misma oficinista que aparece al frente de casi 11,000 sociedades offshore creadas por la firma panameña en diferentes países, entre ellas la sociedad Nicstate Development Inc., que el expresidente Arnoldo Alemán utilizó a finales de los noventa para transferir sumas millonarias en un movimiento que más tarde fue bautizado como “la huaca”.

La primera acción que realizó la junta directiva de la sociedad, descrita en los archivos filtrados de Mossack Fonseca en poder de Confidencial, es el trámite y extensión de un poder general a favor de Manuel Ignacio Lacayo Gil, en enero de 1999, que según los documentos serviría para firmar y representar a Ingeniería Creativa SA “en todo lo relacionado con los proyectos de la sociedad Urbanica S.A.”

El 27 de septiembre de 2002, el mismo Manuel Ignacio Lacayo tramitó directamente un nuevo poder general a su favor, bajo los términos estándares de este tipo de documentos que dejan abierta la posibilidad de actuar con amplias facultades comerciales.

Menos de un mes después, a mediados de octubre y hasta finales de noviembre, Lacayo gestionó el cambio de administración de la sociedad, que ya no estaría a cargo de Dresdner Bank, sino que sería administrada por él mismo, aunque mantuvo a Mossack Fonseca como su agente legal residente.

La dirección que Lacayo facilitó por esas fechas fue el de sus oficinas en el Km 2 ½ de Carretera Norte, frente a la estación de Policía Ajax Delgado.

En diciembre del mismo año, Lacayo nuevamente se comunicó con Mossack Fonseca para solicitar la legalización del Pacto Social de la sociedad. Para este trámite, el empresario adjuntó la escritura pública de la sociedad que con fecha de junio de 1998 fue elaborada por un abogado y notario público de Panamá. Además, envió una referencia profesional firmada por el abogado nicaragüense Julio Francisco Báez, del Despacho Jurídico y Fiscal Báez Cortés y Cía., con fecha del 14 de noviembre de 2002.

La revisión de los archivos de Mossack Fonseca que mencionan a Lacayo y su sociedad Ingeniería Creativa S.A., también muestran que la siguiente comunicación del empresario con el bufete ocurrió casi un año después, el 18 de noviembre de 2003.

En esa ocasión, actuando en su calidad de representante y administrador de la sociedad, Lacayo informó al Departamento de Sociedades de Mossack Fonseca que la firma Alemán, Cordero, Galindo & Lee (también radicada en Panamá) actuaría como su nuevo agente legal residente a partir de enero de 2004, momento en que Mossack Fonseca termina sus relaciones con Ingeniería Creativa y está pasa al estatus de “suspendida” en los registros del bufete.

Lacayo: offshore “para proteger patrimonio”

En declaraciones a Confidencial, Lacayo reconoció el registro de su sociedad offshore con Mossack Fonseca, que según detalló fue utilizada para el desarrollo de operaciones vinculadas con el negocio de bienes raíces.

“Ingeniería Creativa fue una compañía que yo formé como en el año 1991 o 1992 y después le pasé la administración a Mossack Fonseca. Ellos ponían los directores y se les pagaba una cantidad anual por eso. A la vez, ellos a mí me daban poderes plenos para vender y administrar los fondos de la compañía”, afirmó Lacayo.

Según el empresario, el objetivo de registrar su compañía como una empresa offshore en Panamá, fue la “protección¨ de su patrimonio económico familiar y “no hay nada que ocultar”.

“El objetivo obviamente es protección. Después de las confiscaciones (de los años ochenta) en Nicaragua, los fondos que uno había logrado salvar se usaron para hacer inversiones en diferentes lugares y ese dinero no iba a entrar a Nicaragua después de la experiencia negativa”, aseguró Lacayo.

Además, argumentó que más tarde, por haberse “metido” a criticar a varios presidentes del país a él se le dificultó realizar negocios en Nicaragua.

Como ejemplo, citó que para finales de los noventa intentó desarrollar un proyecto habitacional en el municipio de Ticuantepe junto con la urbanizadora Lacayo Fiallos. Sin embargo, dijo que los permisos para el proyecto siempre se le negaban porque se conocía que él era parte de los socios, de manera que decidió apartarse de este y limitarse a la compra de unos terrenos aledaños.

