Nación

Negociación es para que haya justicia en Nicaragua, advierten

“Es la mesa de rendición de Ortega”

Estudiantes diálogo

Estudiantes mantendrán su presencia en el Diálogo Nacional para "negociar la salida" de Daniel Ortega y Rosario Murillo



Lesther Alemán y Madeleine Caracas, dos de los jóvenes que emplazaron al Presidente Ortega en la inauguración del diálogo nacional, afirmaron que el movimiento universitario que participa en la mesa de diálogo que se reúne hoy con la mediación de la Conferencia Episcopal, se mantendrá unido para exigir el fin del régimen de Daniel Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo.

“Los muertos los hemos puesto nosotros los estudiantes. Han muerto otras personas, y ha sido producto del órgano del Gobierno que es la Policía Nacional. Estar ahí, en esa mesa que es su mesa de rendición, es para negociar su salida, para que los universitarios y la población sientan que esta esa voz. La participación es clave. Si nos salimos, continuaremos por el camino que lleva Venezuela”, considera Alemán en entrevista con el programa Esta Noche.

La decisión de los jóvenes estudiantes de seguir en esta mesa de diálogo persiste, a pesar que el presidente Ortega les “dejó claro que no tiene voluntad de dialogar”. Sienten que es responsabilidad de ellos llevar este proceso hasta las últimas acciones cívicas que existen en el país.

“Lo orillamos y ese fue un punto clave. Nos reconoció a pesar de su discurso y se sintió comprometido, y ese es un logro. Vamos por las instancias cívicas para que salga. No vamos a negociar con la sangre de los muchachos: queremos que se rinda, que nos rindan cuentas”, reitera Caracas.

La agenda planteada por los estudiantes es la misma que el sector económico, la sociedad civil y el resto de ciudadanos nicaragüenses. Lesther menciona que existe un factor común y ese es la unidad, a la cual han llegado todos porque es el sentir del pueblo.

Aunque el fracaso no es una salida, Lesther aclara que debe ser el pueblo quien juzgue la eficacia de la mesa. Si el presidente Ortega sigue sin escuchar las demandas planteadas y su agenda se va por otras ramas y no existe consenso “el pueblo deberá juzgarlo”.

“Estamos comprometidos y tratamos de estar lo más unidos y enfocados en las demandas para dejarlas claras y para llegar a esa mesa de diálogo a exigirlas con la mayor claridad posible. Están otros sectores de la sociedad que piden justicia. Sabemos que la población está con nosotros, y aunque existen grupos que no están siendo representados, como doña Francisca y las comunidades indígenas, todos cargamos con esa conciencia de llegar y poner sus exigencias en esa mesa. Tenemos el mismos sentir, somos estudiantes y hay una fuerza que mueve todas las manifestaciones en las calles”, agrega Caracas.

Con la llegada de los integrantes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Caracas espera que estos realicen su trabajo sin complicación y que tomen las consideraciones necesarias como las exigencias expuestas por los ciudadanos, para que sea una labor rigurosa que pueda aclarar todas las muertes y la represión que ha ocurrido en el país.

“Confiamos en la CIDH, pero solicitamos la presencia de relatores de la ONU en este país para dar garantías. Si la CIDH llega a catalogar como genocidio lo que se ha cometido en estos 29 días, por parte de la Policía Nacional, se nos daría esa posibilidad de acusar a los que han causado esto, autores materiales y autores involucrados. ¿Qué pasa? Que no creemos en la Fiscalía ni en los tribunales. En Nicaragua, para impartir justicia, se tendrían que creas nuevos tribunales o esporádicos, para dar apertura a esos procesos”, reflexiona Alemán.

Un discurso cínico

Lesther Alemán se puso de pie, joven se dirigió al presidente Daniel Ortega y a la vicepresidenta Rosario Murillo, y les exigió que se rindieran al pueblo nicaragüense, que salieran del poder. Lesther fue la voz de miles de nicaragüenses, fue el desahogo de muchos, fue el sentimiento reunido en una persona.

Ahora más tranquilo, reflexiona sobre lo dicho en la sesión inaugural del Diálogo. “No imaginé que iba a tener esa repercusión. Un médico me dijo que solo había conocido un presidente al que se le había asaltado la palabra, y fue Hugo Chávez y lo hizo un niño”, comparte este joven de 20 años de edad.

