Economía

Empresas nicas en la cola en empleo de TIC

BID analiza un programa de U$50 millones para ampliar el acceso a la banda ancha en Nicaragua

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) estudia un programa de US$50 millones para ampliar el acceso a la banda ancha en Nicaragua, país que se encuentra en el puesto 113 en el mundo en lo referente al uso empresarial de nuevas tecnologías, TIC. De paso, el BID está financiando un estudio para conocer qué se necesita para llevar ese servicio a todos los ciudadanos de la región.

Aunque para el gran público, el acceso a un Internet más rápido, seguro y omnipresente sólo es una invitación para chatear más, revisar sus espacios en las redes sociales y entretenerse, el BID ha observado que aquellos países donde la penetración de banda ancha crece 10%, el PIB crece en casi 3.2 puntos porcentuales, y la productividad se eleva 2,6 puntos más.

Nicaragua requiere mejorar la infraestructura de telecomunicaciones, y el desarrollo de reglamentación y políticas públicas. Según el Network Readiness Index (NRI), del Foro Económico Mundial, Nicaragua ocupa la posición 124 de un total de 148 países incluidos en la muestra del 2014.

Nicaragua aparece en el puesto 113 en lo referente al uso de las TIC por parte de las empresas, lo que es relativamente bajo, especialmente entre las pequeñas y medianas. Mejorar las capacidades de absorción, adopción y utilización de las TIC puede derivar en mejoras a la productividad y la competitividad de las empresas.

Al observar sólo los datos del continente, Nicaragua ocupa el puesto 19 de 26 países, superando entre otros, a Guyana, Bolivia, Surinam, Belice y Haití.

Según cifras de la Corporación Andina de Fomento (CAF, llamada también ‘banco de desarrollo de América Latina’), en un estudio realizado en conjunto con Asiet, Cepal y la Fundación Telefónica, en los últimos cinco años la digitalización en América Latina ha contribuido 4,3% al Producto Interno Bruto regional y generado más de 900.000 empleos, convirtiéndose en un elemento clave para mitigar la desaceleración económica”.

Esos resultados están en el corazón de la decisión política de los países y los organismos financieros internacionales cuando destinan tantos recursos para financiar el desarrollo de la banda ancha, pese a que la mayor parte de las veces se usa como una forma de entretenimiento.

La banda ancha ha sido definida por Naciones Unidas como un derecho universal. Doce de los diecisiete Objetivos de Desarrollo del Milenio están asociados a un componente tecnológico donde la banda ancha es el catalizador para contribuir a su logro.

Aunque buena parte de quienes accedan a la banda ancha la usarán para divertirse en sus ratos de ocio, la Red está directamente ligada a mejoras de la productividad, la competitividad y el crecimiento económico, así como a la mejora de la calidad de vida de las personas, cuando hay una mayor inclusión social en sectores como salud, agricultura, educación e inclusión financiera, entre otros.

Más internet, más desarrollo

Dado que se ha comprobado que el crecimiento de la banda ancha genera un aumento en el PIB y la productividad, los países desarrollados han puesto el acceso a la banda ancha como un elemento central sobre el que basan la agenda gubernamental.

La Comisión Europea, Estados Unidos, Rusia y Corea del Sur, entre otros, tienen agendas digitales específicas donde el acceso a los servicios de banda ancha es un elemento esencial para reducir la brecha digital y social. Algo similar está ocurriendo en nuestra región en países como México, Colombia, Brasil, Panamá o Chile.

En ese contexto, el BID posee un programa especial de banda ancha para apoyar a los países de América Latina en el desarrollo de planes nacionales de banda ancha; actualización de marcos reguladores para aumentar la competencia efectiva y la inversión, y fortalecimiento institucional para mejorar las capacidades de las instituciones involucradas.

Aunque esos tres componentes sólo parecieran una excusa para aumentar las burocracias de nuestros países, reducir la brecha digital es una tarea que se puede lograr mediante esfuerzos públicos y privados, sostiene Mauricio Agudelo, especialista en telecomunicaciones de la CAF.

“Se requieren 143.000 millones de dólares adicionales para cerrar esa brecha digital de acá al 2020. Esos 143.000 millones no van a venir solos si no hay un marco institucional que promueva la inversión, la competencia, que disminuya la incertidumbre de las empresas“, señaló.

El BID también apoya a Centroamérica con la realización de un estudio de factibilidad que ha permitido identificar las necesidades de infraestructura de telecomunicaciones para lograr la universalidad de los servicios de banda ancha.

Desde hace un año, Nicaragua es sede del Centro de Estudios de Banda Ancha para el Desarrollo (CEABAD) para Centroamérica, Panamá y República Dominicana, donde se entrena a funcionarios de los distintos países sobre aspectos regulatorios necesarios para mejorar la competencia y el clima de negocios.

Para los actores involucrados, el mayor desafío es lograr que todos tengan acceso (de precios y geográfico) a la banda ancha, aumentando la conectividad de los ciudadanos, las empresas y la administración pública. Avanzar hacia la digitalización de la economía aumentará el efecto multiplicador que el sector TIC tiene sobre el crecimiento económico, la productividad, el empleo y la inclusión social.

En una consulta hecha al banco Interamericano de Desarrollo, esa entidad continental explicó que están apoyando al país no sólo a través de CEABAD, sino también con un programa de financiación para mejorar el acceso, adopción y uso de los servicios de banda ancha entre la población. El monto total de la operación que está en preparación asciende a 50 millones de dólares. Su aprobación está prevista para este año.

“Con esta operación se busca expandir el acceso de banda ancha a zonas más desfavorecidas para hacer accesible Internet a toda la población y acercarse a la meta de cerrar la brecha digital. El programa apoyará la mejora en infraestructura, equipos, sistemas y aplicaciones para el uso de los ciudadanos y de funcionarios públicos. Con ese fin, se financiarán equipos para centros de salud y sistemas para mejorar la calidad de los servicios públicos”.

¿Qué es la ‘banda ancha’?
La Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) define banda ancha como el servicio de acceso a internet que se presta con una velocidad mínima de 256 kbps. Sin embargo esta velocidad se queda corta teniendo en cuenta las necesidades de los usuarios.

De ahí que muchos países definan no sólo la banda ancha como un componente específico del servicio universal, sino que además consideren banda ancha a servicios de acceso a Internet con una velocidad mínima de 1 o 2 megabits por segundo (Mbps).

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