Emergencia Coronavirus

Familia de Ossiel Herrera, la primera víctima de covid-19, aguarda un funeral

El estilista regresó a Nicaragua el 12 de marzo, no el 15, como dijeron las autoridades, afirma su hermano Abel

En la casa de la familia Herrera, una vasija con las cenizas del estilista Ossiel Herrera aguarda el momento para el funeral. El afamado empresario de la belleza y la moda nicaragüense se convirtió, el pasado 26 de marzo, en la primera víctima mortal de la pandemia de coronavirus en el país. No hubo tiempo para despedidas, el alto nivel de contagio de la enfermedad obligó a la familia a decidir entre incinerarlo o recoger su cadáver en un ataúd sellado.

La muerte de Ossiel “hizo aterrizar a las familias” porque el coronavirus era “algo que mirábamos lejano”, comenta su hermano Abel Herrera, quien permaneció aislado durante 15 días en el Hospital Alemán Nicaragüense por haber estado en contacto con el estilista desde que regresó a Nicaragua procedente de Colombia, en un vuelo con escala en Panamá.

En entrevista con CONFIDENCIAL y el programa Esta Noche, que se transmite este miércoles 15 de abril en YouTube y Facebook Live, Abel afirma que Ossiel regresó al país el 12 de marzo, y no el 15, como aseguró el Gobierno al confirmar su caso, que fue el segundo positivo que admitieron las autoridades sanitarias de Nicaragua.

El aislamiento en el Hospital Alemán

Mientras Ossiel estaba conectado a un respirador artificial, en una sala contigua los médicos hacían pruebas de covid-19 a Abel.

Para él, el aislamiento fue una oportunidad para permanecer cerca de Ossiel durante sus últimos días. A través de un vidrio vio las veces que los médicos intentaron controlarle la presión arterial, cuando mejoró, afirma, después que le inyectaron Interferón Alfa, y también cuando lo conectaron a un respirador artificial para mantenerlo vivo y cuando su corazón se detuvo.

“Él estaba entubado, vi que estaba conectado a tres máquinas”, recuerda Abel. “Los médicos me estaban informando a cada momento, nos trataron bien”, agrega.

Junto con Abel, dos trabajadoras del estilista también estaban aisladas. Una fue quien abandonó el hospital el 21 de marzo, a 24 horas de estar internada, denunciando negligencia y secretismo de parte de las autoridades de Salud.

En un video, de 9:13 minutos de duración, la mujer fue la primera en advertir que Ossiel regresó al país el jueves 12 de marzo –y no el 15, como dijo el Gobierno–. “Llegó a la oficina a las 5:30 de la tarde, enfermo”, agregó.

Para Abel, la decisión de la joven de abandonar el Hospital fue producto de la “desesperación”. Las autoridades del Minsa, afirma, hicieron pruebas de covid-19 a todas las personas que tuvieron contacto con Ossiel, en dos grupos, pero los primeros resultados que entregaron fueron a las personas que llegaron de último.

Ese mismo día que la joven huyó del Hospital, dice Abel, llegaron otras tres personas ajenas al grupo de contactos de Ossiel, les hicieron la prueba de covid-19 y fueron dadas de alta en pocas horas.

Abel asegura que él dio negativo en la primera prueba, “pero me mantuvieron en observación”. Además, antes de ser dado de alta, el Minsa repitió la prueba de coronavirus para confirmar el diagnóstico negativo.

Los múltiples diagnósticos

El día que Ossiel regresó a Nicaragua, se quejó de un fuerte dolor en el pecho. Al día siguiente, se trasladó a su salón de belleza para recoger unos documentos y trabajar desde casa “porque se sentía un poco cansado”. Tres días después, con el dolor en el pecho sin disminuir, se fue a un hospital privado a hacerse un chequeo médico. “Le dijeron que era el corazón, que tenía una arteria inflamada y le administraron un antiinflamatorio”, explica Abel.

Pero el tratamiento que le recetaron en el hospital privado no lo hizo sentir bien, y continuó trabajando desde su casa. Según Abel, “todo lo manejaba por teléfono”. Un día después, Abel lo acompañó a una segunda visita al hospital, pero el cardiólogo no estaba y decidieron ir donde otro, que lo examinó y lo mandó a realizarse unas placas, tras las cuales le diagnosticó neumonía.

