Confidencial

Falsedades sobre cómo se forma una nación

Humberto Ortega publicó en La Prensa del 12 de octubre un extracto de lo que él llama un ensayo, que habría sido incluido en la Revista de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua.

En tal artículo, Ortega exalta antojadizamente tal o cual lucha o tal o cual pensamiento, sin interpretar objetivamente su efecto en los cambios cualitativos en la sociedad, porque pretende difundir una visión burocrática de la historia. El título de su artículo, “Pensamiento y acción, forja de la nación”, revela de partida la falta de un abordaje metodológico. El supuesto historiador, sin teoría científica, se deja llevar prejuiciadamente, dándole a los acontecimientos un falso significado antojadizo.

Formación de la nación

Una nación se forma, en la época moderna, cuando se imponen conquistas democráticas en la sociedad, que integran progresivamente a la población campesina en el desarrollo mercantil de una economía nacional más igualitaria. Mientras la población del Caribe sobreviva fuera de las relaciones del mercado nacional, y use más del 30 % del territorio nacional para autoconsumo de familias dispersas (sin aprovechar productivamente el suelo más prometedor luego del cambio climático), el país está lejos de formar una nación.

Escribe falsamente Ortega:

El espíritu que anima la forja de la nación recoge la resistencia indígena, el fervoroso patriotismo frente al filibusterismo, el ideario de Rubén Darío y Benjamín Zeledón ante el avasallador imperialismo norteamericano.

Un cúmulo de posiciones diversas a lo largo del tiempo, sin coherencia política integral, no garantizan un salto cualitativo hacia la formación de la nación, ni en pensamiento ni en acción. Una nación no se forma bajo el dominio indiscutido de la oligarquía. Las relaciones sociales que se requieren deben resultar de un sistema que ha superado el precapitalismo.

¿Los marines frustran la consolidación del Estado-nación?

Expresa Ortega:

El coloso del norte es el Calibán que encarna la codicia materialista que, con tropas USMC de Nicaragua, frustrando consolidar el Estado-nación.

A su modo, gramaticalmente confuso, Ortega hace una desproporcionada afirmación falsa. Si fuese cierto que la intervención militar de Estados Unidos frustró la consolidación del Estado-nación, Ortega debió demostrar que en lugar de luchas fraccionales inter-oligárquicas, de guerras civiles, golpes de Estado, inestabilidad política, enriquecimiento parasitario por la renta fondiaria, de la aparcería y otras formas de producción feudal, de endeudar al campesino pagándole con vales que se cambian en especie en las tiendas de raya del patrón, de la servidumbre por deuda, habría una clase capitalista incipiente que intentaría imponerse económicamente a un sistema agonizante. Esta clase social se propondría liberar los medios de producción, en especial, el acceso a la tierra, en contra del latifundismo improductivo de los terratenientes, para impulsar relaciones sociales capitalistas en el agro. No es el caso. Ortega, a continuación, repite frases antojadizas:

Es la intervención militar norteamericana en la que Nicaragua pierde la supremacía y su independencia.

El plan norteamericano consistía, desde 1926, en la formación de una constabularia (como ejército y policía) que, bajo sus órdenes, les respondiera por el orden del país que ellos desearan. Plan que Sandino apoyó en 1933, cuando reconoció a la guardia como ejército nacional, entregó las armas, y desmovilizó a sus partidarios (quienes caerían víctimas indefensas ante la represión criminal de ese ejército cipayo).

¿Hay en Sandino un embrión de partido político revolucionario?

Nuevamente, Ortega falsifica la historia:

En la guerra civil constitucionalista germina el “embrión” de un nuevo partido político opuesto a los partidos Conservador y Liberal de las oligarquías. Este revolucionario embrión se fortalece en la “guerra anti-intervencionista, pero en el desenlace del “proceso de negociación y paz” de 1933-34 se colapsa. 

Cuando las tropas yanquis abandonan el país, Sandino se queda sin línea política, porque no tenía ningún programa antioligárquico. No es que un supuesto embrión de partido político se fortalece… y luego colapsa misteriosamente…

Es ridículo que un embrión de partido colapse cuando la lucha obtiene resultados favorables, con la retirada de las tropas yanquis. Ortega ama las frases huecas. Para él, un partido político es un aparato burocrático con vida independiente de la conciencia y de la organización de las masas, sin programa de lucha basado en la realidad social. Un partido, en cambio, lucha para convertirse en un partido de masas.

