Reporte ciudadano

Carta de los lectores

Factores paradójicos de una insurrección cívica

Nicaragua elecciones anticipadas

"La necesidad de una salida negociada pasa por la realización de elecciones justas, libres y transparentes".



Se dice que el TAO es la unidad que se encuentra más allá de aparentes contradicciones superando supuestos antagonismos y paradojas.  El TAO es la unidad en la diversidad; reconcilia los contrarios.  Esta metodología, aplicada a la búsqueda de solución de algunos de los problemas fundamentales que vivimos en la fase actual del proceso de insurrección cívica no violenta, nos conduce al análisis de las siguientes situaciones en las que dos factores antagónicos pueden ser reconciliados:

1. En términos de economía política, la humanidad evoluciona hacia una Revolución de la Síntesis que trasciende de la lucha tradicional entre Izquierda versus Derecha y Capitalismo versus Socialismo, cuyos fundamentos ideológicos están cayendo en la obsolescencia. Lograr la perfecta unidad entre justicia social y democracia, la armonía entre la Sociedad y la Naturaleza, y la plena igualdad entre hombres y mujeres es, precisamente, lo que está en perspectiva en Nicaragua.

2. En esta epopeya cívica resalta la lucha entre dos modelos distintos; dos cosmologías; por un lado, un modelo que representa lo viejo, lo caduco y reaccionario, lo que se resiste a morir, las fuerzas involutivas que actúan como un gran tranque histórico al desarrollo social, no importa tan cristianas, solidarias y socialistas se califiquen y, por otro lado, las fuerzas evolutivas que encarnan un nuevo modelo socioeconómico y una nueva cultura política. Pero dado el actual equilibrio de fuerzas en donde una no puede anular a la otra, únicamente queda la negociación, no sólo como una salida civilizada sino como la única salida racional, viable y sostenible.

3. Se trata de un Movimiento Cívico que hace uso de tecnología avanzada que deja obsoleta la tradicional jerarquía partidaria y convierte la información en un verdadero Poder al alcance de todo aquel que posea un teléfono celular. Este elemento, propio de una Sociedad de la Información, se combina con unas demandas políticas tan elementales y básicas que nos trasladan en el tiempo a la época de las revoluciones burguesas; pasar de súbditos a ciudadanos y transitar de una monarquía dinástica y mesiánica a una república constitucional. Es el programa mínimo. Mientras muchos países entran a la posmodernidad y a la llamada cuarta revolución industrial, nosotros nos jugamos la vida para salir de un Estado pre moderno de desarrollo.

4. Post tenebras lux. El parto de la Nueva Nicaragua ocurre en el seno del dolor y el llanto, del sacrificio y la muerte, de la tragedia y la represión. En medio de la noche se incuba la esperanza y se abre paso un país con justicia y libertad.  Está amaneciendo y la victoria estará del lado de las fuerzas que encarnan las tareas históricas que el tiempo ha madurado, las que son asistidas por la verdad y la razón, las que navegan a favor del devenir histórico. Aquí se demostró que puede haber movimiento revolucionario sin teoría revolucionaria, que no siempre la violencia es la partera de la historia, y que las revoluciones, para ser verdaderas, no necesitan de vanguardias políticas. Nadie esperó una situación revolucionaria para buscar un cambio.  Los dogmas de fe del pensamiento político tradicional de izquierda, aquí fueron pulverizados por los millennials.

5. En la protesta cívica se combina lo tradicional y lo nuevo, como se junta la continuidad y la ruptura. Se ha roto con el modelo histórico de resolución de conflicto. ¡Quién iba a soñar con una insurrección no violenta en Nicaragua! Paralelamente a esta estrategia de lucha se incorporan las canciones, consignas y barricadas que le dan continuidad a una tradición de rebeldía nacional. No sólo eso, en la marchas de protesta también está naciendo un Sandinismo renovado; en ellas no es extraño encontrarse a militares en retiro, combatientes históricos, cachorros del servicio militar y a trabajadores del Estado, que arriesgan su puesto de trabajo.

6. El joven liderazgo del Movimiento debe evitar la tentación de establecer un modelo cerrado de liderazgo que los lleve a caer en posiciones sectarias y, de igual manera, evitar un modelo demasiado abierto como para exponerse a ser contaminados por la influencia de las fuerzas políticas tradicionales que podría debilitar la confianza ciudadana y llevar a la pérdida de la hegemonía necesaria para construir un modelo de poder alternativo. La evolución natural de la protesta implica la conformación de un liderazgo que esté en correspondencia con los nuevos desafíos. Esto sólo es posible mediante la unidad de los diversos actores comprometidos honestamente con el cambio.

7. El Movimiento no debe subestimar las alianzas internacionales, ni tampoco sobrevalorarlas. Bien se puede recibir el apoyo internacional sin que esto signifique el menoscabo de la independencia del Movimiento, sobre todo en un mundo globalizado en el que el frente internacional es vital para poder lograr un cambio. Pero la búsqueda de un modelo alternativo de desarrollo, además de justicia y libertad, debe indiscutiblemente incorporar soberanía.  Las relaciones de respeto y cooperación que serán implementadas en un futuro, por un nuevo Gobierno, deberán comenzar a construirse desde ahora.

8. La necesidad de una salida negociada pasa por la realización de elecciones justas, libres y transparentes, que sólo se pueden lograr mediante la permanente movilización social y la activación de todas las formas de lucha cívica que la situación permita. Junto a estas tareas, el liderazgo del Movimiento en algún momento tendrá que comenzar a trabajar una estrategia para posicionarse de cara a  posible escenario electoral. Pero como las elecciones son un punto de llegada y no de partida, por ahora todos los esfuerzos deben ser concentrados en lograr una negociación exitosa.   No se puede tirar de la carreta por delante de los bueyes ni construir la casa comenzando por el techo.