Según Lacayo, fue justamente la sociedad Ingeniería Creativa la que prestó a su empresa Urbanica para realizar la inversión en la compra de esas propiedades, registrando los impuestos y declaraciones fiscales correspondientes.

Lacayo sostiene que los fondos de Ingeniería Creativa provienen de dividendos y ganancias “de diferentes inversiones que tengo en diferentes países”. Entre estas mencionó inversiones comerciales y de bienes raíces en toda Centroamérica, Europa y Estados Unidos. Específicamente, citó la venta del Hotel Balmoral, de Costa Rica.

El empresario indicó que su familia “desde hace muchos años ha tenido inversiones fuera y dentro de Nicaragua y por ende los fondos y las ganancias vienen de diferentes países y respectivamente cada una de las empresas paga sus impuestos en su país origen”.

“O sea que nunca ha salido de Nicaragua dinero ilegalmente ni ha entrado dinero a Nicaragua ilegalmente”, resumió.

Lacayo aseguró que la participación de Mossack Fonseca como agente legal residente de su sociedad “debió haber sido alguna recomendación de algún banco” que para aquella fecha era el depositario de sus cuentas bancarias.

El empresario confirmó que Ingeniería Creativa S.A. sigue siendo una sociedad offshore que es administrada por un nuevo bufete panameño especializado en el manejo de este tipo de empresas. Según Lacayo, la mayoría de las acciones y todas las cuentas de la sociedad se desarrollan en Estados Unidos y “todo es legal, todo es transparente. Simplemente —remarcó— es una forma de proteger mi patrimonio”.

Lacayo indicó que sus recursos económicos están depositados en varios lugares “donde financio algunas compañías de mis propios fondos o Ingeniería da avales parciales para préstamos en la cual no soy 100% dueño. Hay recursos que se invierten en la bolsa americana e internacional que lo maneja BETA capital en Miami, igual que cuentas de Ingeniería en Santander Miami y HSBC, en la misma ciudad. No tengo ni he tenido negocio alguno ni con gobiernos ni políticos”, concluyó.

Ceguel y Dicegsa usan offshore para financiarse

En los registros del bufete Mossack Fonseca, Laboratorios Ceguel S.A., es un cliente con estatus activo. Bajo el nombre de esta industria farmacéutica nacional, creada en 1963, están registradas cuatro sociedades offshore, a través de las cuales se han movido al menos 3.8 millones de dólares, según documentos firmados por Ceguel y su empresa hermana Distribuidora César Guerrero Lejarza S.A., (Dicegsa).

Las cuatro sociedades están registradas en Panamá y poseen diferentes fechas de registro. Los nombres por las cuales se les identifica son: American Trading Associates S.A., o Amtrasa, registrada en 1999; Orwell Global Corp, con registro de 2002; Ariona Company Group Inc., o simplemente Ariona, de 2005, y Edward Resources Inc., de 2007.

Un perfil de cliente, los documentos constitutivos de las compañías, correspondencia convencional y correos electrónicos muestran que el contacto de Laboratorios Ceguel con Mossack Fonseca es Eugenio Guerrero Lugo, presidente ejecutivo de la industria.

Además, varios documentos, sobre todo contratos de préstamos mercantiles entre las dos empresas nicaragüenses y las cuatro sociedades offshore también mencionan al presidente de Dicegsa, Vernon Guerrero Lugo.

En total, hay al menos siete contratos firmados. Los primeros cinco precisan montos desde 150 mil dólares (el más bajo) hasta 800,000 dólares (el más alto).

Según estos documentos entre el 2001 y 2005 Amtrasa, Ariona y Edward Resources prestaron a Ceguel, Dicegsa o Euro S.A. (una pequeña distribuidora de medicamentos que es parte del grupo) para “adquisición de equipos de producción y mejoras del edificio Ceguel”, “capital de trabajo de Dicegsa” e “inversiones en bienes y capital de Ceguel”. De acuerdo con las cláusulas de los contratos revisados, la tasa de interés anual de cada uno de los préstamos fue del 18% anual.

