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“Feroz exterminio” del orteguismo en ataque a Carazo

Caraceños detenidos por paramilitares este domingo. Los desnudaron y golpearon. Algunos reportaron el uso de alambres para azotarlos. Cortesía | Confidencial

Los habitantes de los municipios de Diriamba, Jinotepe y Dolores, en Carazo, despertaron este domingo entre confusión y balas. Eran las cinco de la mañana cuando grupos de paramilitares junto a patrullas de la Policía Nacional entraron de forma simultánea por diferentes puntos, incluyendo el mar, para “barrer con los tranques” de este departamento, uno de los últimos en ser atacado, y también uno de los más severos e incómodos para el régimen. Cuando las campanas de las iglesias sonaron, se confirmaron todos los temores del ataque, que dejó al menos once asesinados, la mayoría jóvenes, decenas de heridos, detenidos y torturados.

En Diriamba empezaron a atacar por el sector de La Palmera, también por San Gregorio y después entraron al sector de la Basílica de San Sebastián. Luego siguieron en Dolores, entrando por la Carretera Panamericana y por el Barrio Cristo Rey. Mientras al mismo tiempo en Jinotepe la atacaron desde cuatro puntos: carretera San Marcos, salida al Rosario, Dulce Nombre y La Villa.

Tan solo catorce horas antes, en un acto oficial en Managua –que sustituyó la conmemoración del repliegue táctico a Masaya, en 1978– el presidente Daniel Ortega había calificado la protesta ciudadana en su contra como un acto de “golpistas” y “asesinos” y confirmó que los tranques de Carazo, y en particular Jinotepe, estaban en el radar del régimen.

El ataque duró diez horas continuas. Cuando el sonido de las balas cesó un poco, comenzó el recuento de fallecidos. Algunas organizaciones de derechos humanos y ciudadanos en las redes sociales hablan de hasta 20 muertos. Sin embargo, una verificación preliminar del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) reporta al menos 14 fallecidos, por el violento ataque de paramilitares y antimotines, de los cuales CONFIDENCIAL ha logrado confirmar 11 identidades.

“Una barbarie”

“Este ataque ha sido un horror y es el reflejo de la rabia que tiene Daniel Ortega que quedó en evidencia en el discurso que dirigió el sábado. Estamos confirmando los asesinados, pero sabemos que pueden ser más”, explicó la presidenta del Cenidh, Vilma Núñez, a CONFIDENCIAL.

Durante el ataque decenas de hombres vestidos de camiseta gris y pasamontañas derribaron barricadas que había levantado la población caraceña disparando sin piedad.

“Esto parecía un ejército de ocupación decidido a exterminar a todo un pueblo, la población denuncia que algunos cuerpos han sido desaparecidos, actuaron con un odio nunca visto”, expresó Núñez.

Para la defensora de derechos humanos, más que una “operación limpieza”, como denomina el oficialismo el desmantelamiento de barricadas y tranques, lo que ocurrió en Carazo “fue una operación exterminio”.

Jóvenes masacrados

Josúe Mojica García de 18 años falleció de varios disparos y fue encontrado tirado en las calles de Diriamba, por el sector del Barrio La Libertad.

Mientras en el barrio La Mascota, cerca de la antigua estación de tren, encontraron asesinado un hombre de identidad desconocida. Otro hombre fue encontrado cerca de una gasolinera, en la salida a La Boquita.

En Jinotepe, los paramilitares asesinaron a Luis Acevedo, un joven que deja tres hijos en la orfandad. También fueron asesinados Carlos Ochoa, José María Campos y Gerald Villavicencio.

La Policía Nacional informó del fallecimiento del suboficial Hilario Ortiz y del oficial Pavel Vivas, mientras la población reportó un paramilitar quemado y un hombre tirado en las cercanías de una zona franca.

Los paramilitares también se tomaron el hospital privado Harmim y atacaron el Hospital Regional Santiago, para evitar que los heridos fuesen atendidos.

Tras el ataque 205 furgones centroamericanos varados en Carazo desde hace más de un mes pudieron ser desalojados tras el desmantelamiento de los tranques.

Armamento militar

Los sujetos encapuchados estaban armados de escopetas, Ak 47, ametralladoras PKM, rifles y también circularon fotografías de lanzacohetes RPG7.

“Me informan del uso de lanzacohetes RPG 7, por parte de las fuerzas paramilitares’, denunció el militar en retiro Roberto Samcam.

El RPG 7, un lanzacohetes portátil que se puede manipular casi con el mismo esfuerzo que un fusil, fue utilizado en los ataques perpetrados contra la población de Jinotepe y Diriamba, dijo Samcam en sus redes sociales.

“No se pudo ver al general Julio César Avilés, jefe del Ejército, atacando en Jinotepe su ciudad natal, pero ver esas armas de guerra lo convierten en cómplice de esa masacre”, declaró Vilma Núñez.

Antimotines avanzando a un lado del reciento regional de la UNAN. Cortesía | Confidencial

En varios videos que circularon en redes sociales se pudo observar a paramilitares armados gritando: “¡Patria libre o morir! ¡Patria libre venceremos!,!Que se rinda tu madre!, ¡Viva el Frente Sandinista!, ¡Viva el comandante Daniel Ortega!”.

Violación de derechos humanos

En fotografías que circularon en redes sociales se observa a policías mientras varios hombres están de rodillas en ropa interior.

Pobladores de Las Esquinas denunciaron que en el puesto policial tenían detenidos a decenas de manifestantes y que se escuchaban gritos de tortura. Muchos habitantes de Jinotepe, Dolores y Diriamba reportan la desaparición de amigos y familiares.

La población también denunció que el servicio de Internet y electricidad fue suspendido desde la noche del sábado.

Por su parte, Paulo Abrao, secretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH), dijo que junto a la ONU solicitaron a la Cancillería de Nicaragua “observar la protección a la vida y a la integridad física de las personas en Jinotepe”.

“Estamos listos y pendientes de autorización para acompañar a Comisión de Verificación y Seguridad”, declaró Abrao en su cuenta de Twitter.

Disparos cerca de residencia de embajadora Dogu

La misma noche del domingo las “fuerzas combinadas” también atacaron la sede de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua), donde “secuestraron” al menos a tres estudiantes, según el Cenidh, que no califica como “arrestos” las detenciones ilegales del Gobierno.

La embajadora de Estados Unidos en Nicaragua, Laura Dogu, confirmó que hubo un tiroteo cerca de su casa, al sur de Managua, pero precisó que la vivienda “no fue el objetivo de los disparos” y dijo estar bien.

Ataques similares a los de Jinotepe y Diriamba han sufrido ciudades como Estelí, La Trinidad, Granada, Jinotega, León, Managua, Matagalpa, Masaya, entre otras, donde existen manifestaciones contra el presidente Daniel Ortega.