Confidencial

Exembajadores de Suecia demandan un rol clave de su país en la ONU

Palacio Real de Estocolmo, Suecia. Foto: CC | Sixtiz

Suecia ha estado comprometida con Centroamérica y Nicaragua desde los setentas, en los procesos de paz, apoyando a las víctimas de las dictaduras y luego hasta 2010 a través de la cooperación para el desarrollo regional y bilateral durante diferentes gobiernos. La cooperación de Suecia para Nicaragua durante estos años fue significativa y dio resultados ascendiendo a más de 800 millones de USD. La capacitación de 500 parteras, la reconstrucción posterior al huracán Mitch, el apoyo a pequeños agricultores cafetaleros y lecheros además de la formación de centenares de facilitadores judiciales son sólo algunos ejemplos positivos y concretos.

Además de la cooperación estatal de Suecia a través de Asdi, son muchas las ONG’s suecas como Forum Syd, Diakonia, ABF, Centro Cooperativo Sueco, SASN, Svalorna y otras que han realizado y siguen realizando trabajos significativos de cooperación. El proceso de Nicaragua también ha sido importante a nivel de la región centroamericana, tanto en los procesos de paz, como en el fortalecimiento de la democracia y la integración regional.

Desde abril de este año Nicaragua se encuentra en una profunda crisis política donde la oposición está siendo brutalmente reprimida. Los logros de la cooperación internacional y del diálogo político están en riesgo.

En el año 2010 Suecia cerró su embajada y terminó con la cooperación bilateral con Nicaragua. Esta decisión se fundamentó en la necesidad de concentrar la cooperación en un número menor de países. El compromiso de Suecia con Nicaragua continuaría en el campo internacional a través sobre todo de la UE.

Olof Palme fue el primer jefe de gobierno europeo que visitó Nicaragua en 1984 cuando Daniel Ortega era Coordinador de la JGRN, esta visita fue importante para las relaciones futuras. La recomendación de Palme de organizar elecciones democráticas fue seguida por gobiernos sandinistas y liberales hasta que Ortega ganó en las elecciones de 2006.

Régimen autoritario y violencia brutal en la Nicaragua de hoy

El actual gobierno, con Daniel Ortega como presidente, asumió en 2007, estas elecciones fueron precedidas por una serie de alianzas estratégicas con el objetivo de reconquistar y mantenerse en el poder en las elecciones venideras. Desde el año pasado Daniel Ortega gobierna con su esposa Rosario Murillo como vice presidenta. Muy poco después de asumir el gobierno quedó claro que Ortega no toleraba críticas. Existen muchos testimonios de restricciones a la libertad de expresión, de corrupción y abusos, ya desde 2007.

El 18 de abril el país explotó con protestas en contra de una propuesta de reforma al sistema de pensiones. Lo que luego ocurrió es aterrador. Las manifestaciones pacíficas fueron reprimidas brutalmente por fuerzas policiales y grupos paramilitares. Hasta el momento hay un saldo de más de 300 personas muertas, miles de heridos y de desaparecidos. Carlos Mejía Godoy, el gran poeta y cantautor de los sandinistas, dice que la lucha contra el dictador Somoza fue una guerra, mientras que lo de ahora es una masacre.

Se han concretado varios diálogos entre el gobierno y la oposición, impulsados y mediados por autoridades de la Iglesia Católica. Pero la brutal represión ha continuado y el gobierno no ha aceptado la propuesta de anticipar las elecciones como medida para calmar el conflicto y abrir un camino hacia el futuro.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos – CIDH, ha emitido varias recomendaciones para detener la violencia. Esas demandas no han sido escuchadas por el gobierno de Ortega. Ahora la CIDH ha formado un grupo de expertos con juristas internacionales destacados para darle seguimiento y documentar la situación en terreno.

¿Qué puede hacer Suecia?

Lo acontecimientos de Nicaragua aumentan significativamente la tensión en una región marcada por un alto nivel de conflicto y violencia. El obispo Silvio Báez, en una entrevista en el diario sueco Dagens Nyheter el 1 de julio pasado, le ruega al gobierno sueco que actúe.

Por todo esto pensamos que es hora de que el gobierno sueco actúe, que utilice las herramientas internacionales a su disposición. Suecia ha levantado activamente – en particular desde su representación en el Consejo de Seguridad de la ONU – la importancia de prevenir y actuar tempranamente en situaciones de conflicto. Suecia tiene la presidencia del Consejo de Seguridad en este mes de julio. Desde este espacio puede plantear este caso e iniciar consultas formales e informales, como también organizar seminarios al respecto. Si bien Nicaragua no está en la agenda formal durante la presidencia de Suecia, esta plataforma puede ser un espacio para accionar e impulsar un diálogo internacional al respecto.

Todos los miembros de la OEA (con excepción de Bolivia y Venezuela) han demandado al gobierno de Nicaragua detener la violencia. Suecia podría sostener un diálogo con la OEA y otras organizaciones regionales para consensuar acciones conjuntas.

El 31 de mayo pasado el Parlamento Europeo aprobó por mayoría una resolución exhortando se constituya una investigación internacional independiente para poner ante la justicia a los responsables de la violenta represión contra la oposición que arroja un alto número de muertos y heridos. La UE también ha señalado la necesidad de una reforma electoral para poder llevar a cabo elecciones justas y con credibilidad. Pone sus esperanzas en la posibilidad de elecciones democráticas y anticipadas como forma de solucionar la crisis. En el círculo de Ministros del Exterior de los países de la UE Suecia podría, con España como aliado posible, proponer una delegación europea compuesta por parlamentarios y ONGs activas en Nicaragua con el objetivo de investigar los hechos in situ, proponer un diálogo con el gobierno de Ortega con el objetivo de lograr medidas concretas para resolver la crisis.

Los tres firmantes, que durante muchos años hemos estado comprometidos con Nicaragua, queremos subrayar la importancia de que Suecia actúe de diferentes maneras y que manifieste un compromiso político por esta Nicaragua con la que durante tanto tiempo se ha cultivado una relación cercana y aportado cooperación para su desarrollo para eliminar la pobreza y reforzar la democracia. Ahora nosotros debemos cumplir la promesa hecha cuando se terminó la cooperación y mostrar ese compromiso por el desarrollo de Nicaragua que dijimos mantener.

Eva Zetterberg, Embajadora de Suecia 2003–2008
Ewa Werner Dahlin, Embajadora de Suecia 2008–2010
Georg Andrén, Embajador de Suecia 2014-2017

*Traducción Lars Bildt