Otros contratos, entre Ceguel y Dicegsa con la offshore Orwell, mencionan que las dos empresas nicaragüenses se comprometían entre junio de 2008 y junio de 2012 a pagar cada mes la suma de 20,000 dólares (de parte de Cegüel), y 100,000 dólares (de parte de Dicegsa)”.

El perfil de la offshore Orwell Global Corp. es “brindar mantenimiento de software y bases de datos de Dicegsa y Ceguel”, bajo la administración de Mossack Fonseca.

En las conversaciones entre Eugenio Guerrero y operadores del bufete panameño, hay una de marzo de 2005 en la cual una empleada de Mossfon Trust Corporation le sugiere sobre la gestión de los contratos con las sociedades offshore que “ideal sería que estos documentos tuviesen una base más fuerte en la práctica, es decir, que hubiese transacciones de hecho”.

Y agrega, dirigiéndose a Guerrero: “Háganos saber al respecto, que uno de nuestros trabajos es eso, manejar cuentas bancarias para tratar de hacer las transacciones verdaderas”.

Una comunicación electrónica entre las empresas nicaragüenses y Mossack Fonseca con fechas de mediados de 2015, es el documento más reciente entre los archivos disponibles del bufete panameño. En la comunicación se abordan las gestiones para un nuevo contrato de “préstamo mercantil” entre la offshore Edward Resources y Laboratorios Ceguel por un monto de 800,000 dólares a una tasa de interés anual del 12%.

Eugenio Guerrero: un “fondo de reserva estratégico”

Eugenio Guerrero Lugo, presidente ejecutivo de Ceguel. Carlos Herrera | Confidencial.

El presidente ejecutivo de Laboratorios Ceguel, Eugenio Guerrero Lugo, justifica el uso de sociedades offshore de Panamá como la solución para poner en práctica un par de lecciones aprendidas por su padre César Guerrero Lejarza, fundador del grupo farmacéutico.

Guerrero Lugo recuerda que su padre empezó el negocio que hoy aglutina a Ceguel y Dicegsa, entre otras compañías, con una pequeña farmacia ubicada en Managua en los años cincuenta, para la que luego empezó a elaborar sus propios medicamentos. Dice que las dos lecciones que él y sus hermanos recuerdan de su padre son permanecer unidos y ahorrar para mantener una “reserva estratégica”.

Según el presidente ejecutivo de Ceguel, la forma en que lograron hacer esto fue con el registro de cuatro empresas offshore que aún administran en Panamá con el bufete Mossack Fonseca como su agente legal residente. Con estas asegura que han logrado dar utilidad y garantía al ahorro de una parte de las ganancias de las empresas.

Guerrero Lugo sostiene que el ahorro comenzó hace unos veinte años hasta ir creando el anhelado fondo estratégico “intocable”. Sin embargo, luego decidieron que en lugar de mantener el dinero inamovible en algún certificado y con las necesidades de financiamiento de las empresas, sería una buena opción reinvertir los recursos con alguna figura que les diera la formalidad suficiente para evitar algún disgusto futuro entre los hermanos.

El ejecutivo recuerda que las condiciones que valoraron para la creación de las mismas fue alguna figura que no exigiera demasiados requisitos y consultando a varios abogados conocieron el modelo de empresas en Panamá, y Mossack Fonseca fue elegido porque les pareció la empresa más conocida del país.

De acuerdo con Guerrero Lugo, las cuatro compañías offshore sirven para dar financiamiento a las farmacias e invertir en las mismas y confirma que los contratos que se reflejan en los registros del bufete realmente se ejecutaron y el destino de los recursos fueron los objetivos precisados en las cláusulas.

Dolka Castro, asesora legal de Laboratorios Ceguel, afirmó a Confidencial en una entrevista conjunta con Guerrero Lugo, que “estas sociedades (offshore) son legalmente existentes, operan y lo hacen de forma transparente fiscalmente, haciendo sus declaraciones en Panamá cuando las tienen que hacer (…) y también en Nicaragua con las retenciones que corresponden por las operaciones de crédito”, que precisó es de aproximadamente un 15% sobre los intereses.

Castro afirma que desde el año pasado, las cuatro empresas offshore ya no hacen uso del servicio de directores y dignatarios nominales que la firma panameña ofrece llenar con los empleados del bufete, porque aprovecharon un cambio en la legislación panameña para integrar la junta directiva con los representantes del grupo familiar e igual sostiene que los bancos y otras empresas financieras nicaragüenses conocen de sus empresas en Panamá y de quiénes son sus propietarios.