“En ese momento es que mi hermano decide llamar a su médico de cabecera y él le dice que está atendiendo en el Hospital Vivian Pellas. Ahí lo vieron y lo estuvieron atendiendo durante 24 horas”, recuerda Abel. En este hospital crecieron las sospechas de que podría tratarse de covid-19, por lo que el estilista fue trasladado el viernes 20 de marzo al Hospital Alemán, el principal centro de referencia habilitado por el Minsa para la atención a los pacientes con esta enfermedad.

La tarde del 20 de marzo Ossiel llamó a su hermano Abel y le confirmó que había salido positivo en la prueba de covid-19. Luego orientó que todas las personas que habían estado en contacto con él se trasladaran inmediatamente al Hospital Alemán para que les hicieran la prueba.

“Yo llamé al Minsa y me atendieron inmediatamente” y también “hubo algunas personas que se presentaron sin que las llamaran”, comenta Abel.

La revelación de Murillo

Cuando Rosario Murillo, vicepresidenta y esposa del presidente Daniel Ortega, anunció sobre un segundo caso de coronavirus en Nicaragua parecía un aviso fatal. La funcionaria divulgó sin ningún reparo que se trataba de un hombre de 47 años, portador del VIH y que podría presentar complicaciones por ser inmunodeprimido. Minutos después circularon en las redes sociales fotografías y hasta un video falso en el cual dejaban al descubierto la identidad del paciente.

Abel todavía no logra entender por qué las autoridades divulgaron que su hermano era portador del VIH, pues era algo “personal” y se trata de algo que “en otros países es visto como una enfermedad crónica”. Además, insiste en que Ossiel tenía un médico de cabecera y mantenía un tratamiento permanente.

“Él tenía VIH y estaba completamente controlado. Su problema de eso no tuvo nada que ver en el momento de su muerte”, enfatiza Abel. Pese a la forma en que se manejó la información sobre el contagio del estilista, su hermano considera que en el hospital público “la atención fue buena. Uno se puede esperar cualquier cosa del hospital público, pero nos atendieron excelente. A mi hermano lo atendieron bien, lo pude ver, pude asomarme por una ventanilla”, continúa.

El estilista Ossiel Herrera murió por causa de coronavirus a los 47 años de edad. Cortesía | CONFIDENCIAL

Ossiel Herrera, una marca registrada

El viaje en el que Ossiel Herrera se contagió de coronavirus fue por motivos de negocio. Su hermano Abel recuerda que “llevaba una agenda muy apretada”. Era representante de una marca especializada en el cuidado y sanación del cabello, y durante cuatro días estuvo en un entrenamiento para la introducción de la marca en Nicaragua. Pero su visión era más amplia, “él quería establecer alianzas con profesionales de Colombia para que vinieran a capacitar a Nicaragua”, comenta.

Ossiel era más que un estilista. Su nombre es una “marca registrada” en la industria de la belleza y moda. Desde los 20 años trabajó como técnico capacitador para diferentes marcas de cuidado personal, y se relacionó con directores, modelos y diseñadores de moda de diferentes países de Latinoamérica. Se probó a sí mismo que podía vivir de la industria de la moda, pero siempre quiso volver a su país.

Cuando el joven Ossiel decidió echar raíces en Nicaragua recibió el apoyo incondicional de su familia. Inició con el salón de belleza OH Salón y al poco tiempo fue llamado por una importante compañía para asesorar al personal de ventas de cosméticos, trabajo que llevó a cabo con éxito debido a que había estudiado Marketing en Guatemala.

“Fue el primero que hizo una pasarela de belleza con diseñadores locales, aunque trajeron modelos de afuera”, recuerda Abel. Su marca también quedó registrada en la revista Fashion, un proyecto que dirigió durante cuatro años brindando consejos de moda, historias de vida, recomendaciones de productos de cuido personal, belleza y hasta entrevistas con jóvenes talentos del mundo del espectáculo.

Ossiel también fue director de Fashion Week Nicaragua y CEO de la franquicia Mr. Model Nicaragua y colaborador de Teen Universe. La gran cantidad de amigos que hizo en las últimas dos décadas no han dejado de llamar por teléfono a la casa de los Herrera, todos aguardan el día que finalice la emergencia sanitaria causada por el coronavirus. Ese día, la familia saldrá con la vasija de las cenizas del estilista para darle el funeral que aguarda.

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