La respuesta que ofreció el presidente Ortega, luego de la intervención que realizó Alemán, no dejó satisfecho a ninguno de los presentes en la mesa, ni a los que observaban la transmisión en sus televisores, en sus casas, o pulperías. El joven y los demás universitarios escucharon atentamente cada una de sus palabras. “Dije: cuándo va a salir de ese berenjenal, porque la verdad quería una respuesta contundente, con base y ante todo con lógica”, expresa.

El joven estudiante tenía al lado a uno de los obispos. Este le dijo que continuarán escuchando al mandatario. Sin embargo, de los labios de Ortega nunca salió el cese a la represión, la orden del retiro de la Policía Nacional y las fuerzas paramilitares.

“El discurso fue cínico y fuera de lugar. Lo que le quería preguntar, después que lo escuché, era si este mes había estado en el país, porque parecía venir del extranjero y no conocer esta realidad”, relata Alemán, quien junto a los demás estudiantes se indignó cuando Ortega alegó que no había presos ni desaparecidos.

Ortega abandonó la mesa de diálogo sin dar una respuesta a la exigencia de Alemán y sus compañeros. “Pudo haber sido resuelto en dos palabras, pero no hizo nada. Él dijo que ordenó el cese al fuego hace rato. Entonces, no sé si la dirección de mi exigencia debía ser para Murillo, porque según él, ya lo había hecho”, expone.

La lista de los caídos

Madelaine Caracas tomó el micrófono. Miró fijamente a Rosario Murillo y luego clavó sus ojos en Daniel Ortega. Expresó con aplomo: “pidieron lista de nuestros muertos y aquí se las tenemos”. Acto seguido leyó uno a uno los más de 50 muertos que han fallecido víctimas de la represión de la Policía Nacional y fuerzas paramilitares.

Lo hecho por Caracas no formaba parte del protocolo, sin embargo, surgió cuando Ortega minimizó los impactos de la represión y cuando dijo que la Policía Nacional no había disparado en contra de los ciudadanos que habían protestado pacíficamente en varias partes del país.

“Al mencionarlos, nosotros los hacíamos estar presentes, porque estábamos dolidos, indignados, y debo decir que pronunciar cada uno de esos nombres me dolió en lo más profundo, y mantener firmeza no fue fácil, pero era algo que se tenía que hacer porque ellos están presentes”, afirma Caracas.

El discurso del presidente Ortega, que negó que existieran desaparecidos y represión contra estudiantes y la sociedad que se manifestó pacíficamente, causó indignación y frustración en la joven estudiante.

“Siento asco, es muy fuerte esta palabra, pero es que no puedo creer cómo puede negar que a Álvaro Conrado, que era solo un niño que quería llevar agua y ayudar, se le arrebatara su vida, por una bala, asesinado. Es una de las cosas más fuertes e indignantes que nos pueden decir a los nicaragüenses”, manifiesta la joven.

La unidad de los estudiantes

Los movimientos de universitarios que se despertaron en el último mes están conformados por estudiantes de sus recintos. Dentro de estos grupos existen diferencias, pero la articulación de todos ha sido posible gracias a los voceros temporales que tiene cada grupo.

La realidad que se vive en la UCA no es la misma que en la Upoli, UNAN- Managua y UNAN-León. Sin embargo, el tema principal de todos los movimientos es la injusticia que persiste a nivel nacional y la democratización tanto del Gobierno central como de los que existen a lo interno de sus recintos.

“Todos somos distintos. La UCA no tiene UNEN. Por ejemplo la UNA ya está libre de UNEN, creó todo un comité, una estructura en menos de una semana y cambió todo. Cuando nosotros hablamos de democratizar, nos referimos a que si hay elecciones, estas deben tener las bases legales. Sabemos que hay una dictadura en el sistema y en las universidades”, refiere Lesther.

La democratización también se basa en la posibilidad que tienen las personas de elegir a sus autoridades. En las universidades, si existe una persona que quiera seguir perteneciendo a UNEN, pero con otra estructura, también se le tiene que dar la oportunidad, reflexiona el joven estudiante.