Guerrero Lugo añade que si el movimiento de los 3.8 millones de dólares que se menciona en los archivos del bufete “lo vemos como parte de la operación del grupo, este corresponde al 1.5% del volumen anual de todas las empresas del grupo”.

Además, compara que la misma cantidad corresponde solo al 13% del conjunto de las operaciones financieras que el grupo mantiene con la banca privada. “Tampoco es tanto recurso como para sustituir a los bancos, ni es un afán de crear dividendo, sino de que siga creciendo para que la empresa pase a otras generaciones”, argumenta.

Sobre la naturaleza de su relación con Mossack Fonseca, Guerrero Lugo dice que nunca se había enterado de alguna mala referencia de la firma, ni siquiera cuando la misma fue mencionada en el escándalo de “la huaca” de Alemán.

“Para mí, hasta ahora. En verdad, cuando vi las noticias de Alemán solo vi: ‘Alemán’ y ‘huaca’ y nunca miré el nombre (del bufete) y lástima que no miré (sonríe), porque hubiera tomado las medidas del caso en su momento”, comenta.

Sin embargo, igual sostiene que en este momento no han considerado cambiar a Mossack Fonseca como su agente legal. “Comenzar a correr es que como si estuviéramos escondiendo algo y no es así”, concluye.

Jaime Montealegre, desde Costa Rica y Dominicana

El nicaragüense que aparece con mayores menciones en relación con la creación de sociedades offshore manejadas por el bufete Mossack Fonseca, es el empresario Jaime Montealegre Lacayo, consejero del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), un fuerte inversionista en diversas iniciativas de la región, residente en Costa Rica.

Montealegre aparece como accionista, entre otras, en Mesoamérica Media Ltd, y MerInvestors Corp, ambas registradas en Islas Vírgenes Británicas, y asociadas al consorcio regional Mesoamérica, con sede en Costa Rica. También aparece mencionado en las sociedades LochField Trading S.A., Fairdawn International Group, y Brookboard Business S.A., asociadas a Brownsville Business Corporation, que opera desde República Dominicana en el negocio inmobiliario de bienes raíces.

También aparece como directivo de fundaciones de interés privado (Atwood Foundation) y otras sociedades y fundaciones registradas en Panamá (Kadney Holdings, Kelsey Trading Business, Molin Industries y Pearcedale Foundation), que operan compañías promotoras de desarrollos habitacionales en Costa Rica.

Consultado por Confidencial, Montealegre minimizó la importancia de los servicios brindados por Mossack Fonseca en su actividad empresarial.

Montealegre afirmó que junto con su hermano Rodrigo Montealegre Lacayo mantiene inversiones en el desarrollo de bienes raíces en República Dominica y confirmó la constitución legal de Brownsville Business Corporation o BBC, que está registrada en la isla. Sin embargo, dijo que “nadie se acuerda” de qué tuvieron que ver las compañías offshore y le parece que pudo ser alguna actividad auxiliaria que no tiene “nada que ver” con los negocios que tienen en aquel país.

En los documentos, los motivos para la creación de las tres sociedades offshore mencionadas es la distribución de inmuebles de Brownsville Business Corporation, para lo cual se extendieron poderes generales a Jaime Montealegre, Rodrigo Montealegre y Alfredo Lacayo, además de tres ciudadanos dominicanos, entre 2002 y 2004.

“Yo no me acuerdo de lo que fue ni ellos (Rodrigo y Alfredo) tampoco se acuerdan, por eso esas sociedades fueron terminadas, porque no tenían propósito. No nos acordamos porque no fueron sociedades de importancia. Si fueran sociedades de importancia operativa, obviamente que nos acordaríamos, pero no tienen alguna”, sostiene.

Sobre su relación con Mesoamérica y dos de las empresas offshore de este grupo en las cuales se le menciona, Montealegre afirma: “Yo no estoy en alguna estructura de ellos (Mesoamérica), yo pude estar como directivo en alguna inversión, pero no soy un ejecutivo de Mesoamérica, no soy director de la compañía ni nada; soy un amigo cercano que ha invertido con ellos en algunas cosas”, entre ellas la compra de una empresa líder en la construcción y venta de empresas de andamios llamada ESCO.

