Opinión

Fraudes y Femicidios, dos delitos de una Epidemia

femicidios

Nada llama la atención a este gobierno para asumir su responsabilidad sobre la violencia machista y los femicidios



El machismo es una epidemia que se debe combatir de raíz, desde la educación formal y no formal para la prevención, y es un asunto de Estado y políticas de población, donde Nicaragua tiene un déficit histórico. Las políticas de población más conocidas de este gobierno hasta la fecha son: la “del pan y el circo” y la de “los fraudes”. La primera te distrae de la realidad a “boca abierta”, bajo el sol inclemente de gigantescos árboles de hierro y luces, lindos parques, iglesias con sus fachadas iluminadas, tarimas cargadas de música y bailes cada fin de semana, ferias pueblerinas con más vendedores/as que compradores/as, estudiantes con pantallas gigantes para ver partidos de fútbol. Chispazos de todo esto, se replica hasta donde se puede en los diferentes municipios del país, y lo que no se logra, llega a través de los medios oficialistas amarillistas y promotores del machismo, haciendo sentir que se vive en un país de bienestar permanente, que incluye concursos de “la chica” de cualquier cosa que se les ocurra, hasta la “madre panza”, “la madre más joven”, ubicando de ganadora a una niña, en un país donde las niñas son abusadas, embarazadas y obligadas a parir, mientras la realidad tenía a 29 niños/as en la orfandad, sin 21 mujeres -madres el 30 de mayo del 2017, producto de los femicidios.

La segunda política, la de “los fraudes”, es la que debe dar el respaldo al país del “pan y circo” -más circo que pan- a través del maquillaje con los números milagrosos, de votos que siguen asignando el poder a la misma pareja presidencial, que pone a trabajar al 96% de la población, que te saca de pobre y te ubica con cien pesos al día, como clase media, cuenta a como quiere y conviene las Muertes Maternas y las mujeres asesinadas, cerrando con broche de oro están las encuestas de opinión que dicen, que vos y todas/os estamos “bien y felices” en Nicaragua.

La realidad de la violencia machista y los femicidios en Nicaragua tienen cifras y formas espeluznantes. Nada, pero nada llama la atención a este gobierno para asumir su responsabilidad. El terrorismo del que fueron víctimas Vilma Trujillo, quemada viva en la hoguera de su propia comunidad, sumida en la pobreza, ignorancia y abandono estatal; Catalina Jeaneth García y su hijo de siete años asesinados y ambos “presuntamente” violados en Quilalí; la joven Reyquel Paola Rostrán Obando, de 16 años de edad, desaparecida, violada y supuestamente enterrada viva en un patio de una casa del barrio Sol de Libertad, Managua; la joven de 20 años Marisol López Rodríguez embarazada de ocho meses, macheteada delante de su hijo de tres años y sobrinita de cuatro en San José de Bocay, en Jinotega; la Señora Luz Lila Valle Naborio, de 87 años, violada y estrangulada en su casa del barrio El Repliegue, Masaya (“antes de ser asesinada fue brutalmente golpeada y ultrajada sexualmente, por delincuentes que aprovecharon que la anciana vivía sola y sin luz eléctrica, porque según los vecinos no tenía cómo pagar”.)[1] Hoy leo el titular que “Familiares confirman que Karla Rostrán fue decapitada por exmilitar”[2], encontrada en el sector del residencial Las Colinas en Managua en estado de descomposición y sin la cabeza (la cual siguen buscando). “Él era muy agresivo, no quería que fuera a ningún lado. Lo denunciaba, pero siempre un comandante mayor le decía que lo iba a sacar; puso tres veces denuncias y no le hicieron caso, siempre lo sacaban”, dijo Natalia Rostrán, hija de Karla.[3]

Seis mujeres y un niño, asesinatos dantescos de este año, sin mencionar la Impunidad de muchas otras mujeres víctimas. Que si les pensamos en carne propia o para alguna de las mujeres que amamos de nuestra familia, tendría que movilizarnos a hombres y mujeres en las calles y protestar masivamente exigiendo ALERTA ROJA porque NOS ESTÁN MATANDO, peor que el dengue y el cáncer.[4]

Las estadísticas nicas, han logrado su impacto internacional con la venia de muchas agencias multilaterales, donde el mundo cree en la famosa cuota 50-50 (hombres-mujeres) en la distribución del poder, “cuota” que desmanteló la Ley 779, asumiendo las mediaciones, como principal respuesta a las denuncias de violencia de las mujeres, con una policía que desmontó las Comisarías de La Mujer y la Niñez, como manejo institucional especializado, que antes existía a pesar de sus limitaciones.