¿Ciclo de dictadura militar e insurrección?

Por falta de método, Ortega habla de un falso ciclo:

Sandino se desplaza al escenario político de lucha para concertar la paz, siendo a traición asesinado. Se inicia el “ciclo histórico de la dictadura militar y la insurrección” que se cierra en 1979.

Los marines, dueños de la iniciativa política y militar, abandonan el país una vez formado el ejército cipayo. El proceso que Ortega llama de negociación y paz fue, en realidad, una desmovilización completa de Sandino. El guerrillero adhiere a la dominación política de la oligarquía, y a un Estado fantoche, que garantiza por medio de la guardia nacional la intervención decisiva de Norteamérica en la política nacional. De pronto, Sandino, sin programa político, pierde terreno bajo sus pies.

No hay un ciclo sui generis de dictadura militar e insurrección, como dice Ortega. En el somocismo madura una crisis latente, y en circunstancias de aislamiento, cuando pierde el apoyo del gobierno de Carter, aflora simultáneamente, en 1978, un flujo de la acción de masas, por causas que no tienen relación con la guerrilla tercerista, como lo demuestra la insurrección de Monimbó.

En 1979, inicia otro proceso distinto de dominación burocrática extrema, con un régimen independiente de las clases sociales, que hace crisis en 1990, con la destrucción completa de la economía del país. Escribe Ortega:

Las banderas de la soberanía nacional, la justicia y la equidad social de Sandino, dota de significado a la lucha militar, su acción política cimenta la conciencia nacional. 

Lo normal es que la lucha militar de masas sea expresión de una contradicción política, no al inverso. Un programa político se expresa –no por la justicia o la equidad social en abstracto- sino, en transformaciones concretas del orden económico y social, contra sectores que en propio interés defienden el orden establecido. Una acción política progresista consolida la conciencia de los intereses sociales en disputa, no la conciencia nacional.

¿Teoría política sandinista?

He aquí otra de las falsedades de Ortega:

Sandino forja para nuestra nación unos sólidos principios ideológicos, y principios políticos, por la inclusión de los nuevos sectores sociales rurales y urbanos. 

No existen principios ideológicos para una determinada nación. Seguramente Ortega no sabe que al hablar de principios ideológicos se hace referencia a una teoría política, que interpreta metodológicamente la realidad para diseñar líneas de acción. Es obvio que no existe una teoría política sandinista, capaz de interpretar los aspectos multifacéticos de la economía mundial y de las luchas sociales y políticas del siglo XX. La inclusión de sectores sociales urbanos y rurales, es lo que hacen todos los partidos políticos, aun de signo reaccionario, y ello no constituye ningún principio político.

Negociación y democracia, bajo una visión burocrática

Insiste falsamente Ortega:

Sandino fortalece la negociación como vía para resolver los conflictos, medio al que califica de efectiva democracia. 

Su asesinato, mientras negocia, no fortalece la negociación. Un conflicto refleja intereses contrapuestos, y se resuelve por medio de líneas políticas de lucha (que no siempre es violenta), para que los cambios decisivos en la correlación de fuerzas hagan inevitable la solución. La negociación no es un medio democrático, es simplemente un intento de acuerdo, por mutuo interés, en función de la correlación de fuerza alcanzada entre las partes en conflicto.

Los medios democráticos son derechos jurídicos de las masas para luchar y defender sus intereses sociales. Pero, no son los únicos medios políticos de lucha. Nada hay más democrático, de facto, que un pueblo en lucha directa por su libertad.

Socialismo y Sandino

Finaliza Ortega:

Sandino propone el socialismo libertario como principio de convivencia humana. 

El socialismo, sin apelativos, no es un principio de convivencia humana. Ni la convivencia humana se rige por principios. La humanidad convive mediante relaciones sociales conflictivas, contradictorias. Tal conflicto hace posible la evolución y el cambio hacia el socialismo. Sandino, un patriota sumamente digno, por sus limitaciones políticas nada tuvo que ver con la formación de la nación, ni con el socialismo (como teoría política, o como sistema económico).


El autor es ingeniero eléctrico.