Montealegre argumentó sobre la relación con Mossack Fonseca que él en particular no conoce a la firma panameña. “Los que lo buscan —consideró— son los abogados con los que uno trabaja”.

Las Holding de Mesoamérica

El costarricense Luis Javier Castro, preside el Grupo Mesoamérica, una iniciativa regional que identifica oportunidades de inversión en Centroamérica y América Latina, y en los últimos veinte años ha movilizado entre 400 a 500 millones de dólares en inversiones en energía renovable, comunicaciones, construcción, y diversos servicios. Castro lidera Mesoamérica junto al exprofesor y exrector del INCAE Harry Strachan, quien ha actuado como mentor de algunos de los principales grupos empresariales regionales en Centroamérica.

El empresario confirmó que Mesoamérica ha recurrido a Mossack Fonseca para crear empresas holding (una sociedad tenedora que administra varias sociedades) desde el entorno panameño, que a su vez desarrollan inversiones y operaciones en diversos países de la región, y destacó las ventajas de la legislación panameña para “fines operacionales”. Agrega que “también hacemos lo mismo en Delaware (Estados Unidos), España, y otros países”, indicando que a veces compran y venden empresas y también brindan asesorías financieras.

Castro describió la participación del empresario nicaragüense Jaime Montealegre en Mesoamérica como “un socio minoritario, un inversionista, que como muchos de otros países, ha participado en diversos proyectos”, pero no tiene una responsabilidad o relación con la administración ejecutiva. Según indicó, al registrar un holding Mesoamérica crea varias empresas que se registran en los países en los que operan. “A veces estas empresas se venden”, y la existencia del holding está determinada por la duración del negocio.

Preguntado sobre el grado de transparencia de estas operaciones, y la opacidad que se asocia con las operaciones de Mossack Fonseca, Castro defendió la legalidad de las operaciones offshore y llamó “a separar la paja del polvo”, y “si hay gente que se aprovecha de esto para hacer el mal, hay que corregir y llegar hasta las últimas consecuencias”.

Castro, que también lidera en Costa Rica el movimiento de Responsabilidad Social Empresarial, considera que el escándalo de Mossack Fonseca deja enseñanzas para las empresas que trabajan con distintos bufetes en Estados Unidos, España, Costa Rica y otros países, y es que el usuario “debe asegurarse de hacer el estudio con la debida diligencia” sobre el proveedor del servicio. Hay más de cincuenta bufetes que brindan esta clase de servicios, indicó, y celebró que “la prensa pueda señalar a los que tienen algo que esconder, pero también hay que separar esas situaciones, de las personas que usan (las offshore) para crear nuevas inversiones”.

King Caribbean Enterprise: un patrimonio familiar

El empresario del sector salud, Ismael Reyes Mejía, hermano de María Auxiliadora Reyes Mejía, afirma que la sociedad offshore King Caribbean Enterprise Corp, registrada en las Islas Vírgenes Británicas por Mossack Fonseca fue creada por su padre Ismael Reyes Icabalceta, para resguardar su patrimonio familiar después de la revolución sandinista que confiscó sus propiedades en Nicaragua y le obligó a exiliarse.

Aunque en los documentos de Mossack Fonseca se registra que la empresa fue creada por María Auxiliadora Reyes Mejía en mayo de 1988, Reyes sostiene que fue solicitada por su padre varios años atrás, “lo que pasa es que María Auxiliadora era la albacea de los bienes, y por eso ella queda a cargo de la sociedad”, explicó.

Reyes Icabalceta falleció en Guatemala el propio 25 de febrero de 1990, día de las elecciones generales en Nicaragua que le dieron un vuelco a la historia política nacional, y sus restos fueron sepultados en ese mismo país, recordó su hijo.

“Después que murió mi papá, mi hermana se encargó de distribuir el dinero que estaba en esa sociedad entre todos mis hermanos, era nuestra herencia, un poco más de un millón de dólares”, relató el empresario. Diecisiete años después, en 2007, la sociedad fue declarada inactiva en el registro del bufete panameño.