Luego, por decreto presidencial se deformó el concepto de “Femicidio”[5] asumido en la Ley 779, cometiendo una aberración de fondo, que no reconoce como tal a los ocurridos de parte de hombres que no tengan ningún vínculo de relación de pareja, reduciéndolo al ámbito privado para no contarlas, beneficiando a los asesinos con penas menores, fuera de la Ley 779, la mayoría prófugos de la justicia. A la Fecha van 34 femicidios, de los cuales la Policía Nacional sólo contabiliza 14 (sin contabilizar los femicidios frustrados).

Es más que evidente que “conceptualizar es politizar”[6] y el señor Daniel Ortega hizo su propio concepto. Porque ayer, hoy y siempre, la prioridad es el PODER VITALICIO.

¿Qué ganamos las Mujeres y el país disfrazando la realidad? Obviamente nada, más bien se reproduce el machismo a su máxima expresión, como el hecho de tener seis mujeres asesinadas de forma cruel en un lapso de dos semanas.

Esta cifra en una epidemia ocasionada por vectores, ya sea dengue, malaria, chagas o chikungunya, sería sujeta de ALERTA EPIDEMIOLÓGICA, y tendría a especialistas-asesores/as de la OPS, sujetos a ayuda económica humanitaria para controlarla. Pues ahora Nicaragua enfrenta la EPIDEMIA MACHISTA DEL FEMICIDIO, un problema de Salud Pública, en un contexto donde el gobierno logró que la cooperación aplicara a las ONGs que trabajan por los Derechos Humanos de las Mujeres, lo que sería el “Nica Act” a los corruptos y fraudulentos.

Se reafirman las políticas populistas, y se lleva en el saco, a las más ilustradas/os; “No hay mejor lugar en el mundo para ser mujer que los llamados países nórdicos, y después de ellos, viene Nicaragua.”[7] Y así estamos cada quién metidas/os en la sobrevivencia individual, a como nos quiere este gobierno de corrupción y de fraudes.

Si nosotras/os como sociedad civil no somos capaces de hacernos sentir, muchos menos que un gobierno machista, patriarcal, con deudas y delitos en materia de Derechos Humanos, ambientales y en particular con las Mujeres, tenga la meridiana claridad que está frente a una EPIDEMIA MACHISTA QUE ESTÁ MATANDO A LAS MUJERES.

Si el gobierno no declara ALERTA ROJA, declarémosla NOSOTRAS/OS, con nuestra preocupación por el cambio personal, CERO TOLERANCIA Y DENUNCIA PÚBLICA a cualquier manifestación de violencia machista en las calles, casas, barrios, comunidades, trabajos, escuelas, universidades, iglesias, medios de comunicación.

Este es un gran desafío, el de gobernarnos como ciudadanas/os, en la ingobernabilidad del FRAUDE, que alarga cada vez más las posibilidades de un cambio de sistema por la vía democrática, que tiene como resultado pobreza, ignorancia, hambre, violencia y muerte; delitos de Lesa Humanidad[8]

[1] END. Orlando Barrios. 9 de Agosto 2017

[2] Periódico Hoy. 18 de Agosto 2017. Juan Tijerino.

[3] 100% Noticias. 18 de agosto 2017

[4] En el Mundo, “La violencia es la principal causa de muerte para mujeres entre 15 y 44 años de edad, más que el cáncer y los accidentes de tránsito”

[5] El feminicidio, una palabra que hasta hace pocos años no existía en el diccionario de la Real Academia Española, es: el “asesinato de una mujer por razón de su sexo“.

[6] Como dice la feminista Celia Amorós.

[7] “Última versión del Informe Global de la Brecha de Género del Foro Económico Mundial, que coloca al pequeño país centroamericano en el sexto puesto de este ranking.” Saadia Zahidi, directora del programa de Paridad de Género del Foro Económico Mundial. BBC Mundo. 2014

[8] Es todo aquel maltrato, tortura o vejación contra las personas, “Lesa” significa agravio por lo que al colocarlo con el término humanidad, significa, agravio, daño a la humanidad.